La ministra de Sanidad, María Luisa Carcedo, y el ministro de Ciencia, Pedro Duque
La ministra de Sanidad, María Luisa Carcedo, y el ministro de Ciencia, Pedro Duque - EP

El Gobierno expulsará la homeopatía y otras pseudoterapias de centros sanitarios y universidades

Los ministros de Sanidad y Ciencia anuncian un plan que prohibirá la publicidad engañosa de tratamientos que no tengan aval científico

mADRIDActualizado:

Ni reiki, ni acupuntura ni homeopatía. Las terapias sin aval científico o pseudoterapias no podrán realizarse en hospitales ni en ningún establecimiento sanitario y garantizará que todas las actividades se realicen por profesionales con una titulación oficialmente reconocida. No se prohíben estas terapias pero quien decida ofrecerlas no podrá hacerlo en un centro sanitario ni tampoco publicitar una potencial cura si no está demostrado, ya sea en redes sociales, actos o jornadas. Tampoco las instituciones universitarias podrán impartir cursos o másteres o promover títulos que no estén basados en los principios del conocimiento.

Estas son algunas de las medidas que el Gobierno ha anunciado para declarar la guerra a las pseudoterapias. Ayer los ministros de Sanidad, María Luisa Carcedo, y el de Ciencia, Pedro Duque, presentaron juntos el Plan de Protección de la Salud frente a las Pseudoterapias, como primer paso de una batería de medidas con las que se pretende cambiar la cultura científica de la ciudadanía.

El plan, sin fecha aún para su aprobación, se articulará con un nuevo Real Decreto y obligará a modificar al menos cuatro normativas. También necesitará la complicidad de las Universidades, las comunidades autónomas y los colegios profesionales. De momento, mañana presentará su estrategia en el Consejo Interterritorial de Salud, donde están representadas los 17 sistemas de salud.

La estrategia se centra en cuatro patas: proteger a la ciudadanía, proporcionar información veraz y asegurar que estas terapias y métodos no llegan a hospitales ni a centros universitarios y evitar su promoción. «No se va a poder decir ni publicitar que algo cura el cáncer. Se podrá decir que hace el pino o la voltereta, pero no que cura», puso como ejemplo Carcedo.

Revisión continuada

Para empezar, la Red Española de Agencias de Evaluación de Tecnologías Sanitarias del sistema sanitario (Redets) será la encargada de elaborar un listado con los tratamientos no avalados científicamente. Esta información será revisada y actualizada de forma continuada y se trasladará a la ciudadanía.

El último informe que el Ministerio de Sanidad realizó en este sentido tiene siete años e identifica 139 técnicas que se utilizan en España sin eficacia demostrada. Entre ellas, están la homeopatía y la acupuntura a la que se refirieron los dos ministros, pero también el reiki, la aromaterapia o técnicas de manipulación corporal como son la reflexología, la osteopatía, el quiromasaje, drenaje linfático o el shiatsu. Sanidad ya cuenta con que este listado será un buen documento de partida con el que los técnicos podrán trabajar «y ampliar, no creo que reducir», apuntó la titular de Sanidad.

La información se hará llegar a los profesionales pero sobre todo a la ciudadanía. Se hará con un lenguaje claro y sencillo, para que puedan distinguir entre lo que realmente funciona y además no supone un daño para la salud. Ciencia y Sanidad también quieren identificar aquellas técnicas y métodos que están «en el limbo» y «se nos están colando por las grietas», anunció el ministro de Ciencia, sin especificar a qué tratamientos se refería.

Pedro Duque también acudió al lenguaje coloquial para explicar la diferencia entre un tratamiento con evidencia científica y otro que no la tiene, es decir entre la anécdota y la evidencia: «Que algo le funcione a un conocido de nuestro cuñado es una anécdota. Si se logran resultados contrastados en un grupo de población amplio, esto tiene evidencia científica».

Duque aseguró que la intención del Gobierno no es atentar contra la libertad ni las creencias personales. «No queremos crear una sociedad de pensamiento único, sino hacer que los ciudadanos tengan suficiente información para que tomen sus decisiones de forma adecuada y basada en el método científico. Estamos ante unas medidas valientes y esperamos que este plan sea un paso más para conseguir que las decisiones que se adopten estén basadas en el conocimiento real», señaló.

La estrategia también prevé acabar con los «bulos de salud» que se contagian como un virus a través de las redes sociales y prohibir jornadas y actos que lo promocionen con finalidad sanitaria. Está previsto reforzar el régimen de sanciones relativas a la publicidad de un medicamento que no haya obtenido la autorización de comercialización, aunque la ministra no quiso anticipar qué multas se están valorando.

La Organización Médica Colegial (OMC), donde están representados todos los colegios de médicos, dio ayer su apoyo al plan, pese a que algunos de los profesionales apoyan y recetan homeopatía. Su presidente, Serafín Romero, recordó el compromiso de la OMC en la lucha contra las pseudociencias que «no son éticas», aunque «algunos facultativos se hayan dedicado a lo que no tienen que hacer».

La CRUE, la Conferencia de Rectores, también ve con buenos ojos la estrategia aunque la Universidad no puede presumir de haberse alejado de las pseudociencias. Este año ha sido el primer curso sin homeopatía en universidades públicas. Se ha ido acorralando en las aulas, pero ha estado en los planes de la Universidad de Barcelona, Sevilla, Córdoba, Zaragoza, UNED y la de Salamanca. Solo permanece la titulación de experto en Homeopatía Clínica, que se imparte en la Universidad Católica San Antonio de Murcia, de titularidad privada.

«Un paso tímido»

Sanidad y Ciencia han pergeñado el plan contra la pseudociencia con propuestas de organizaciones críticas, como la Asociación para Proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas (Apetp). Ayer esta asociación aplaudió el paso al frente del Gobierno, pero lo calificó de «tímido». «Echamos de menos inspecciones generalizadas de establecimientos que están ahora ofreciendo actividades sanitarias de este tipo sin estar autorizados. Nuestra asociación surgió porque un joven de 21 años enfermo de leucemia falleció tras ponerse en manos de un naturópata para tratar su cáncer», recuerda Elena Campos, su presidenta. Estiman que en España podría haber unos 15.000 centros que ofrecen estas terapias sin aval científico. «Es una extrapolación a partir de un estudio en una población de la Comunidad Valenciana, nos faltan datos oficiales», reclama Campos.

La presidenta de la Apetp también pone el acento en las titulaciones. El problema no está en las universidades oficiales sino en la inmensidad de titulaciones que se imparten en España fuera del ámbito universitario. «Son entidades privadas que no cuentan con adscripción a centros universitarios y están ofreciendo titulaciones de grado y postgrado a pseudotrapias», apunta. Pone como ejemplo el Centro de Estudios Superiores «Phillipus Thuban», dedicado a la Medicina Integrativa y Terapias Naturales. Aquí, denuncia Campos, «se ofrecen títulos superiores en osteopatía con homologación internacional sin que sea necesario tener la Selectividad», denuncia.

Que las pseudoterapias tienen cada vez más adeptos no es solo una percepción del Gobierno. En las últimas encuestas oficiales, pese a que la mayoría de la población asegura confiar mayoritariamente en la medicina convencional, casi el 60 por ciento de la población cree aún que la acupuntura funciona y cerca del 53 por ciento considera que los productos homeopáticos son efectivos.