Así han evolucionado las vacaciones familiares en coche por España desde 1973

La costa, la montaña y los pueblos de interior se mantienen como los destinos preferidos

MADRIDActualizado:

«Unos hermanos encima de otros, y el que no cabía iba encima de mi madre en el asiento del copiloto»; «mi mamá iba siempre con el último bebé que había nacido en brazos»; «yo viajaba en el maletero con un perro Mastín de los Pirineos en unas ocasiones y con las maletas en otras»; «en el Seat 1500 que teníamos había un asiento corrido delante en el que viajaban tres personas y, por supuesto, bien apretaditos los cuatro hermanos atrás». Las historias que se escuchan de los desplazamientos en coche durante el verano de 1973 hoy resultan inverosímiles. La realidad es que de aquellos viajes, con más personas dentro que asientos y, por supuesto, pocos o casi ninguno con cinturón, se ha pasado a los trayectos de hoy con una persona por plaza, alzadores, sillitas reglamentarias, por edad, estatura y peso, etc...

La forma de viajar en coche de las familias españolas ha dado un vuelco radical en cuanto al confort y la seguridad, pero sigue manteniendo prácticamente los mismos destinos y kilometraje por desplazamiento estival. Así lo afirma, al menos, el estudio sobre la evolución de los viajes por carretera en los últimos 45 años, realizado por Centauro Rent a Car, donde se realiza una especie de «foto fija» de cómo han ido evolucionando los viajes por carretera desde 1973 hasta 2018, y donde se recaba información de interés sobre los cambios en los hábitos y las costumbres de las familias españolas a la hora de emprender viaje a sus lugares de vacaciones.

De esta forma, según el informe, en estas cuatro décadas los destinos preferidos siguen siendo los mismos: la costa, el mar y la montaña española se mantienen como los lugares más recurrentes para el veraneo en familia, aunque cada vez más gente se anima a viajar al extranjero y a coger un avión con niños pequeños. La playa ha perdido terreno como «destino ideal» en estos últimos 45 años, en concreto, ha pasado del 52% al 35%, mientras ha crecido el interés por la montaña, pasando de un 26% a un 32%, y ha crecido también el atractivo de los viajeros por las ciudades (del 17% al 28%).

Ocupación media

En cuanto al recorrido, tal y como señalan desde el estudio realizado por Centauro Rent a Car, las familias españolas siguen echándose a sus espaldas la misma media de 409 kilómetros para sus vacaciones estivales que hace 45 años. En cuanto al conductor que asume el volante, el padre es recordado como la figura más habitual a los mandos, mientras que hoy en día el volante se reparte entre más de la mitad de los viajeros (el 53%).

La ocupación de los coches en los viajes actuales es, como muchos recuerdan, bastante inferior a la que se daba hace 45 años. Otro aspecto relevante del estudio es que el número de descansos que se realizan por carretera ha disminuido significativamente con el paso de los años. En los años 70, el 64% de los viajeros realizaba más de una parada. Hoy, solo el 31% realiza más de una. Y un 27% de los encuestados asegura que hace el viaje del «tirón», aunque esto último no sea lo más recomendable.

En cuanto al entretenimiento, el estudio subraya que los juegos «clásicos» para distraer a los niños se mantienen con el paso de los años, a pesar de la inclusión en el vehículo de las nuevas tecnologías (pantallas incorporadas o tabletas). Los «trucos» más comunes para entretener a los peques, hoy en día, siguen siendo los de siempre: ponerles músicaen un 66% de los casos (aunque hasta casi la mitad de los padres reconozca que han renunciado a sus gustos musicales frente a los del niño, cosa que al parecer no pasaba antaño), cantar (46%), jugar al «veo-veo», palabras encadenadas, u otros juegos tradicionales (34%) y ver películas (33%). El informe admite, asimismo, que las nuevas tecnologías (móviles y tablets, juguetes electrónicos...) se han convertido en uno de los «comodines» más empleados por las familias, pese a que, según una encuesta realizada por Trive, el 75% de estos aun prefiere que los niños se distraigan sin dispositivos tecnológicos durante el viaje.

Sin embargo, estos mismos progenitores reconocen que mantener la atención puede ser difícil en un coche con niños. El camino, de hecho, puede convertirse en una carrera de obstáculos en la que las principales incomodidades, por este orden, serían la gran cantidad de bultos y maletas a gestionar (para el 60% de los encuestados), la necesidad de buscar formas de entretener a los pequeños hasta el punto de agotar su imaginación (34%) y los mareos y vómitos durante el desplazamiento (32%), entre otros.

Un último apunte es que hoy, según el análisis realizado también por esta compañía, llevar niños en coche nos convierte en mejores conductores. «Tomamos mayores medidas de precaución cuando llevamos a nuestros hijos en coche, y 6 de cada 10 aseguran reducir la velocidad, aumentar los niveles de atención, evitar distracciones o comprobar que el coche está a punto antes de echarse a rodar, frente al 42% que asegura haber sido precavido siempre y no haber cambiado su conducta».

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