Los torreznos, un imprescindible de la gastronomía soriana
Los torreznos, un imprescindible de la gastronomía soriana

RESTAURANTES DE SORIALos mejores torreznos del mundo y otras pistas para comer en Soria

El crítico de ABC elabora una guía imprescindible para descubrir la gastronomía de Soria, de las setas a las trufas, de los torreznos a las jornadas de matanza

Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

La cocina soriana está sometida en los últimos tiempos a una profunda transformación. En primer lugar, esta provincia es un extraordinario enclave micológico que produce una enorme variedad de setas, cada vez más apreciadas, a las que hay que unir las aromáticas y valiosas trufas negras, de las que en Soria se recogen casi la mitad de las que se encuentran en España. Además, las industrias de cría de patos que han surgido en los últimos años han modificado también las costumbres culinarias. Súmenle mantequilla con denominación de origen, torreznos con marca de garantía, embutidos que le dan fama, corderos, quesos o caza.

Óscar García, chef de Baluarte
Óscar García, chef de Baluarte

Setas y trufas son protagonistas principales de los platos de los dos restaurantes con estrella Michelin de Soria. Por eso ambos ofrecen en temporada sus menús micológicos, que bien entrado enero sustituyen por otros centrados en la túber melanospórum, la reina de las trufas negras. Uno de ellos tiene al frente a una mujer, Elena Lucas, y lleva como nombre el apelativo que le daban a su abuela, La Lobita. Tiene mucho mérito lo que ha hecho esta joven cocinera en Navaleno, pueblo pequeño y un tanto perdido donde siempre tuvieron fama las setas. Destacan sobre todo los platos de lo que llama «cocina del recuerdo», donde revisa con acierto recetas populares como las patatas a la importancia, las migas, la bola del cocido o las setas al ajillo. Algo parecido ocurre con Óscar García Marina, gran cocinero que regenta en la capital el mejor restaurante de Soria y uno de los grandes de Castilla y León, Baluarte. Su menú micológico de esta temporada es un despliegue de técnica, de apuesta por el sabor, de un inteligente uso de las setas, bien como protagonistas, bien como complemento, para lograr resultados brillantes. A finales de enero comenzará con la trufa, su otra gran especialidad.

Jornadas de Matanza y templos de los torreznos

Bacalao entorreznado, de El Fogón del Salvador
Bacalao entorreznado, de El Fogón del Salvador

Siguiendo la ruta de las setas, dos restaurantes destacables. En Berlanga de Duero, Casa Vallecas, con una carta basada en recetas clásicas puestas al día y con la micología y la caza como protagonistas. Y volviendo a Navaleno, El Maño, que sobresale por una cocina que potencia los productos locales (setas, trufas negras y caza) y por sus buenos guisos caseros. Muy célebre en la provincia es Virrey Palafox, en El Burgo de Osma, que sirve, en raciones abundantes, los platos típicos castellanos -guisos de cuchara como las alubias del Burgo, migas canas, asados de cordero y de cochinillo- junto a incursiones más creativas. Son famosas sus jornadas de la matanza, que este año se celebran desde el 19 de enero hasta el 14 de abril. En El Hogar, en San Leonardo de Yagüe, presumen de tener algunos de los mejores torreznos de la provincia. En 2017 ganaron el «campeonato mundial» que se organiza anualmente en El Burgo de Osma. El de 2018 lo ganó La Cantina, de Cueva de Ágreda. Hay que probar los suyos. En Almazán encontramos otro clásico, Antonio, donde la especialidad es el somarro, carne de cerdo salada que se hace en las brasas. Y por último, en Medinaceli, Bavieca, donde se revisa con acierto la cocina tradicional de la zona.

Ruta de tapas en la capital

Volvemos a la capital para una ruta de tapas por el centro de la ciudad. Imprescindibles las «almitas» de torrezno de la Cervecería Torcuato, torreznos cortados en láminas muy finas. Por supuesto los torreznos tradicionales los encontrarán en todas las barras, pero hay más cosas. Por ejemplo los «cojonudos» (huevos de codorniz con tomate y pimentón sobre una rebanada de pan) del Bar Poli. O las salmueras y escabeches de Bar Silencio. O los torreznos y las migas del Mesón Castellano. En este último, un clásico de la capital, podemos hacer una comida más formal. Atención sobre todo a sus carnes, desde chuletas de ternera gallega hasta cabrito frito. Buenos asados, tanto cordero como cochinillo, en El Fogón del Salvador, con su horno en la entrada. Para abrir boca, migas pinariegas o reconfortante sopa castellana y otros platos de cuchara. Recomendable también El Ventorro, con su cocina tradicional bien puesta al día. La casquería y, en temporada las setas o los cangrejos de río, son algunas de sus especialidades. Como ven, la oferta tanto en la capital como en la provincia es muy amplia, especialmente en estos meses de otoño e invierno.