Doña Letizia y la Infanta Leonor, la normalidad dinástica
Los Príncipes de Asturias durante el primer día de carrera de su primogénita, la Infanta Leonor - jaime garcia
el rey abdica

Doña Letizia y la Infanta Leonor, la normalidad dinástica

La Princesa ha tenido el ejemplo de la Reina. La Infanta se prepara desde su nacimiento

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Noviembre de 2013. Don Juan Carlos se recupera de su operación de cadera. Llegan entonces las Infantas Leonor y Sofía. Sus padres, los Príncipes, se las presentan al doctor Cabanela que se queda encantado con el perfecto inglés de las dos niñas. Después, las dos se escabullen y aprovechan para comerse a escondidas [de su madre] los bombones de su abuelo convaleciente. El momento ha llegado. Doña Letizia se convertirá en consorte del Rey de España y su hija Leonor (8 años) dejará de ser Infanta para devenir en Princesa de Asturias. Es la normalidad de la sucesión dinástica. Hace doce días, los Príncipes celebraban su décimo aniversario de casados. Diez años en los que han aprendido a forjar una unión que parece vital en este momento. En estos diez años, la Princesa de Asturias ha ido templando su genio, moderando sus gestos. Se ha convertido, tal y como recordó el Rey en su discurso de renuncia: «en el mejor apoyo que siempre tendrá» el futuro Felipe VI.

Doña Leonor, al contrario que su madre, se está formando consciente de su destino. Su educación es uno de los principales desvelos de los Príncipes. El pasado 7 de mayo, las Infantas acompañaron a sus padres a las bodas de plata de la Academia del Aire de San Javier. No se trataba de un hecho baladí sino una muestra de que, poco a poco, se incrementará la presencia de Leonor en la agenda oficial. La primogénita asistirá a la próxima ceremonia de entrega de los Príncipes de Asturias. Tendrá solo ocho años. La primera vez que Don Felipe pronunció unas palabras en público fue durante la primera edición de estos galardones, en octubre de 1981. Tenía 13 años.

La forja de la futura Reina Letizia ha sido más compleja. No ha sido fácil para ella convivir con la sombra del «impagable ejemplo de la Doña Sofía». La Princesa afronta el momento tras una década de aprendizaje en los que ha participado en más de 190 actos y 107 audiencias; ha pronunciado 86 discursos y ha acompañado a su marido a 73 viajes oficiales, aunque solo se ha desplazado en solitario en tres ocasiones. Sin embargo, habría que reconocer que Doña Letizia no será nunca una Reina convencional, si es que ese tipo de reinas existen. A menudo, se la ve tomando notas de las intervenciones que escucha, quizás porque como reconocen hasta sus críticos, se interesa por todo. «Le gusta hablar, opinar, exponer su criterio y, sobre todo, preguntar», escriben los que mejor la conocen. Ella está destinada a ser la Reina de esa nueva generación a la que se ha referido Don Juan Carlos. Por eso, aunque contaba con «ese impagable ejemplo, de la Reina», Doña Letizia tenía que adaptar esa referencia a su generación. Precisamente lo que el Rey espera.

Hace diez años y doce días, los Príncipes se presentaron «enamorados y entregados al servicio de España y de los españoles». No todo ha sido un camino de rosas. «Esto solo se aguanta por amor», suele decir la Princesa. Atrás quedó el famoso bache del pasado verano, ya muy superado, y que sin duda les ha ayudado a afrontar con más solidez el reto que ahora se les plantea. El otro es educar a una Reina de España. La Infanta Leonor es muy consciente de su papel y en Zarzuela saben que su presencia ayuda a crear esos lazos afectivos con los españoles tan importantes para la Institución. A la futura Princesa de Asturias le quedan años de intensa formación, también militar, de viajes, de audiencias. Ella también aprenderá a ser la Reina de la siguiente generación.