GUARDIA CIVIL

Masajes y homeopatía a 60.000 euros para curar a lesionados medulares

La Guardia Civil detiene a dos científicos por estafar con un falso tratamiento

Actualizado:

«Trabajamos para la mejora y curación de personas con lesión de la médula espinal». Con ese reclamo, la clínica Cimerm, dirigida por la investigadora Almudena Ramón y su pareja, trataba desde hacía tres años de captar pacientes aquejados de graves patologías como la tetraplejía con la expectativa de que podrían volver a andar.

El coste del tratamiento ascendía a más de 4.000 euros por un primer diagnóstico y rondaba los 60.000 por tres meses de terapia regenerativa consistente en la realización de masajes y la prescripción de productos homeopáticos.

Hace dos semanas, la científica y su compañero sentimental fueron detenidos por la Guardia Civil en Valencia, donde habían establecido su consulta su clínica después de un periplo en un hospital privado de la localidad alicantina de Elche. Ahí comenzó el fraude que, según el Instituto Armado, afectó a un centenar de enfermos, entre ellos cuatro menores de edad, por un importe total que asciende a más de un millón de euros.

La Guardia Civil, que también investiga a una doctora por su implicación en el presunto fraude, acusa a la pareja de los delitos de estafa agravada y contra la salud pública. Los detenidos fueron puestos a disposición del juzgado de instrucción número dos de Elche, que les dejó en libertadad con cargos, de acuerdo con fuentes de la Benemérita consultadas por ABC.

Almudena Ramón había trabajado en el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y venía experimentado desde hacía dieciocho años sobre lesiones medulares, primero con ratas parapléjicas y luego con primates.

En 2007 denunció al Centro de Investigación Príncipe Felipe (CIPF) de Valencia, donde había trabajado, por un supuesto delito contra la propiedad intelectual, trato degradante, coacciones, apropiación indebida y falsedad cuando había empezado la investigación con primates. Hace tres años, tras dejar el CSIC, anunció que había comenzado a aplicar su terapia regenerativa en pacientes españoles.

La investigación se inició a principios de 2017 a raíz de comentarios a través de foros en internet detectados por la Guardia Civil, que actuó de oficio toda vez que ninguno de los afectados presentó denuncia. La captación de las víctimas se realizaba a través de la web de la clínica de Valencia y solo se podía contactar con ellos a través del sistema de mensajería de dicha página. La terapia, compuesta de cuatro fases, comenzaba con el pago de 4.000 euros y seguía con abonos cercanos a los 60.000, de acuerdo con las pesquisas de la Guardia Civil.

Según el testimonio de Gloria Bosch, que acudió hace tres años a la clínica Cimerm en Elche para recabar información después de que su hijo quedara tretrapléjico, la operación con la que en teoría debía finalizar la terapia podría costar medio millón de euros.

El tratamiento iba dirigido a la recuperación funcional de lesionados medulares mediante el supuesto trasplante de ciertas células obtenidas de manera autóloga, es decir, del propio paciente. En realidad, la terapia consistía en masajes terapéuticos y administración de productos homeopáticos, a excepción de varios botes con sustancias líquidas que se están analizando para determinar su composición.

«Sin control sanitario»

Los Servicios Sanitarios de la Comunitat Valenciana; la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios; hospitales de referencia a nivel nacional; profesionales de la medicina del ámbito de las lesiones medulares; y asociaciones de lesionados coincidieron que las perspectivas de curación que ofertaban los investigados, «carecían de evidencias evaluadas y control por las autoridades sanitarias españolas».