Marinos franceses se unen a la búsqueda de los restos del avión
Marinos franceses se unen a la búsqueda de los restos del avión - AFP

Accidente aéreoFrancia investiga posibles fallos de seguridad en el aeropuerto de París

La Policía estudia si trabajadores de las instalaciones se han acercado a círculos yihadistas o se han radicalizado

Actualizado:

Las fuerzas de seguridad francesas están llevando a cabo una exhaustiva investigación en el aeropuerto Roissy/Charles de Gaulle de París de donde partió el avión de EgyptAir que se estrelló en el mar en su ruta hacia El Cairo, con el objetivo de determinar si ha habido algún fallo en la seguridad que hubiese facilitado una acción terrorista. Las autoridades francesas, no obstante, no han dado la menor indicación de que el origen de la catástrofe haya sido un ataque terrorista. Mantienen todas todas las hipótesis abiertas. Pero a la vez han reforzado considerablemente las medidas de vigilancia que ya se habían empezado a ejecutar tras los atentados de 2015. Desde entonces las fuerzas de seguridad ya habían empezado a «filtrar» las identidades de las 86.000 personas con autorización para acceder a la zona «restringida» y de mayor seguridad del aeropuerto. En abril de 2016 fueron retiradas 600 autorizaciones, muchas de ella por sospecha de «radicalización». Pero aun así, los investigadores estudian otros 400 casos de posible cercanía con extremistas islámicos, según fuentes de la investigación citadas por Afp.

[ Siga en directo la información del siniestro]

El aeropuerto de Roissy se encuentra en una encrucijada geográfica próxima a varios suburbios potencialmente peligrosos. Toda la periferia norte de París, la «banlieue», es un territorio víctima de conflictos multiculturales. Muchos empleados en el aeropuerto viven en esa tierra de nadie, frecuentada por grupúsculos radicales de diversa naturaleza.

Historial de pasajeros

La segunda pista en vías de estudio es el historial y currículos de todos los pasajeros que embarcaron en el avión. Se trata de una pista básica, en la que colaboran las policías y servicios anti terroristas de varios países europeos y de Oriente Próximo.

Tercera pista: un eventual «fallo técnico» en los servicios de control y seguridad interna. Quizá se trata de una pista improbable, pero que nadie descarta. Los accesos a todas las dependencias del aeropuerto están sujetos a unos controles de corte clásico, confirmados y acrecentados con el estado de emergencia nacional decretado tras los atentados de 2015.

Cuarta pista:los controles técnicos del avión. Los especialistas franceses colaboran con investigadores europeos y egipcios, intentando esclarecer el grado de seguridad y posibles fallos en algunas de las varias escalas que hizo el avión antes de despegar de París rumbo a El Cairo.

Estas investigaciones se están realizando en paralelo con el «peinado» más convencional del aeropuerto, realizado las veinticuatro horas del día por unidades de la gendarmería, pertrechados de perros policías, que indagan e intentan encontrar eventuales pistas.

Búsqueda

Así las cosas, la investigación desarrollada desde Egipto continúa su marcha, pero sin despejar lo que todavía es un gran misterio sobre el origen del siniestro. El operativo organizado por las Fuerzas Armadas egipcias y el Ministerio de Aviación Civil ha encontrado varias «partes de cuerpos», presumiblemente víctimas del siniestro, así como un par de asientos y algunas maletas, flotando a la deriva en un área localizada entre las islas griegas de Kárpatos y Creta y la costa norte egipcia. Aviones y barcos militares encontraron los primeros restos del avión a unos 290 kilómetros al norte de Alejandría. Horas después, el Ministerio de Defensa griego añadió que los primeros restos humanos habían sido hallados a pocas millas náuticas de donde se están concentrando los esfuerzos del equipo de búsqueda internacional. «(El Ejército egipcio) continuará peinando la zona», señaló el portavoz de las Fuerzas Armadas, Mohamed Samir.

El operativo ha encontrado restos humanos, asientos y algunas maletas

El operativo de búsqueda sigue además la pista ofrecida por la Agencia Espacial Europea (ESA), cuyo radar del satélite Sentinel-1A detectó una mancha de carburante de unos dos kilómetros de largo a unos cuarenta kilómetros al suroeste del área donde se perdió todo contacto con el aparato en la madrugada del jueves. Aviones franceses y griegos, así como navíos chipriotas y británicos están colaborando en las labores de búsqueda, que continuarán en los próximos días hasta que se encuentre el aparato. Una labor cada vez más difícil en una zona del mar Mediterráneo que alcanza una profundidad de más de 3 kilómetros, donde podría estar ya alojado el avión, lejos del alcance de los radares que se utilizan en la búsqueda.

Las familias, al principio sin querer creérselo, tratan de encajar ahora la posibilidad de que no existan supervivientes. «Estamos todos en shock», cuenta a ABC un azafato de la aerolínea, amigo del asistente de vuelo a bordo del avión siniestrado Yara Atef, de 37 años.

Comisión de investigación

Egipto presidirá la comisión oficial de investigación como propietario del avión, mientras que Francia formará parte como fabricante del aparato y patria de 15 de las víctimas. Los países del resto de los pasajeros del avión, como Reino Unido, Argelia, Arabia Saudí o Chad, entre otros, participarán en calidad de observadores. La comisión quedará a cargo del egipcio Ayman el Muqadem, quien también se encargó -con escasa transparencia- de la investigación sobre el ataque al vuelo 7K9268 ruso.

Para remachar aun más el misterio, investigadores de Estados Unidos afirmaron que sus satélites no detectaron ninguna explosión en el aire en la zona del siniestro.

El Ministerio de Aviación Civil espera ahora a que se encuentren las cajas negras antes de emitir nuevas valoraciones sobre lo que pudo hacer caer al avión. Analistas señalan que un fallo mecánico que genere «una descompresión inmediata y catastrófica» es muy improbable en buenas condiciones climatológicas. El hecho de que no se lanzara un mensaje de socorro apunta a la brusquedad del incidente, por lo que no parece probable que se desprendiera alguna parte del fuselaje «por deterioro del metal», señalan desde el think tank en seguridad Soufan Group. Otras posibilidad sería una acción deliberada del piloto o, finalmente, a una explosión a bordo.