La etarra Natividad Jáuregui, reclamada por España, hace vida corriente en Bélgica, que se niega a entregarla
La etarra Natividad Jáuregui, reclamada por España, hace vida corriente en Bélgica, que se niega a entregarla - ABC
Audiencia Nacional

El juez procesa por un nuevo asesinato a la etarra protegida por Bélgica

Andreu atribuye a la terrorista Natividad Jáuregui el ametrallamiento en 1981 del policía nacional Francisco Francés Garzón

La Justicia española no se olvida de Jáuregui, una etarra de los años de plomo a la que Bélgica da cobijo

MadridActualizado:

La Justicia española no se olvida de Natividad Jáuregui, una etarra de los años de plomo a la que Bélgica da cobijo y protege desde 2013. La Audiencia Nacional le vuelve a seguir la pista y le atribuye ahora la responsabilidad del asesinato del policía nacional Francisco Francés Garzón, ametrallado hasta la muerte en la fría mañana del 9 de abril de 1981, en Bilbao, en las cercanías de la Basílica de Begoña.

El juez Fernando Andreu, en un auto al que ha accedido ABC, ha declarado procesada a Jáuregui, y ha cursado una comisión rogatoria a Bélgica para poder comunicar a la etarra su decisión, un trámite que todavía no se ha completado. En la misma resolución, fechada el 8 de marzo de 2018, el magistrado también procesa a otro histórico etarra, Enrique Letona Viteri, por el mismo crimen. Este terrorista sí ha sido informado del procesamiento y lo ha recurrido a la Sala de lo Penal.

Esta decisión coloca de nuevo a Jáuregui en el foco de la Justicia española. Huida desde 1979, la etarra fue arrestada en Bélgica en 2013 y 2016 tras ser reclamada por nuestro país. Las autoridades belgas rechazaron entregar a la pistolera al entender que en España corría el riesgo de ser torturada, y no se ha movido nunca de esta posición. La terrorista –que nunca ha rendido cuentas por su actividad en las filas de ETA– disfruta de una vida corriente en Bélgica y tiene cierta fama en el circuito de cocineros locales, con su propia empresa de cátering. Nunca ha podido ser juzgada.

La Audiencia Nacional ordenó arrestarla y entregarla a España en tres ocasiones, en los años 2004, 2005 y 2015.

Estrasburgo

El asunto ha llegado hasta el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, en Estrasburgo. La familia del teniente coronel Ramón Romeo, a quien la terrorista asesinó en 1981, presentó en enero de 2017 una demanda contra Bélgica por negarse a entregar a la etarra. La corte internacional ha otorgado preferencia a este caso y dará una respuesta, previsiblemente, antes de que finalice el 2018.

El espejo de Jáuregui –sustentado en la desconfianza injustificada de Bélgica hacia el Estado de Derecho español– inspiró años después a Carles Puigdemont y cuatro ex consejeros catalanes, que eligieron Bruselas para huir de la Justicia por el proceso secesionista ilegal. Uno de los letrados que representa precisamente al expresidente catalán es Paul Bekaert, que defendió a Jáuregui. El rapero Valtonyc también se fugó a Bélgica, para incumplir una sentencia española.

La nueva causa contra Jáuregui podría conducir a una nueva orden europea de detención y entrega contra ella, una reclamación que tiene más posibilidades de éxito si el procesamiento es firme, un estadio que todavía no ha alcanzado esta causa. El juez solo puede emitir esta orden si la Fiscalía está conforme.

El asesinato que persigue a la terrorista, conocida como «Pepona», nos devuelve a la era más sangrienta de ETA. La víctima, Francisco Francés Garzón, sevillano, tenía entonces veintinueve años, estaba casado con Bárbara Ortiz y era padre de dos niñas. Tenían cinco años y cuatro meses, respectivamente, cuando la banda terrorista ametralló a su padre.

Los etarras madrugaron. Era jueves, 9 de abril de 1981. A las 6.30 horas, dos miembros del comando Vizcaya robaron una furgoneta en Bilbao, amenazando a su conductor a punta de pistola. Uno de ellos era Letona Viteri, alias «Masillas», también procesado. En las inmediaciones, recogieron a Jáuregui y a otros tres etarras más.

El objetivo era controlar la llegada a primera hora de una patrulla de la Policía Nacional a la explanada de la Basílica de Begoña, donde iban a fijar un punto de seguridad para prevenir los ataques de ETA en el relevo matutino de agentes.

Cuando llegaron los agentes –en medio de la intensa niebla, poco antes de las 7 de la mañana– cinco etarras se apearon de la furgoneta y dispararon a los policías de dos convoyes. Utilizaron, según el auto de procesamiento, dos Cetmes (fusiles de asalto), un Kalashnikov, una metralleta y una escopeta de cañones recortados. Una de las pistoleras era Jáuregui, la protegida belga.

Seis delitos

ETA asesinó a Francés Garzón e hirió a otros dos policías: Antonio Muñoz Muñoz y Antonio Prado Martín. Los tres acababan de llegar a Bilbao para reforzar las filas policiales, debido a las medidas antiterroristas adoptadas después de que ETA asesinará a más de 90 personas en 1980, una sangría de dolor.

Por estos hechos, el magistrado atribuye a Letona Viteri y Natividad Jáuregui los delitos de pertenencia a organización terrorista, atentado en concurso con un delito de asesinato consumado y dos en tentativa, y delito de utilización ilegítima de vehículo de motor con uso de violencia o intimidación, todos según el Código Penal de 1973.

Además de Viteri y Jáuregui, en el atentado participaron cuatro etarras más, dos de ellos ya fallecidos. Contra los otros dos no se dirige la causa por considerarla prescrita. Si se confirma el procesamiento, se abrirá la fase para acusar y solictar la apertura de juicio contra ellos.