Pakistán, el socio necesario
Soldados paquistaníes montan guardia cerca de un edificio de la guarida de Al Qaida, después de la muerte a Osama bin Laden por las Fuerzas Especiales de EE.UU - AFP

Pakistán, el socio necesario

El primer ministro pakistaní compareció a las pocas horas de hacerse pública la muerte de Bin Laden para calificarla de «gran victoria» y apuntar al socio americano como único responsable

Saná Actualizado:

“Ha sido una operación llevada a cabo por Estados Unidos, no tenemos aún detalles sobre la cooperación de las fuerzas paquistaníes en la misma”. El primer ministro Yusuf Reza Gilani compareció a las pocas horas de hacerse pública la muerte de Bin Laden para calificarla de “gran victoria”y apuntar al socio americano como único responsable. El mismo mensaje que envió al mundo entero el ministerio de Asuntos Exteriores al que facción talibán paquistaní no tardó en responder: “ahora el primer objetivo son los dirigentes de Islamabad y luego los americanos”, advirtió el portavoz de Tehrik e Taliban Pakistán (TTP), Ehsanullah Ehsan.

Desde que en julio de 2007 un puñado de estudiantes de la Mezquita Roja y de la madrasa Jama Hafsa e Islamabad se levantarán en armas durante nueve días luchando hasta morir contra el Ejército paquistaní la comunidad internacional y las autoridades paquistaníes comenzaron a darse cuenta del enorme problema que se había gestado en las áreas tribales que unen Pakistán y Afganistán donde los movimientos insurgentes han encontrado su santuario y donde desde 2001 los servicios de inteligencia situaban a Bin Laden.

Socio indispensable en la guerra de Afganistán, también lo ha sido en la caza de Osama. Desde la llegada de Barack Obama la ayuda financiera para ganarse la cooperación de Islamabad ha ido en aumento de la misma manera que ha ido creciendo entre el pueblo el sentimiento antiamericano. Primero llegó la aprobación de los 7.500 millones de dólares en concepto de ayuda humanitaria (construcción de carreteras, escuelas y democratización de las instituciones principalmente) y después una segunda inyección económica por valor de dos mil millones de dólares aprobada a finales de 2010 orientada en exclusiva a unas fuerzas armadas que forman la primera línea de combate de la llamada guerra contra el terror desde que el general Musharraf tratará de responder con armas al levantamiento de la Mezquita Roja.

Empujado por la presión internacional ante la impotencia de la OTAN en suelo afgano, Pakistán lanzó en 2009 una ofensiva sin precedentes para acabar con los santuarios talibanes y de Al Qaida dentro de sus fronteras. Desde entonces casi 4.000 personas han perdido la vida en el país asiático que es donde más dura está siendo la respuesta insurgente en forma de atentados y que ha visto florecer una clase talibán paquistaní que golpea dentro de sus fronteras sin piedad alguna.

Islamabad da luz verde a los ataques llevados a cabo por los Predator y su versión actualizada Reaper americanos-tan sólo en 2010 el número de ataques (89) casi supera a los 95 que se produjeron entre 2004 y 2009-, pero lo acepta en voz baja cuando se trata de comunicárselos a la opinión pública. Lo mismo ocurre con la siempre cuestionada colaboración de los servicios de inteligencia (ISI) en la lucha contra el terror, mientras las autoridades hablan de su “total implicación”, los hechos prueban que juegan su particular partida en el tablero geoestratégico de la región.