Richard Ford, durante su última visita a España el pasado mes de diciembre
Richard Ford, durante su última visita a España el pasado mes de diciembre - INES BAUCELLS

Los mejores libros de Richard Ford o la importancia de llamarse Frank Bascombe

La carrera del autor estadounidense, marcada por títulos como «El periodista deportivo» y «El Día de la Independencia», tiene otras cumbres de altura como «Canadá» o «Flores en las grietas»

D. MORÁN
BARCELONAActualizado:
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  1. «El periodista deportivo» (1990)

    Cubierta de «El periodista deportivo»
    Cubierta de «El periodista deportivo» - ABC

    «Me llamó Frank Bascombe y soy periodista deportivo». Con estas palabras presenta Richard Ford al que será su alter ego poco o nada disimulado , ese Frank Bascombe que le ha acompañado desde entonces y con el que el escritor estadounidense se ha convertido en retratista privilegiado de las zozobras de sus compatriotas y de las cuitas de una clase media cuya comodidad se va a menudo saboteada por e el desánimo, los dramas cotidianos o las tragedias inesperadas. En esta, la primera entrega de la serie dedicada a Bascombe y la que le consagró después de «Un trozo de mi corazón» y «La última oportunidad», Ford presenta a un personaje que, con 38 años, apura la gloria de una brevísima carrera literaria y ejerce el periodismo deportivo mientras su vida de resquebraja entre su divorcio y la muerte de su hijo de nueve años. su breve matrimonio o a la corta vida de su hijo . «Si escribir de deportes enseña algo es que, para que la vida valga la pena, tarde o temprano hay que enfrentarse a la posibilidad de sentir un terrible y doloroso arrepentimiento», dice Ford por boca de Bascombe.

  2. «El Día de la Independencia» (1996)

    Cubierta de «El Día de la Independencia»
    Cubierta de «El Día de la Independencia» - ABC

    Segunda entrega de la serie Bascombe y nuevo cambio de rumbo en la peripecia vital del personaje más célebre de Ford: el periodista deportivo es ahora un acomodado vendedor de bienes inmuebles al que las fiestas de guardar, como ese 4 de julio que da título a la novela, se le atragantan con facilidad. Máxime cuando el protagonista vive instalado en una calma engañosa en la que parece que no sucede nada pero tras la que encuentran no pocas torbellinos emocionales y familiares. En este caso, es la relación con su hijo Paul, un adolescente de tendencias peculiares, la que marcará el tono de esta cumbre de lo que un día se llamó realismo sucio y que no es más que enfocar la realidad sin limpiar demasiado la lente. La novela le valió el Premio Pulitzer de 1995.

  3. «Flores en las grietas» (2012)

    Cubierta de «Flores en las griietas»
    Cubierta de «Flores en las griietas» - ABC

    Lejos de la ficción, aunque siempre mirándola con el rabillo del ojo, Ford se reivindica aquí en primera persona para reunir ensayos y reveladores textos en los que funde vida y escritura, creación y emoción, y ahonda tanto en episodios señalados de su propia vida -los recuerdos de infancia, la muerte de su padre- como en retratos de amigos como Raymond Carver, quien un día le señaló como «el mejor escritor en activo» de Estados Unidos. Un libro pensado especialmente para el mercado español -no existe edición en inglés- en el que Ford aprovecha también para desvelar su pasión por Chéjov, James Salter o Richard Yates, recuerda sus años como profesor y se interroga sobre el sentido de la escritura y, por extensión, sobre el sentido de la vida.

  4. «Canadá» (2013)

    Cubierta de «Canadá»
    Cubierta de «Canadá» - ABC

    Nueva pirueta estilística al margen de la saga Bascombe: después de la también celebrada «Acción de Gracias», Ford cambia de escenario y de época para dar voz Dell Parsons, un adolescente que huye a Canadá después de que sus padres sea detenidos tras atracar un banco. Una detonación inicial con visos de novela negra que, sin embargo, cambia pronto de rumbo para convertirse en un magistral y escarpado retrato de iniciación y pérdida de la inocencia en el que florecen todos los temas que el estadounidense ha perseguido incansablemente en toda su carrera. A saber: la relación entre padres e hijos, el sobrepeso de las decisiones (buenas o malas) y el amor como estructura siempre al borde del colapso. Uno de los mejores ejemplares de Gran Novela Americana de los últimos tiempos.

  5. «Francamente, Frank» (2015)

    Cubierta de «Francamente, Frank»
    Cubierta de «Francamente, Frank» - ABC

    Cuando parecía que Bascombe había desaparecido del mapa literario y que «Acción de gracias» había sido su canto de cisne, «Francamente, Frank» volvió a ponerlo en circulación para seguir ahondando en la herida de la realidad estadounidense y alzar la voz con mayor acidez. Aquí encontramos a un Bascombe jubilado y desacomplejado que batalla con las achaques de la edad en cuatro relatos independientes conectados por los devastadores efectos que tuvo el huracán Sandy a su paso por Nueva Jersey en 2012. «Mi intención era escribir historias que fueran más allá de las consecuencias inmediatas del huracán, como una manera de decir que tenemos que prestar atención a nuestra realidad cotidiana, ya que es algo que nos afecta a todos. Sin las novelas no prestaríamos la misma atención a la vida», recordaba Ford en una entrevista a este diario el pasado mes de diciembre.