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Encuesta de GAD3Aval mayoritario a la Corona y a la abdicación del Rey

La buena imagen de Don Felipe y el balance positivo de los 39 años del reinado de Don Juan Carlos, claves en el fortalecimiento de la institución

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El proceso de abdicación del Rey, iniciado de manera oficial el pasado lunes con el anuncio de la decisión de Don Juan Carlos, ha puesto de manifiesto el apoyo mayoritario con que cuenta la Monarquía parlamentaria en España, el poco peso y respaldo social que tienen los movimientos republicanos y el fortalecimiento de la institución que se ha producido en los últimos días. La buena imagen y valoración que tiene el Príncipe de Asturias, y el balance positivo del reinado que acaba y que se ha recordado con detalle durante la semana, han contribuido a dar un impulso a la Corona.

En la declaración institucional que aprobó el Consejo de Ministros extraordinario del martes pasado, y que acompañaba al proyecto de ley orgánica que hacía efectiva la abdicación, el Gobierno de Mariano Rajoy expresaba su seguridad de que la formación, carácter, experiencia y vocación de servicio a España de Don Felipe de Borbón y Grecia «le permitirán desempeñar adecuadamente sus funciones al servicio de nuestra Patria y fortalecer la Monarquía parlamentaria».

Fuentes del Gobierno consultadas por ABC creen que ese fortalecimiento se está produciendo ya, esta misma semana. «Cada día, cada minuto que pasa, la Monarquía y la abdicación van ganando posiciones y dejan más pequeños los movimientos republicanos que habían aparecido el mismo lunes», comentan. Lo atribuyen a la buena imagen que tiene el Príncipe, respaldada por una valoración que dobla con creces (incluso triplica en algunos casos) a la de los principales líderes políticos del país (un 7,5, según la última encuesta de GAD3 para ABC), y que responde a la formación y preparación de Don Felipe, algo que se está recordando y conociendo al detalle estos últimos días. Como alternativa, los españoles se han encontrado en sus televisores a variopintos portavoces de la izquierda radical. No es de extrañar, creen en Moncloa, que estos movimientos antisistema hayan ido perdiendo fuelle, y credibilidad, con el paso de los días.

Junto a la buena imagen de Don Felipe, en el Gobierno consideran clave el repaso minucioso que se ha hecho esta semana en todos los medios de comunicación del reinado de Don Juan Carlos, de su papel en la Transición y en la democracia. «Si España es hoy un Estado de Derecho, moderno y democrático, que ha logrado alcanzar altas cotas de bienestar social y protagonismo en Europa y en todo el escenario internacional, se debe, en gran medida, al reinado de Don Juan Carlos I», sostuvo el Ejecutivo en aquella declaración. El repaso de sus 39 años de reinado ha servido para hacer un balance equilibrado, a la fuerza positivo para la Monarquía parlamentaria, por el desarrollo que se ha producido en España, pese a la última crisis económica. El Gobierno considera así que los ciudadanos están percibiendo una «regeneración» positiva.

En la encuesta que GAD3 realizó el lunes y el martes, nada más conocerse la noticia sobre la abdicación del Rey, se comprobó cómo la mayoría veía con buenos ojos los efectos que podría tener esa decisión. Así, dos tercios de los ciudadanos (el 67,4 por ciento) estaban convencidos de que iba a producir un fortalecimiento de la institución. Otro 71 por ciento consideraba que la cesión de la Corona de Don Juan Carlos a su hijo, el Príncipe de Asturias, iba a ser algo positivo para la imagen de España.

No es un problema

Por si quedaban dudas de lo lejos que estaban de la realidad de la calle quienes intentaban una especie de sublevación republicana, el último barómetro del CIS arrojaba un dato impactante justo estos días: la Monarquía no es un problema para los españoles, que están preocupados por el paro, la corrupción, la crisis, los partidos, la sanidad, la educación... Pero la institución monárquica tan solo supone un problema para el 0,2 por ciento de los ciudadanos.

Al mismo tiempo, el miércoles se conocía que la ley orgánica de abdicación será respaldada en el Congreso por más del 80 por ciento de los diputados, con el respaldo de PP, PSOE, UPyD y parte del Grupo Mixto, y la abstención de CiU y PNV.

Si la izquierda radical pretendía atacar el espíritu de la Transición ha pinchado en hueso. La población española está, en términos generales, muy orgullosa de aquella etapa histórica que nos trajo la democracia. Así, el CIS preguntó sobre ese asunto en noviembre de 2012: el 72,4 por ciento de los españoles se mostraban orgulloso de la Transición. Incluso los votantes de CiU lo reconocían (64,2 por ciento), y también los de Izquierda Unida (61,4 por ciento).

Y frente a quienes defienden un derecho a la secesión de las comunidades autónomas, hay casi un 90 por ciento de ciudadanos que se sienten españoles, en mayor o menor medida, incluidos un tercio de los votantes de CiU (56,8 por ciento) y una inmensa mayoría de los electores de Izquierda Unida (85,2 por ciento), o del PSOE (93,2 por ciento).

Poca preocupación

Con todos estos datos en la mano, y con los que maneja por su cuenta, el Gobierno de Rajoy se muestra convencido de que el proceso de abdicación «va a ser bueno para la Monarquía», y por tanto para España, porque va creciendo su buena imagen. Las fuentes consultadas aseguran que los movimientos republicanos que han salido a la calle preocupan ahora mismo, por tanto, «lo justo» en Moncloa.