Diez reinos de la belleza en Cantabria
Puerto de Santander - pilar arcos

Diez reinos de la belleza en Cantabria

Los paisajes del mar, los pueblos más bonitos, las cuevas del patrimonio mundial. Razones para poner rumbo al norte

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Los paisajes del mar, los pueblos más bonitos, las cuevas del patrimonio mundial. Razones para poner rumbo al norte

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  1. La novia del mar

    Puerto de Santander
    Puerto de Santander - pilar arcos

    El cantante Jorge Sepúlveda ya lo dijo hace muchos años: «Santander, eres novia del mar» y tenía razón. La capital cántabra vive de cara, por y para el mar. Durante algún tiempo se la consideró una ciudad aburrida, en la que no pasaba nada… Ha cambiado radicalmente y hoy es una ciudad joven, vanguardista, con mucha marcha y mucho turismo.

    Se encuentra en una bonita bahía y está dividida en zonas muy diferenciadas. El casco antiguo (junto al puerto), reconstruido tras el devastador incendio de 1941, que va desde la estación de tren hasta el Paseo de Pereda, más o menos. El barrio residencial señorial: desde ese paseo, donde se encuentran las casonas y palacetes más aristocráticos, hasta la Península de la Magdalena, donde está el Palacio sede de la Universidad Menéndez Pelayo.

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  2. Paisaje subterráneo

    Cueva de El Soplao
    Cueva de El Soplao - pilar arcos

    Hay un paisaje cántabro no demasiado conocido, aunque muy interesante: sus cuevas. Nueve de ellas han sido declaradas Patrimonio de la Humanidad y se unen así a la de Altamira, que recibió esta distinción en 1985.

    Hasta la fecha, en Cantabria hay descubiertas y catalogadas más de 6.500 cavernas de todo tipo que conforman un verdadero tesoro bajo tierra.

    Las hay de interés geológico en las que el hombre apenas ha influido. Entre ellas destaca la de El Soplao, una maravilla de la naturaleza singular entre otras cosas por sus formaciones excéntricas únicas en el mundo, que parecen ignorar la ley de la gravedad. Y las hay de interés histórico artístico —más de 50— en las que el ser humano ha dejado su huella, ya sea en forma de reliquias o de obras de arte.

    Altamira, la «Capilla Sixtina del Cuaternario», parece que va a ser reabierta, pero con cuentagotas. Mientras tanto seguimos disponiendo de la «Neocueva» de Altamira, una copia idéntica, clónica de la descubierta en 1879. Sus dimensiones, volumen, relieve, disposición, colores, incluso temperatura y humedad, son los mismos que los del original.

  3. La ruta del boquerón

    Santoña, Ría de Treto
    Santoña, Ría de Treto - pilar arcos

    Santoña, a 48 kilómetros de Santander, tiene el record de desembarco de bocartes en un solo día. De allí parte el itinerario que nos lleva a degustar las anchoas de Cantabria. No es la ruta del Bacalao, es mucho más sabrosa y sin resaca, es la ruta del boquerón. Porque en Cantabria utilizan estos tres nombres para denominar el mismo pescado azul. Les llaman boquerones si están crudos o en vinagre; bocartes cucando están fritos; y anchoas en salazón o en aceite.

    Para hacerse una idea de la importancia de este pescado basta con acercarse por la mañana bien temprano al puerto de Santoña y observar la llegada de los barcos de bajura, el descargue de las cajas y su posterior subasta. La Cofradía de Pescadores Nuestra Señora del Puerto es un buen lugar.

    Y aprovechando las fechas, podemos asistir al llamado Carnaval del Norte, que se celebra en Santoña este año del 14 de febrero al 15 de marzo. Fiesta de Interés Turístico Nacional, tiene un carácter eminentemente marinero. Su máxima atracción es el «Juicio en el Fondo del Mar», donde se juzga y condena al besugo por el secuestro de una sirenita.

  4. Zoo sin barreras

    Oso pardo en Cabárceno
    Oso pardo en Cabárceno - Pilar arcos

    Situado a unos 17 kilómetros de Santander y con una superficie de 700 hectáreas (equivalente a 750 campos de fútbol) Cabárceno acoge en aparente libertad a más de 500 animales representantes de todas las comunidades zoológicas de la Tierra. Una auténtica Arca de Noé con elefantes, tigres, osos, leones, rinocerontes, jirafas, hipopótamos enenos...

    Y aunque la fauna sea lo más importante de Cabárceno no es lo único interesante. El escenario en el que se mueven los animales, en el que predominan los verdes de la vegetación y los ocres rojizos de la tierra caliza, merecería por sí mismo nuestra visita.

    Frente a otros parques zoológicos, Cabárceno se caracteriza por los grandes espacios que tienen los animales para desenvolverse a sus anchas, lo que también permite a los visitantes contemplarlos en un entorno más natural, sin interferir considerablemente en la vida cotidiana de los animales. Los humanos podemos observarlos a relativa poca distancia y desde varios puntos. Pese a ello, la seguridad está garantizada por una serie de barreras, a menudo invisibles, que no coartan ni atemorizan a los animales, pero permiten a los viajeros experimentar la sensación de tenerlos prácticamente al alcance de la mano.

  5. Dos perlas del Cantábrico

    Santillana del Mar y San Vicente de la Barquera
    Santillana del Mar y San Vicente de la Barquera - pilar arcos

    Sin duda son dos de los pueblos más bonitos de Cantabria, algunos dicen que los más, y no pueden faltar en ningún recorrido por la autonomía.

    Santillana del Mar tiene un encanto especial por su arquitectura histórico artística, aunque popularmente se la conozca como la villa de las tres mentiras: ni es santa, ni llana, ni tiene mar, pero está muy cerca.

    En 1943 fue declarada conjunto histórico artístico, y desde 2013 está integrada en la lista de los Pueblos Más Bonitos de España.

    Callejear por ella es una maravilla, sobre todo al descubrir al final de su calle principal la colegiata de Santa Juliana, posiblemente la construcción románica más importante de Cantabria.

    A media hora en coche, justo antes de entrar en Asturias, llegamos a San Vicente de la Barquera, otra villa marinera por excelencia. La desembocadura del río Escudo en el Mar Cantábrico forma una bellísima ría que cambia constantemente de aspecto según las mareas. Los lugares más interesantes son el puerto, el casco histórico con la iglesia, el castillo y los restos de la muralla, y el cercano Parque Natural de Oyambre. Sin olvidar los muchos y muy buenos restaurantes especializados en pescado y mariscos.

  6. Picos de Europa

    Picos ded Europa, Peña Remoña
    Picos ded Europa, Peña Remoña - pilar arcos

    En la Cantabria más montañosa, a sólo dos kilómetros de Potes, el monasterio de Santo Toribio guarda el mayor trozo del lignum crucis, la cruz en la que según la tradición murió Cristo. Se trata de un fragmento de ciprés que habría pertenecido al brazo izquierdo de la cruz que Constantino el Grande encontró en el monte Gólgota de Jerusalén y que Santo Toribio de Astorga trajo a España en el siglo V.

    Liébana, en el extremo Oriente de Cantabria, se encuentra en plenos Picos de Europa, uno de los macizos calizos más grandes del continente, llamados así porque eran las primeras montañas que avistaban siglos atrás cuando llegaban los navíos de América.

    En el centro del Parque Nacional se encuentra el teleférico de Fuente Dé, que desde hace cuarenta años sube a los turistas hasta los llanos de Áliva, salvando en poco más de tres minutos un desnivel de 753 metros.

    Potes, cabeza de la comarca y virtual capital de Liébana, es una preciosa villa de unos 1.500 habitantes que fue declarada conjunto histórico artístico en 1983. Se lo merece.

  7. ¿La cuna del castellano?

    Ermita rupestre de Santa María de Valverde
    Ermita rupestre de Santa María de Valverde - pilar arcos

    Según Gregory Kaplan, un filólogo norteamericano, la cuna del castellano no es el monasterio de Yuso, La Rioja, sino la zona de las ermitas rupestres de Valderredible, Cantabria. Sostiene Kaplan que Gonzalo de Berceo en su libro «Vida de San Millán de la Cogolla», suprimió ciertos pasajes en los que se relacionaba a San Millán con Valderredible y potenció otros que lo vinculaban a San Millán de la Cogolla. ¿El motivo? Para Kaplan no es otro que fortalecer el gran negocio que suponía en la época la explotación «turística» de las reliquias de santos. La controversia está servida.

    Sea como fuere, merece la pena darse una vuelta por este hermoso valle salpicado de interesantísimas ermitas en cavernas de la que Santa María de Valverde es la más importante. La llamada «catedral de las rupestres» está excavada directamente sobre la roca arenisca y tras sucesivas ampliaciones hoy acoge a una iglesia abierta al culto de 18 por 10 metros de superficie. En el interior, muy irregular, destaca la talla polícroma de una Vírgen amamantando al Niño, y en el exterior una gran espadaña del siglo XII.

  8. Tres caminos de Santiago

    Estatua del peregrino, de Mercedes Elvira
    Estatua del peregrino, de Mercedes Elvira - pilar arcos

    Aunque se hable del Camino de Santiago en singular, hay muchos Caminos que llevan a la tumba del apóstol. Una de esas rutas es el Camino del Norte, uno de los más antiguos y seguramente de los más bellos. A su paso por Cantabria se divide en tres: Camino de la Costa, Camino del Interior y Camino Lebaniego.

    El de la Costa puede que sea hoy el más bello de todos. Corre paralelo a la costa Cantábrica y reúne en sí los tres aspectos más interesantes del entorno jacobeo: la montaña, el mar y el arte. Montaña recia, joven, desafiante. Mar bravío y apacible a la vez. Arte a raudales que tiene su epítome en las pequeñas (y no tan pequeñas) iglesias románicas y ermitas rupestres.

    El Camino del Interior fue el preferido por los peregrinos medievales. Se le conoce también como el Camino del Saja-Besaya, dos ríos que desde 1988 dan nombre a un parque natural de 24.500 hectáreas.

    El Camino Lebaniego nace en Hortigal y pasando por Potes, llega hasta el monasterio de Santo Toribio de Liébana. Muy cerca de este lugar se alza la Estatua al Peregrino de Mercedes Elvira. Ramal subsidiario de las rutas más importantes, estuvo olvidado durante muchos años pero en la actualidad ha vuelto a tomar auge y se ha convertido en una de las rutas más transitadas por peregrinos y turistas en general.

  9. Tomar las aguas con clase

    Balneario de Solares
    Balneario de Solares - pilar arcos

    Desde hace mucho tiempo Cantabria es un buen lugar para «tomar las aguas» y además hacerlo con clase. A sus siete manantiales de aguas termales hay que añadir una lista cada vez más larga de hoteles con instalaciones balnearias.

    El Balneario de Solares, siendo de los más antiguos, es uno de los más modernos. Las primeras noticias de su existencia datan de 1753, y su última remodelación es de 2006. Unida su fama a la de sus aguas embotelladas, el Hotel Balneario de Solares cuenta con unas magníficas instalaciones inauguradas hace poco. Todo en él se basa en la luz. Desde el hall de entrada, con una cúpula circular que parece abrirse al cielo pintado en el interior de su cimborrio, hasta sus habitaciones claras, diáfanas, decoradas siempre en suaves tonos pastel. Como no podía ser menos, entre sus tratamientos ocupa un lugar destacado la cromoterapia. El juego de colores es también importante en su principal piscina de 849 metros cuadrados, cuya techumbre de madera está sostenida por una columna central que se abre como un enorme paraguas.

  10. Un pueblo milenario

    Pasiego con su «dalle» (guadaña) y rastrillo
    Pasiego con su «dalle» (guadaña) y rastrillo - pilar arcos

    Pocos historiadores cuestionan el año 1011 como la fecha en la que el rey Don Sancho García de Castilla, «el de los Buenos Fueros», decretó que todos los que vivían bajo la dependencia de la abadía de San Salvador de Oña (hoy en Burgos) tendrían derecho a aprovechar para sus ganados los pastos de una amplia zona circundante sin tener que pagar por ello montazgo. Gracias a esta bula tenemos la primera referencia documental de la pasieguería. Y por eso en 2011 se celebró el primer milenio de los pasiegos.

    Pasiegos son los naturales de tres valles situados en Cantabria, que recibe cada uno el nombre del río que lo ha formado: Miera, Pas y Pisueña. Situados en los montes divisorios con Castilla, es una de las comarcas menos conocidas y más bellas de la zona. Montaña pura (Puente Viesgo, Castañeda, Toranzo, Selaya, Vega de Pas, etc, etc...) que se abre hoy al turismo rural que gusta de la naturaleza, el senderismo, los agradables paseos, la cultura y la gastronomía.