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El Gobierno pone en pie de guerra a los acupuntores al desterrar el uso de la técnica

Andalucía ofrece la acupuntura dentro de la cartera de servicios públicos y en centros sanitarios, de donde quiere excluirla el Ministerio de Sanidad

MadridActualizado:

La acupuntura, una técnica milenaria inventada por la cultura asiática para alivar el dolor, ha sido descartada por el Ministerio de Sanidad como terapia en los centros públicos o enseñanza en posgrados universitarios, como se venía impartiendo hasta ahora. Según dijo la ministra María Luisa Carcedo el pasado miércoles al presentar el Plan para la Protección de la Salud frente a las Pseudoterapias, casi el 60% de la población cree que la acupuntura funciona. Y hay que desterrar tales ideas. El plan de Sanidad y Ciencia consiguió ayer el plácet del Consejo de Ministros, al tiempo que despertaba una guerra entre los acupuntores, que denuncian sentirse «perseguidos».

El plan de Carcedo, que varios expertos tildan de «un nuevo globo sonda» del Ejecutivo de Pedro Sánchez, provocaría una transformación total en algunos hospitales públicos de comunidades como la andaluza, que tienen recogida dentro de su cartera de servicios esta prestación. En otras, como en Cataluña, que llegó a ofrecer la homeopatía y otras terapias alternativas dentro de la cartera pública, se ha retirado ya toda pseudociencia del sistema regional, confirma la Consejería de Salud de la Generalitat.

Mientras, la Junta de Andalucía reconoce que el Servicio de Salud (SAS) sí trata la acupuntura «como terapia complementaria al tratamiento farmacológico en algunas Unidades del Dolor de centros sanitarios andaluces», tales como el Hospital de referencia Virgen del Rocío en Sevilla. En este centro trabaja el presidente de la Asociación de Acupuntura Médica de España, Rafael Cobos, desde hace tres décadas, quien tacha de «ciencia» su terapia y no entiende el plan de la ministra Carcedo.

La aplicación de la acupuntura, explican desde el Gobierno andaluz, «se ofrece en aquellos centros en los que se cuenta con profesionales médicos con titulaciones acreditadas por colegios profesionales de médicos y universidades». Sin embargo, el SAS no especifica qué titulaciones, centros o universidades. «Esta técnica -dice la Consejería de Salud- se indica según la valoración que se haga de cada paciente y el criterio clínico de dichos profesionales».

Ciencia o terapia alternativa

«La aplicación de esta técnica se dirige al tratamiento del dolor en aquellos casos para los que existe evidencia científica o pruebas de efectividad y de seguridad, en base a ensayos clínicos y para los que se cuenta con evaluación por la Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias (AETSA) u otra agencia pública de evaluación nacional o internacional», dice la Consejería.

No obstante, desde el SAS salen al paso de la nueva normativa y niegan que la aplicación de la acupuntura vaya en contra del paquete de medidas aprobado por el Gobierno de Pedro Sánchez. Así, indican, la acupuntura basada en «evidencia científica» es precisamente lo que se plantea ahora a nivel nacional, hacer los estudios necesarios por parte de la Red Española de Agencias de Evaluación de Tecnologías Sanitarias y Prestaciones del Sistema Nacional de Salud (REDETS). Si bien la Junta explica el porqué del uso de esta técnica dentro de su cartera de servicio a los pacientes, no explicita cuántos centros la tienen en marcha, cuántos son los sanitarios que la llevan a cabo ni cuántos pacientes han pasado por los acupuntores del SAS.

Lo que sí va de frente contra el plan aprobado por el Ejecutivo son algunos documentos que avalan esta técnica y que en su día comunidades como la andaluza esgrimieron para incluirla en la cartera pública. Algunos acupuntores consultados defienden que muchos pacientes no buscan otra cosa que no sea una «mejora de su calidad de vida» o un alivio del dolor, lo que enardece más a facultativos, como el presidente del Colegio de Madrid, Miguel Ángel Sánchez, que refrenda la ofensiva emprendida por Sanidad y descarta que la acupuntura tenga evidencias científicas que la sustenten. Ante Sánchez y el resto de representantes de distintos colegios profesionales sanitarios la ministra de Sanidad, Consumo y Bienestar Social defenderá el plan el próximo lunes y buscará su respaldo público en este debate abierto.