Poner a su alcance la fruta de un modo atractivo les ayuda a disfrutar de opciones saludables en verano
Poner a su alcance la fruta de un modo atractivo les ayuda a disfrutar de opciones saludables en verano

Trucos para que los niños prefieran la fruta a los helados

Dar ejemplo y poner a su alcance frutas y verduras de forma atractiva contribuye a que sean ellos los que elijan la opción más saludable, sin presiones ni obligaciones

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¿Te parece imposible que tus hijos prefieran la fruta a los helados? Pues es tan sencillo y tan efectivo como «dar ejemplo» y poner a su alcance las frutas y verduras de una forma atractiva. «Si nuestros hijos ven que comemos frutas a todas horas y en cualquier lugar, acabarán comiéndolas, sobre todo si no tenemos en casa productos superfluos», explica Carlos Casabona, pediatra y autor de «Tú eliges lo que comes», que además cita una de las ideas que a menudo transmite el dietista-nutricionista Julio Basulto para reafirmar este último punto: «Si no quieres que tus hijos coman helados, refrescos, postres ultrazucarados, aperitivos salados, bollería o galletas a todas horas, no los tengas en el frigorífico, la despensa o la alacena o no los lleves a la piscina o la playa. En definitiva, no lo compres porque te lo comes».

Las empresas que venden ultraprocesados llevan años investigando cuál es la mezcla entre azúcar, grasas y sal para que sus productos tengan ese punto irresistible para los niños. Además, tal como explica Casabona, la industria alimentaria dispone de un arsenal de sustancias como los potenciadores del sabor y los colorantes que pueden llegar a convertir su consumo en algo casi adictivo. «A esto hay que sumar las técnicas de marketing que usan, que rayan la ilegalidad al poner en los envases los dibujos de los personajes conocidos por los niños y que además incluyen alegaciones de salud en letras más grandes y vistosas que las que hacen referencia, casi a escondidas, con letra canija y en la parte trasera, a las cantidades de azúcar, grasas de mala calidad o sal que llevan esos productos», comenta.

La cuestión es, según explica Julio Basulto, autor del libro «Se me hace bola (Cuando no comen como queremos que coman)», que no es tan importante que los niños coman muchas frutas o verduras, pues lo fundamental es que «dejen de comer mal», que dejen de comer todo aquello que no es saludable. Y en este sentido, el experto aporta una medida que considera inquebrantable: «Nunca debemos obligar, ni insistir, ni coaccionar, ni chantajear a un niño. Está más que demostrado que la presión relacionada con la comida está relacionada con un mayor riesgo a padecer obesidad y trastornos alimentarios», explica. Lo importante, por tanto, es que el adulto pueda dar ejemplo, sin hacer aspavientos y sin recrearse en el momento. «Cómete la fruta, disfrútala y déjala a su alcance. Los niños, como los adultos, tienen una especie de radar que cuando detectan que, de alguna manera le están manipulando para que haga algo concreto. De hecho, si se dan cuenta de que estás insistiendo en que deben comer fruta, inmediatamente harán lo contrario», comenta.

Fruta cortada, pelada y bonita

Para poner al alcance de los niños alimentos saludables el pediatra Carlos Casabona comparte algunos trucos. Uno es tener a la vista tanto en el comedor como en la cocina el frutero lleno de fruta atractiva y en su punto de madurez. Otro, que puede resultar aún más atractivo en verano, es guardar en la nevera recipientes con fruta pelada y cortada, pues eso permitirá que puedan consumirla fresquita en cualquier momento. En cuanto a las verduras, el experto destaca el trabajo de nutricionistas como Rebeca Pastor (MyPersonalFood), Griselda Herrero y Natalia Moragues, que a través de sus redes sociales (especialmente en Instagram), ofrecen decenas de ideas para que los niños disfruten de buen grado de platos en los que las verduras y las hortalizas son las protagonistas.

Las legumbres también son para el verano. De hecho, tal como explica Carlos Casabona, les resultará atractivo consumirlas en platos frescos, a modo de ensalada de lentejas o de judías, combinadas con tomate, pepino y otras hortalizas. También se puede preparar un hummus para untar con palitos de pan integral o barritas de zanahoria.

¿Y qué pasa con el desayuno?

Pues pasa, como cuenta Julio Basulto, lo que dice el nutricionista y biólogo Juan Revenga, que deberíamos tratar al desayuno (con respecto al resto de las comidas del día) como a los hijos, es decir, que lo ideal es que no queramos a uno más que a otro, sino a todos por igual. Es más, Julio Basulto afirma que en realidad el desayuno es la comida más importante del día solo para las empresas que venden cosas para el desayuno.

El pediatra Carlos Casabona aconseja, en el caso de que se incluya leche en el desayuno, que se consuma entera y sin cacaos azucarados industriales. Y si al niño le gusta el sabor a cacao, recomienda a través de este vídeo hacer un preparado casero con cacao puro.

Otra de las propuestas, además de ofrecer la fruta de forma atractiva (cortada, pelada y con una composición creativa) como en los buffet de los hoteles, es, como explica Casabona, abrir la mente a la hora de elaborar un desayuno pues, tal como asegura, eso de «desayunar dulce» es un invento reciente que carece de evidencia científica. Así, por qué no desayunar arroz, o pasta, o incluso las sobras de la cena del día anterior, como propone la dietista-nutricionista Raquel Bernácer en su libro «Aprende a desayunar».

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