Ilustración artística de mundos parecidos a la Tierra
Ilustración artística de mundos parecidos a la Tierra - NASA / ESA / G. TOCINO (STSCI)

Esto es lo que vería un astrónomo extraterrestre si buscara la Tierra

Un estudio vuelve a proponer cómo se observaría la Tierra si fuese un exoplaneta de la misma forma que nosotros localizamos mundos fuera de nuestro Sistema Solar

Madrid Actualizado: Guardar
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Dos astrónomos de la Universidad McGill han hallado una forma de localizar posibles planetas parecidos a la Tierra capaces de soportar vida. Utilizando el planteamiento inverso de cómo se vería nuestro planeta si astrónomos extraterrestres buscaran exoplanetas fuera de su vecindario cósmico, han hallado la «huella digital» que la Tierra dejaría en sus investigaciones.

Evelyn Macdonald, estudiante de Física de la Universidad McGill (Canadá) y su supervisor, el profesor Nicolas Cowan, utilizaron más de una década de observaciones de la atmósfera de la Tierra tomadas por el satélite SCISAT para construir un espectro de tránsito de la Tierra, una especie de huella digital de la atmósfera de nuestro planeta en luz infrarroja. Este rastro muestra la presencia de moléculas clave en la búsqueda de mundos habitables, como ozono y metano, lo que indicaría que la vida tal y como la conocemos se puede desarrollar en ese planeta lejano. De encontrarse estos elementos, los astrónomos habrían encontrado la llamada «firma biológica».

«Un puñado de investigadores han intentado simular el espectro de tránsito de la Tierra, pero este es el primer intento infrarrojo empírico de la Tierra», afirma Cowan. «Esto es lo que los astrónomos alienígenas verían si observaran un tránsito de la Tierra».

Cómo funciona el sistema

Los hallazgos, publicados en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, podría ayudar a los científicos a determinar qué tipo de señal buscar en su búsqueda para encontrar exoplanetas similares a la Tierra. Desarrollado por la Agencia Espacial Canadiense, SCISAT fue creado para ayudar a los científicos a comprender el agotamiento de la capa de ozono de la Tierra mediante el estudio de partículas en la atmósfera a medida que la luz solar pasa a través de ella.

En general, los astrónomos pueden decir qué moléculas se encuentran en la atmósfera de un planeta observando cómo cambia la luz de las estrellas a medida que brilla a través de la atmósfera. Los instrumentos deben esperar a que un planeta pase -o transite- sobre la estrella para hacer esta observación. Con telescopios lo suficientemente sensibles, los astrónomos podrían identificar moléculas tales como dióxido de carbono, oxígeno o vapor de agua que podrían indicar si un planeta es habitable o incluso si está habitado.

No se trata de la primera vez que un equipo de investigadores sugieren cambiar el enfoque para encontrar planetas con vida. Hace apenas una semana, un grupo del Instuto de Tecnología de California (Caltech) proponía un método similar basado en la lectura del brillo de las imágenes tomadas también durante una década en la Tierra. Sin embargo, esta investigación aún no ha sido publicada en una revista de revisión por pares.

Buscando planetas habitables

Desde el primer descubrimiento de un exoplaneta en la década de 1990, los astrónomos han confirmado la existencia de 4.000 exoplanetas. El santo grial en este campo relativamente nuevo de astronomía es encontrar planetas que potencialmente puedan albergar vida: una Tierra 2.0.

Un sistema muy prometedor que podría contener tales planetas, llamado Trappist-1, será el objetivo del próximo telescopio espacial James Webb, que se lanzará en 2021. Macdonald y Cowan construyeron una señal simulada de cómo se vería la atmósfera de un planeta similar a la Tierra como se podría observar a través de los ojos de este futuro telescopio espacial.

El sistema Trappist-1, ubicado a 40 años luz de distancia contiene siete planetas, tres o cuatro de los cuales se encuentran en la llamada «zona habitable» donde podría existir agua líquida. Los astrónomos de McGill dicen que este sistema podría ser un lugar prometedor para buscar una señal similar a su huella digital de la Tierra, ya que los planetas orbitan una estrella enana M, un tipo de estrella que es más pequeña y fría que nuestro Sol.

«Trappist-1 es una estrella enana roja cercana, lo que hace que sus planetas sean objetivos excelentes para la espectroscopía de tránsito. Esto se debe a que la estrella es mucho más pequeña que el Sol, por lo que sus planetas son relativamente fáciles de observar», explica Macdonald. «Además, estos planetas orbitan cerca de la estrella, por lo que transitan cada pocos días. Por supuesto, incluso si uno de los planetas alberga vida, no esperamos que su atmósfera sea idéntica a la de la Tierra ya que la estrella es muy diferente».

Según su análisis, Macdonald y Cowan afirman que el telescopio espacial Webb será lo suficientemente sensible como para detectar dióxido de carbono y vapor de agua utilizando sus instrumentos. Incluso puede detectar la firma biológica del metano y el ozono si se dedica suficiente tiempo a observar el planeta objetivo.