Andrea Camilleri, fotografiado en su primera visita a Barcelona, en 1999
Andrea Camilleri, fotografiado en su primera visita a Barcelona, en 1999 - ARCHIVO SALAMANDRA

Andrea Camilleri: un hombre bueno, nuestro héroe

Sigrid Kraus y Anik Lapointe, editoras del autor italiano en España, le dedican una carta póstuma en la que evocan su figura

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Querido Andrea:

Pensábamos que el peligro había pasado, pero hoy hemos empezado el día con la triste noticia de tu fallecimiento. Nos ha pillado de mudanza a nuestra nueva casa, en medio de las cajas aún semivacías; ordenando papeles ha salido de una carpeta una foto tuya antigua, un recuerdo de tu primera visita a Barcelona. Era el año 1999. Un febrero dulce en nuestra ciudad, donde te encontraste con tu querido amigo Manuel Vázquez Montalbán.

A finales del siglo XX éramos dos mujeres jóvenes, y ya entonces nos parecías un señor muy mayor y muy sabio, con aquella voz ronca y sonora, inimitable, con la que declamabas tus pasiones. Quizá lo que más nos fascinó en aquel momento fue tu gran capacidad de disfrutar de los pequeños placeres de la vida: la comida, el vino, el tabaco, la risa y la compañía de los amigos (viniste con tu mejor amigo romano).

El reconocimiento te llegó cuando ya no tenías edad para tomarte las cosas demasiado en serio; para ti, el éxito era como un regalo caído del cielo, que aceptabas con enorme gratitud, pero que contemplabas también con no menos distancia. Era palpable que habías conocido el sufrimiento, y que sabías reconocer los padecimientos de los demás. Por este motivo, no sólo te recordamos como un escritor políticamente comprometido, sino también, por decirlo con Antonio Machado, como «un hombre bueno», un individuo absolutamente ejemplar.

Querido Andrea: eres nuestro héroe, y tu pérdida nos deja un vacío y la triste sensación de que cada vez quedan menos personas como tú. ¡Te echaremos mucho de menos, maestro! Gracias por tus libros y gracias por todo lo que nos has legado con tu manera de vivir.