Vuelve el profe Manolo con sus «Deberes de vida» para este verano

El docente propone una lista de tareas «para aprender a disfrutar de la vida»

MADRIDActualizado:

Creer en ti, ver amanecer, cuidar una planta, mirar las estrellas.... Eran algunas de las actividades que Manuel Gordillo, más conocido como «El profe Manolo», puso como tarea el pasado verano a sus alumnos de Primaria. Él fue el primer sorprendido del éxito que tuvo aquella hoja de deberes y que se viralizó tras compartirlo una madre en sus redes. De hecho, tuvo sentimientos «encontrados porque era algo íntimo que yo había sugerido a mi clase y salió en todos los medios», llegando incluso a sentir «desconcierto», «porque son actividades que los adultos hacíamos de pequeños y que poco a poco, por los móviles, por el exceso de pantallas, etc, nuestros niños han ido perdiendo este tipo de estímulos», lamenta.

Justamente eso fue lo que le llevó a escribir el libro, titulado «Deberes de Vida»(Editorial Penguin Random House) en el que apunta, a modo de cuaderno, actividades que «todos tendríamos que hacer, una vez en la vida». El docente busca con esta propuesta una serie de actividades lúdicas y motivadoras para estudiar los contenidos pues «aprendemos con lo que nos motiva y emociona», recuerda.

En sus páginas se pueden encontrar diferentes ideas para aprender a través del juego y de la diversión porque, en su opinión, «estamos demasiado acostumbrados a trabajar de forma tradicional y hay muchos contenidos vistos a lo largo del curso que en verano se pueden afrontar de otra manera». Este docente pone por ejemplo el ejercicio de volar una cometa: «trabajas las matemáticas, se interpreta un plano, trabajas las mediciones, las ciencias naturales, la energía eólica, la historia, Leonardo Da Vinci, los chinos, que fueron los primeros... Al mismo tiempo que no descuidas la parte emocional, porque lo puedes hacer con tu familia y en la naturaleza».

Es evidente que no son unos «deberes al uso», matiza. «Son muchas actividades para hacer en familia, con amigos, y al aire libre, pues como sociedad estamos cada vez más conectados y distanciados», advierte. «Las familias tienen menos hijos, pasan más tiempo solos, y jugar con los demás, por desgracia, es cada vez más raro», lamenta.

Su libro está pensando para estudiantes de Primaria, pero también está abierto a otras personas (niños más pequeños e incluso adultos), ya que «uno puede ser un niño toda la vida». «Dependiendo de la edad habrá algunas cosas que se sepan hacer y otras no. O quizás el pequeño conozca algunas, y no le apetezcan. O por contra, quiera repetirlas. También puede que le parezcan demasiado sencillas, o que se le presente la posibilidad de desarrollarlas, investigar o ir más allá. El niño decide cuáles y cómo realizarlas. Por eso la forma más recomendable de leer este libro es a la manera del niño y divirtiéndose. ¡Nadie va a corregirlo!», anima Gordillo.

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