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Game of Thrones La fascinante historia de la daga de Arya Stark que lo cambió todo en «Juego de Tronos»

El machete que utilizó la joven en el tercer capítulo de la octava temporada ha pertenecido a varios protagonistas de la serie de HBO

La profecía de Melisandre sobre Arya Stark que ha cambiado el destino de «Juego de Tronos»

Momento en que Bran, en la séptima temporada, le entrega a Arya la daga con la que esta acabaría con el Rey de la Noche
Momento en que Bran, en la séptima temporada, le entrega a Arya la daga con la que esta acabaría con el Rey de la Noche - HBO
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[¡Atención! ¡Este artículo contiene «spoilers» de los tres primeros capítulos de la octava temporada de «Juego de Tronos»!]

En la madrugada del domingo al lunes, el mundo se detuvo por un instante para los millones de seguidores de «Juego de Tronos». El Rey de la Noche acababa de atravesar con una lanza al combativo Theon Greyjoy (Alfie Allen), único escollo que quedaba en ese instante entre él y Bran Stark (Isaac Hempstead-Wright), el Cuervo de Tres Ojos, por lo que se le quedaba el camino libre para acabar con el joven.

Así, faltaban menos de cinco minutos para que terminase el tercer capítulo de la octava temporada de la exitosa serie de HBO y el líder de los Caminantes Blancos se disponía a ejecutar al menor de los Stark que quedan vivos, que le observaba impasible desde su silla de ruedas. Pero en ese momento, y justo en el instante en el que el Rey de la Noche desenvainaba su espada, la joven asesina Arya Stark (Maisie Williams) apareció de la nada para, con un movimiento certero, acabar de un machetazo con todo el ejército de los muertos.

Un gesto que encumbró a la hija de Ned Stark (todavía más si cabe) al Olimpo de «Juego de Tronos», pero que puso el foco en el arma que utilizó la joven Arya para aniquilar al Rey de la Noche: una daga de acero valyrio que a pesar de lo que pudiera parecer, no es nada desconocida para los asiduos de la ficción de HBO. De hecho, lleva en la serie desde la primera temporada.

En concreto, apareció por primera vez en el segundo capítulo de «Juego de Tronos», en aquella secuencia en la que un sicario trató de asesinar a Bran, entonces todavía un niño que trataba de recuperarse en su cama después de que Jaime Lannister (Nikolaj Coster-Waldau) le arrojase desde la torre de Invernalia al descubrir el chico su incesto con su hermana Cersei (Lena Headey). Mientras el pequeño reposaba en sus aposentos bajo la supervisión de su madre, Catelyn Stark (Michelle Fairley) y su lobo Verano, un sicario entró en su habitación para intentar asesinarle.

La importancia de Bran Stark

«No deberíais estar aquí. Nadie debería estar aquí. Es misericordia. Ya está muerto», pronunció el asesino a sueldo, antes de desenfundar la daga e intentar asesinar a Bran, que dormía plácidamente. Pero Catelyn y Verano defendieron al muchacho y el lobo acabó con la vida del sicario, antes de que la mujer del difunto Ned Stark (Sean Bean) cogiese el cuchillo e intentase resolver el entuerto. Primero entregó el arma a Sir Roderick (Ron Donachie), fiel vasallo de los Stark, y después al maquiavélico Meñique (Aidan Gillen), propietario de la daga en el pasado y que no tuvo reparos en asegurar, sin fundamentos, que Tyrion Lannister (Peter Dinklage) había ordenado el asesinato del pequeño Bran.

Pese a las injustificadas acusaciones, Catelyn creyó a Meñique y comenzó así su cruzada contra los Lannister, que terminó desatando la Guerra de los Cinco Reyes. La mujer le entregó el arma a Ned, por entonces Mano del Rey Robert Baratheon (Mark Addy), y que marchó junto al cuchillo hacia Desembarco del Rey. Allí, Meñique volvió a apoderarse de ella y de hecho, fue el arma que utilizó para traicionar a Ned cuando este reclamó ante los Lannister el derecho al trono de Stannis Baratheon (Stephen Dillane) tras la muerte de Robert. «Os dije que no os fiarais de mí», le dijo el sibilino personaje al patriarca de los Stark, mientras le ponía la daga en su cuello.

El machete, cuyo nombre es «Catspaw» (traducido al castellano como «zarpa de gato») y que es una de las pocas armas de acero valyrio que hay en los Siete Reinos, quedó entonces en manos de Meñique, que la custodió hasta el cuarto episodio de la séptima temporada, cuando se la decidió entregar a Bran Stark, ya convertido en el Cuervo de Tres Ojos. «Todo lo que pueda hacer por ti, solo tienes que pedírmelo», le dijo Meñique, embaucador como de costumbre, al joven Stark, que no terminó de creer en sus intenciones.

Bran se reencontraba así con el arma que intentó matarle años atrás, aunque no duró mucho en su poder. Poco después, y en el arciano de Invernalia, se la entregó a Arya en el reencuentro entre ambos y Sansa (Sophie Turner) tras varios años sin verse. «¿Por qué tienes una daga?», le pregunta Sansa. «Me la dio Meñique. Pero no importa, porque no la quiero», sentencia el joven, antes de ofrecerle el puñal a Arya. «¿Estás seguro? Es acero valyrio», contesta su hermana. «Es un desperdicio en un lisiado», responde Bran, que le hace entrega a Arya del obsequio. Del arma que salvaría su vida en la Gran Guerra de Invernalia, que le regala a su hermana en el mismo lugar en el que Arya acabará con el Rey de la Noche tiempo después. Fascinante, cuanto menos.

Detalles fundamentales

En «Juego de Tronos» nunca dejan de sorprender, como tampoco dan puntada sin hilo. El movimiento magistral con el que Arya apuñaló al Rey de la Noche, cambiándose el arma de una mano a la otra en una rauda maniobra que ya puso en práctica en la séptima temporada, en aquel combate de entrenamiento con Brienne de Tarth (Gwendoline Christie). «¿Quién os ha enseñado eso?», preguntó la guerrera, sorprendida. «Nadie», respondió Arya con una sonrisa, en alusión a sus tiempos de entrenamiento a las órdenes de Jaqen H'ghar (Tom Wlaschiha).

Arya y Brienne de Tarth pelean en «Juego de Tronos»
Arya y Brienne de Tarth pelean en «Juego de Tronos» - HBO

A la historia de la daga y de la certera artimaña con la que ensartó al Rey de la Noche hay que añadir dos acontecimientos clave que marcaron el futuro de Arya en este último episodio de «Juego de Tronos»: el sacrificio de Beric Dondarrion (Richard Dormer), resucitado tantas veces para salvar a la joven; y la profecía de Melisandre (Carice van Houten) acerca de los «ojos marrones, azules y verdes», gracias a la que la pequeña Stark comprendió que su destino era el de convertirse en la heroína de la gran batalla. «¿Qué le decimos al Dios de la Muerte?». «¡Hoy no!».