Luís Villares votando el pasado domingo
Luís Villares votando el pasado domingo - EFE/Eliseo Trigo
REFLEXIÓN TRAS EL BATACAZO

El desgobierno y las «tensiones» se llevan a las Mareas por delante

Los Gobiernos de las urbes se estrellan y la división barrió del mapa a muchas formaciones

SantiagoActualizado:

El drama se repitió por los cuarteles generales de todas las Mareas repartidas por Galicia. El descalabro era generalizado, e incluso más severo en aquellas localidades en los que las confluencias se rompieron, generando dos o hasta tres papeletas distintas. La barrera electoral de cinco por ciento se cobró muchas víctimas por ese motivo, pero los problemas en los Gobiernos obtenidos en 2015 fueron también determinantes para que los habitantes de las tres ciudades gobernadas por las Mareas abandonasen a sus alcaldes.

Las bajadas fueron notables en Santiago, La Coruña y Ferrol, que se pusieron como ejemplo de gestión y de cambio por parte de la izquierda durante estos últimos años. Parte de su voto, ilusionado en 2015, volvió a sus rediles habituales del PSdeG y el BNG, que se apuntaron subidas notables en estas plazas.

En el caso de Santiago Xosé Sánchez Bugallo elevó a los socialistas de los cuatro a los diez concejales, mientras que la Compostela Aberta de Martiño Noriega hizo el camino inverso, hundiéndose de los diez a los cinco. Noriega, escribió en Facebook que ponía el cargo a disposición de la formación, aunque anunció su disposición a permitir que la izquierda siga gobernando la capital gallega.

Uno que comunicará esta semana si se va será Xulio Ferreiro, todavía alcalde de La Coruña, pero que fue tercero en la noche del domingo. Tanto el PP de Bea Mato como el PSdeG de Inés Rey le comieron la tostada con diez escaños cada una. La Marea Atlántica bajó cuatro escaños hasta los seis, justo los que subió el PSdeG. El Bloque se elevó de uno a dos. Ferreiro se autoculpó y señaló que «no estuvo a la altura».

El único alcalde apoyado explícitamente por Pablo Iglesias, el ferrolano Jorge Suárez, tampoco podrá seguir cuatro años más, aunque será determinante para que los socialistas gobiernen. Su Ferrol en Común se quedó en tres ediles, cuando en 2015 tenían seis.

Desaparición

Pero la división de los socios de En Marea fue otra de las claves de la desaparición de muchas formaciones. En Lugo y Orense la ruptura en tres opciones hizo que ninguna entrase en el Pleno. 33 ediles fueron los que se perdieron en las quince localidades donde concurrieron enfrentadas, desapareciendo en nueve y bajando en cuatro. Luís Villares, líder de En Marea y cuestionado portavoz de un grupo parlamentario prácticamente roto, echó las culpas a las «tensiones internas» provocadas por «partes que pensaban más en sí que el interés general».