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Game of Thrones La profecía de Melisandre sobre Arya Stark que ha cambiado el destino de «Juego de Tronos»

La bruja predijo en la 3ª temporada de «Game of Thrones» que Arya, la hija de Ned Stark, sería la gran heroína de la Gran Guerra de Invernalia, aunque sus vaticinios podrían ir más allá

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Melisandre y Arya Stark, en «Game of Thrones» - HBO
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[¡Atención! ¡Este texto contiene «spoilers» acerca de lo sucedido en los tres primeros episodios de la octava temporada de «Game of Thrones»!]

Los seguidores de «Juego de Tronos» todavía están recuperándose de todo lo que aconteció en la Gran Guerra de Invernalia, que se libró en el tercer episodio de la octava y última temporada de la exitosa serie de HBO. Una batalla que enfrentó a los «vivos» con el incontable ejército de muertos del Rey de la Noche, que llegaba a Poniente dispuesto a cambiar para siempre la historia de los Siete Reinos.

Como era de esperar, la contienda se cobró las vidas de varios personajes clave en la serie, aunque ninguno de ellos protagonista al uso. Theon Greyjoy (Alfie Allen), Lyanna Mormont (Bella Ramsey), Edd Tollett (Ben Crompton), Ser Jorah Mormont (Iain Glen) y los Inmaculados perecieron con mucho honor, al igual que Qhono (Staz Nair) y su horda de dothrakis. Una condición también extensible a otros dos caídos en la batalla, pero que tuvieron una relevancia capital en la victoria final de los vivos: Beric Dondarrion (Richard Dormer) y la bruja Melisandre (Carice van Houten).

En temporadas anteriores de GOT, Beric había sido resucitado en multitud de ocasiones por su inseparable Thoros de Myr (Paul Kaye), siervos ambos del Señor de Luz. «El Señor de Luz te quiere vivo por algo y desea que un sacerdote borracho como yo sea quien te resucite», solía decir Thoros, antes de morir al final de la séptima temporada. Así, Beric, líder de la Hermandad Sin Estandartes, volvió tantas veces a la vida para cumplir con un propósito hasta ahora desconocido, pero que llevó a cabo en este último episodio: salvar de la muerte a Arya Stark (Maisie Williams), por la que dio su vida en la Gran Guerra. «Ahora ya ha cumplido», dijo Melisandre tras el deceso definitivo de Beric, en una conversación con Arya de lo más reveladora y a la que asistía asombrado El Perro (Rory McCann), que superó de golpe sus miedos al fuego para ayudar a su amigo a socorrer a la joven Stark.

«Ojos marrones, ojos azules, ojos verdes...»

El encuentro entre Arya y la bruja, ferviente seguidora del Señor de Luz –y que no hay que olvidar que resucitó a Jon Nieve (Kit Harington)–, sirvió para recordar una profecía que ella misma había vaticinado en el primer encuentro entre ambas, en el sexto capítulo de la tercera temporada. Por aquel entonces, Melisandre estaba de parte de Stannis Baratheon (Stephen Dillane), mientras que la hija de Ned Stark marchaba, en compañía de la Hermandad Sin Estandartes, junto a sus amigos Gendry (Joe Dempsey) y Pastel Caliente (Ben Hawkey). Pero la bruja acudió a su encuentro, para llevarse consigo a Gendry, al que pretendía sacrificar en favor de la causa de Stannis.

Sus intenciones no fueron acogidas de buen grado por Arya. «¡Eres una bruja!. ¡Vas a hacerle daño!», sentenció la joven Stark, una niña en aquel instante. En respuesta, Melisandre agarró a la joven del rostro y la observó con atención. «Veo una oscuridad en ti. Y en esa oscuridad, unos ojos que me miran fijamente. Ojos marrones, ojos azules, ojos verdes. Ojos que cerrarás para siempre. Nos volveremos a encontrar», pronunció la bruja años atrás. Ahora, con las dos en Invernalia, Melisandre recordó su predicción y pronunció además una frase que solía decirle a Arya su maestro, Syrio Forel (Miltos Yeroleomou). «¿Qué le decimos al Dios de la Muerte?». «¡Hoy no!», contesta Arya, que instigada por Melisandre marcha a la caza del Rey de la Noche, al que termina por aniquilar para convertirse en la gran heroína de la Gran Guerra de Invernalia... solo segundos antes de que Melisandre, atormentada por sus pecados del pasado –como la muerte de la niña Shireen Baratheon (Kerry Ingram)–, decida terminar con su propia existencia a las puertas del hogar de los Stark. «No tendrás que ejecutarme. Habré muerto al alba», le dice a Davos (Liam Cunningham), gran detractor de la bruja, al inicio del episodio. Dicho y hecho.

El futuro de Cersei

«Ojos marrones, azules y verdes que cerrarás para siempre», reza pues la profecía de Melisandre. Un augurio que eviedencia que los «azules» se corresponden a los del Rey de la Noche, con el que acabó la pequeña Stark poniendo en práctica lo mucho que aprendió en el pasado, primero con Syrio y después en su adiestramiento con Jaqen H'ghar (Tom Wlaschiha). Aunque el vaticinio podría no haber terminado de cumplirse, pues si los ojos «marrones» se corresponden con los del innoble Walder Frey (David Bradley) o el infame Meryn Trant (Ian Bettie), ajusticiados por Arya, los «verdes» bien podrían ser los de la retorcida Cersei Lannister (Lena Headey), descrita en los libros de George R. R. Martin como una mujer de «ojos verde esmeralda». Claro, que también podrían ser los del sibilino Meñique (Aidan Gillen), al que la joven Stark ya degolló en el último episodio de la séptima temporada.

De un modo u otro, lo que parece claro es que con el Rey de la Noche caído, no hay dudas de que Cersei volverá a centrar los esfuerzos de las mermadas huestes de los Stark, Targaryen y compañía. Con Arya como la gran heroína de la batalla, la pregunta en el aire es evidente. ¿Acabará ella con la maquiavélica Cersei? ¿Será la joven Stark la reencarnación de Azor Ahai, el heroico Príncipe Prometido que ya derrotó a los Caminantes Blancos 8.000 años antes de que Arya liquidase al Rey de la Noche? Solo restan unas pocas pinceladas de «Game of Thrones» para conocer las respuestas.