El escritor estadounidense Richard Ford, en su última visita a España, en diciembre del año pasado - INÉS BAUCELLS

Richard Ford, premio Princesa de Asturias de las Letras

El jurado del galardón ha destacado que la obra del estadounidense se inscribe en la gran tradición de la novela americana del siglo XX y recurre a una épica «irónica y minimalista» para definir sus personajes, tramas y argumentos

MadridActualizado:

El escritor Richard Ford ha sido galardonado con el premio Princesa de Asturias de las Letras 2016, según ha dado a conocer el jurado, reunido en Oviedo. La candidatura del estadounidense se ha impuesto, finalmente, al portugués António Lobo Antunes, el español Andrés Trapiello o el francés Philippe Claudel, que también se encontraban entre los finalistas de este año, en el que se han presentado 21 candidaturas de 16 nacionalidades.

El jurado del galardón ha destacado su carácter de narrador profundamente contemporáneo y de gran cronista «del mosaico de historias cruzadas que es la sociedad norteamericana». El acta del jurado, a la que ha dado lectura su presidente, el director de la RAE, Darío Villanueva, destaca que su obra se inscribe en la gran tradición de la novela americana del siglo XX y recurre a una épica «irónica y minimalista» para definir sus personajes, tramas y argumentos. «El cuidado detallismo en las descripciones, la mirada sombría y densa sobre la vida cotidiana de seres anónimos e invisibles, conjugan la desolación y la emoción de sus relatos», añade el jurado.

[Los mejores libros de Richard Ford]

Definido, en su día, por Raymond Carver (1938-1988) como «el mejor escritor en activo de este país», Richard Ford ha publicado seis novelas («Un trozo de mi corazón», «La última oportunidad», «Incendios» y la saga protagonizada por Frank Bascombe: «El periodista deportivo», «El Día de la Independencia», «Acción de Gracias» y «Francamente, Frank»), tres libros de relatos («Rock Springs», «De mujeres con hombres» y «Pecados sin cuento»), y la hermosa obra memorialística «Mi madre», publicado en España por la editorial Anagrama.

[La importancia de llamarse Frank (o Richard Ford)]

Nacido el 16 de febrero de 1944 en Jackson (Mississippi), Richard Ford fue el único hijo que tuvieron Parker y Edna Carrol Ford. Su padre, comercial de una empresa de Kansas, murió cuando él tenía 16 años, marcando su adolescencia y acercándole a su madre, que se convirtió en una figura referencial en toda su vida (y obra), como demostró en el mencionado libro de memorias «Mi madre». A los 19 años, antes de matricularse en la universidad, trabajó como ayudante de maquinista en la Missouri Pacific Railroad.

Comienzos

Tras graduarse en la Universidad de Michigan -donde conoció a su futura esposa, Kristina Hensley, con la que contrajo matrimonio en 1968-, impartió clases en la escuela secundaria de Flint (Michigan) y se alistó en los Marines. Ya en aquellos años, y pese a que estudió durante un tiempo Derecho, Richard Ford se sentía atraído por la literatura, gracias a figuras como Flannery O'Connor, William Faulkner y Eudora Welty, sus verdaderos referentes.

A principios de los 70, entró en el programa de escritura creativa de la Universidad de California y empezó a publicar relatos en «Esquire» (en más de una ocasión ha reconocido que ya entonces tenía dos novelas escritas), «The New Yorker» y «The Paris Review», además de trabajar en la revista de deportes «Inside», experiencia que usó como inspiración para escribir «El periodista deportivo» (1986), arranque de la saga de Frank Bascombe y obra que lo consagró como escritor (la revista Time la eligió como una de las cinco mejores novelas del año).

En 1976 publicó su primera novela, «Un trozo de mi corazón» (editada en España en 1992), y, desde entonces, no ha parado de escribir. De hecho, es es el único autor que ha conseguido el premio Pulitzer y el Faulkner por la misma obra, «El día de la independencia» (1995), novela con la que alcanzó el reconocimiento mundial. En su retrato desolado de una Norteamérica rural poco conocida y marcada por el paro y el desencanto, el flamante premio Princesa de Asturias de las Letras muestra a sectores marginados y pobres y, a menudo, a pequeños delincuentes como el que él mismo fue en su juventud.

Realismo sucio

El autor de «Francamente, Frank» -su última obra, y con la que decidió «resucitar» al célebre Bascombe- reniega del tópico de heredero de Hemingway, etiqueta que, a su juicio, se cuelga «a todo americano que escriba historias». Aunque la crítica le ha situado en el denominado realismo sucio norteamericano, Richard Ford siempre ha afirmado no comprender qué significa dicha clasificación, que sólo consigue «limar y obviar las diferencias entre autores diferentes y entre la producción de un mismo escritor».

Tras morir su madre en 1981, el escritor, que ha residido en Chicago, Nueva Orleans o Nueva York, decidió regresar a Mississippi, al considerarlo su verdadero «hogar». En su última visita a España en diciembre del año pasado (habla un español bastante decente, aprendido en los años 70 durante una estancia de siete meses en México) afirmó en una entrevista con ABC que Donald Trump «es inofensivo, porque no va a ganar. Los republicanos son un partido minoritario que hace mucho ruido».

Admirador de Donald Bartherlme, Robert Coover o William Gass, Richard Ford ha sido, además, profesor de escritura creativa en el Bowdoin College (2005) y en el Oscar Wilde Centre del Trinity College de Dublín (2008), y en 2011 asumió el cargo de profesor de ficción de la Universidad de Mississippi.

El premio Princesa de Asturias de las Letras, que el pasado año recayó en el cubano Leonardo Padura, está dotado con 50.000 euros y la reproducción de una escultura diseñada por Joan Miró y será entregado en octubre, al igual que los otros siete galardones de la Fundación Princesa de Asturias, durante una ceremonia presidida por los Reyes en el Teatro Campoamor de Oviedo.

El de las Letras, el sexto en fallarse de los ocho galardones que convoca anualmente la Fundación, está en posesión de autores como John Banville, Antonio Muñoz Molina, Leonard Cohen, Paul Auster, Claudio Magris, Arthur Miller, Doris Lessing, Augusto Monterroso, Günter Grass, Carlos Fuentes, Camilo José Cela, Mario Vargas Llosa o Juan Rulfo.