Arabia Saudí, un país que persigue a periodistas críticos y a activistas

La llegada al poder del joven príncipe Mohamed Bin Salman, de 32 años, ha abierto una fase de cambios en el reino cuya cara menos amable la forman la guerra en Yemen y la oleada de detenciones

Corresponsal en JerusalénActualizado:

A los pocos días de la desaparición de Jamal Khassogi en el consulado de Arabia Saudí de Estambul Reporteros Sin Fronteras (RSF) recordó la complicada situación que sufren informadores y blogueros críticos en el reino. La organización denunció que tan solo en el último año se han producido «más de una decena» de arrestos de periodistas y blogueros «en la mayor opacidad» y advirtió de que, teniendo en cuenta los precedentes, «hay que temer lo peor» en el caso de esta desaparición, según el comunicado firmado por Sophie Anmuth, responsable de la organización en Oriente Medio.

La llegada al poder del joven príncipe Mohamed Bin Salman, de 32 años, ha abierto una fase de cambios en el reino cuya cara menos amable la forman la guerra en Yemen y la oleada de detenciones de activistas de derechos humanos, periodistas y blogueros. En mayo, a falta de un mes para que el reino permitiera a las mujeres conducir, las fuerzas de seguridad arrestaron a diez activistas, entre ellos Lujain Al Hathlul y Aziza Al Yusef, personas claves en la lucha por conseguir que se reconociera precisamente el derecho de la mujer a sentarse al volante. Según las voces críticas, el príncipe quiere monopolizar el eco de este tipo de avances sociales para que en lugar de parecer fruto de la lucha de muchos años, se perciban como una especie de bendición real. Esta campaña de arrestos recibió hace unos días la reprimenda oficial de Canadá lo que provocó el enfado de Riad que respondió con varias de medidas de castigo como la expulsión del embajador canadiense.

El activismo está prohibido en el reino y figuras destacadas de las redes sociales leales a Riad como Abdulkhaleq Abdulla, profesor de Ciencias Políticas en los Emiratos Árabes Unidos, acusaron a los detenidos de ser agentes al servicio de Catar que estaría «reclutando gente y pagando importantes cantidades de dinero para amenazar la seguridad del reino».