Una psicóloga experta en desintoxicación: «Muchos padres prohíben las pantallas en vez de acompañar a los niños en su uso»
Noelia de la Paz, psicóloga del centro Esvidas Montealto, advierte que «la salud mental de los niños y adolescentes está por encima de cualquier negocio»
«No pasa nada por darnos cuenta de que abusamos de las pantallas. ¡Hoy es el mejor día para dar marcha atrás!»
Madrid
Esta funcionalidad es sólo para registrados
Iniciar sesiónEn la ciudad de Nueva York se presentó recientemente una demanda histórica contra seis gigantes tecnológicos (Facebook, Instagram, Google, Snapchat, TikTok y YouTube) por fomentar la adicción digital, un fenómeno que preocupa también en España. El texto judicial, de 327 páginas, acusa a las ... plataformas de «crear un sistema pensado para atrapar la atención de los menores a cualquier precio», explotando su vulnerabilidad emocional y priorizando el beneficio económico.
El Ayuntamiento de Nueva York y su sistema de salud pública representan a 8,4 millones de residentes, incluidos 1,8 millones de menores, en una de las acciones legales más amplias registradas en EE.UU. La iniciativa busca que las tecnológicas asuman su responsabilidad y financien programas de prevención y salud mental juvenil para contrarrestar los efectos de lo que califican como una 'epidemia digital'.
Sin embargo, el impacto de las redes sociales en la salud mental juvenil no es exclusivo de Estados Unidos. En España, diversas organizaciones arrojan resultados también preocupantes en este sentido. Los datos de la Fundación ANAR y el Ministerio de Sanidad revelan un claro incremento de la ansiedad, la depresión y el uso compulsivo de pantallas entre adolescentes: El 68% de los menores pasa más de tres horas diarias en redes y uno de cada cuatro presenta síntomas de adicción.
Aunque aún no hay demandas similares, el debate ya ha llegado al terreno político, con medidas de alfabetización digital y educación emocional impulsadas por distintas comunidades. Mientras esta demanda pueda ser real, ¿de qué manera pueden luchar las familias contra un sistema pensado en atrapar la atención de los menores a cualquier precio?
Noelia de la Paz, psicóloga del centro de desintoxicación Esvidas Montealto, apunta que los padres deben entender que se están enfrentando a un sistema diseñado por ingenieros informáticos con el único objetivo de captar la atención de las personas (recompensa inmediata, dopamina y validación social).
No obstante, apunta que existen medidas que pueden adoptar para reducir el impacto negativo que el abuso de las redes sociales tiene en los menores. La base se sustenta en tres claves: Generar vínculos sólidos entre los padres y los hijos, tener rutinas diarias donde las redes sociales no sean el agente principal e imponer una serie de límites claros: tiempo de uso, acceso a aplicaciones y contenidos…
Y es que «muchos padres prohíben más que acompañan -puntualiza-. Es decir, como figuras que el menor tiene de referencia, debemos interesarnos por lo que nuestros hijos hacen en redes sociales, hablar con ellos sobre lo que ven y sienten, y, por supuesto, darles herramientas para que ellos mismos detecten cuándo una aplicación les está haciendo más mal que bien«.
¿Qué tipo de educación hace falta en casa y en las escuelas para que los niños no caigan en este alto consumo?
Educación digital y emocional real, yendo más allá de saber usar una aplicación o buscador. Hablamos de educar a los niños en autocontrol, pensamiento crítico y gestión emocional. Desde casa, lo más importante es predicar con el ejemplo. Como padres, somos el espejo donde nuestro hijo se ve reflejado. Por tanto, si estoy todo el día con el teléfono, pegado a las redes sociales, desatendiendo las funciones básicas de relación, pero después intento dar pautas a mi hijo, ¿qué va a pensar él? Es contradictorio.
La escuela también tiene un rol primordial. Una de las medidas que podría incluir son programas de alfabetización emocional y digital. Aunque suene aparatoso, se resume en enseñar a los niños lo básico sobre cómo funcionan los algoritmos para que entiendan el poder que estos tienen en la manipulación emocional y cómo afecta la sobreexposición a unos cerebros todavía en desarrollo.
¿De quién depende en mayor medida esta prevención?
No hay un agente social al que se le pueda atribuir la responsabilidad total. Es un cometido donde se ven involucradas tres partes, cuatro si incluimos a las empresas tecnológicas. Por un lado, están las familias; por otro, las familias; y, por último, la Administración Pública.
Cada una tiene su parte de responsabilidad:
• Las familias instauran las bases del autocontrol y predican con el ejemplo.
• Las escuelas educan a los niños con formación crítica.
• La Administración Pública tiene la obligación de establecer límites, exigir transparencia a las empresas que desarrollan las aplicaciones y garantizar que las plataformas no se aprovechen de la vulnerabilidad infantil.
¿Cómo contrarrestar los efectos de la epidemia digital? ¿Qué pautas prácticas se pueden seguir?
Lo primero, es necesario marcar límites y establecer rutinas digitales saludables. Por ejemplo, fijar horarios concretos y zonas donde el uso de pantallas está prohibido, como la mesa dónde se come o cena, integrarse en las tareas del hogar... Segundo, animar a los niños a participar en actividades que, de forma natural, activen el placer. Por ejemplo, el deporte, la escritura, la lectura, conectar con la naturaleza… Estas actividades producen gratificación, pero no inmediata, como sí lo hacen las pantallas.
Tercero, los padres también necesitan educarse y conocer acerca de esta epidemia digital. Muchos todavía no ven la adicción digital como una amenaza real, pero los datos están ahí y las consecuencias las veremos dentro de poco, si no es que las notamos ya.
Cuarto, algo tan simple como acompañar y hablar con el menor. Por ejemplo, preguntarles qué ven, qué sienten cuando están consumiendo el contenido, con quién interactúan en las redes…
Quinto, hacer entender a los niños que lo que están viendo en las redes sociales no es la realidad. Hay que comprender que eso es un mundo, pero no es el mundo.
Por último, predicar con el ejemplo. Como adultos debemos mostrar ese autocontrol que le pedimos a los niños.
Hay que recalcar también que, en caso de notar signos graves de adicción, es primordial ponerse en manos de profesionales cualificados que sean capaces de evaluar el caso y diseñar las estrategias de intervención necesarias.
¿De qué manera cambiaría la salud mental de los niños y adolescentes si prosperara una demanda así en España?
Es divagar y aventurarse hacia un futuro imaginario. Pero, de prosperar una demanda así en España, mandaría un mensaje claro y contundente: la salud mental de los niños y adolescentes está por encima de cualquier negocio.
En consecuencia, las plataformas podrían verse obligadas a rediseñar sus aplicaciones, limitar el tiempo de exposición y financiar programas de prevención, como ya ocurre con la industria tabacalera o del alcohol.
MÁS INFORMACIÓN
- «El 50% de las denuncias de abuso sexual o sexo explícito de menores es por un material generado por ellos mismos»
- «Cuando hay conflictos nos centramos en el niño, pero el problema real está en la actuación de los padres»
- Mercè Conangla, psicóloga: «Existen varias razones por las que hay personas que no se aguantan ni a sí mismas»
El resultado de esto serían entornos sociales más seguros donde los menores no estuviesen expuestos a la ansiedad, los trastornos del sueño, la comparación…
Límite de sesiones alcanzadas
- El acceso al contenido Premium está abierto por cortesía del establecimiento donde te encuentras, pero ahora mismo hay demasiados usuarios conectados a la vez. Por favor, inténtalo pasados unos minutos.
Has superado el límite de sesiones
- Sólo puedes tener tres sesiones iniciadas a la vez. Hemos cerrado la sesión más antigua para que sigas navegando sin límites en el resto.
Esta funcionalidad es sólo para suscriptores
Suscribete
Esta funcionalidad es sólo para registrados
Iniciar sesiónEsta funcionalidad es sólo para suscriptores
Suscribete