Beppe Grillo
Beppe Grillo - AFP

Italia desinfla el fenómeno Grillo y su «democracia por internet»

El cómico líder del Movimiento 5 Estrellas, abandonado como un barco que se hunde, es víctima de su propio populismo desbocado

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«Estoy cansado». Así confesaba sentirse recientemente, como Forrest Gump, el cómico Beppe Grillo, líder del Movimiento 5 Estrellas (M5E). En realidad, los que empiezan a estar cansados de Grillo son los militantes del Movimiento y sus potenciales votantes. Su sueño populista se está revelando un fracaso y el cómico ha dado un paso atrás, tras nombrar un directorio de cinco parlamentarios al frente del Movimiento.

El imparable retroceso del cómico está produciendo también un terremoto en el M5E, en el que crecen las deserciones y abandonos. De los 163 diputados que llegaron en 2013 al Parlamento en las listas del Movimiento, 26 lo han abandonado ya, en su mayoría expulsados por Grillo, mientras se habla continuamente de nuevas expulsiones y deserciones. Lo abandonan incluso algunos de sus corifeos y personas más famosas que le dieron su apoyo, como el periodista Marco Travaglio, codirector de «Il Fatto», periódico de izquierda considerado próximo al M5E, quien describe ahora a Grillo como el gurú suicida de una secta. «No hay palabras para describir el lento e inexorable, pero inevitable, suicidio del Movimiento 5 Estrellas, un suicidio de masas que recuerda, por dimensiones y locura, el de los 192 seguidores de la secta “Templo del Pueblo”, que el 18 de noviembre de 1978 obedecieron la última orden del gurú, el reverendo Jim Jones, y se quitaron la vida en su comuna de Jonestown, en la jungla de la Guayana, bebiendo un cóctel de cianuro», escribe Travaglio. Se trata de una cita muy apropiada porque tiempo atrás el cómico había dicho en una entrevista: «Casi, casi me hago una secta».

Vacío e inoperante

¿Cómo se explica el repentino ascenso del cómico en la política de Italia y su imparable caída? En síntesis, hay que decir que su modelo político, basado en internet, se ha demostrado completamente vacío e inoperante. Cuando descendió a la arena política, Grillo consiguió llenar las plazas y excitar a las masas. El cómico supo trasladar a la política su arte de saber divertir, como hacía en los escenarios de los teatros. Más que a un mitin, la gente asistía gratis a un espectáculo en el que Grillo utilizaba la sátira en su intento por destruir el poder y a la vieja clase política. Seducía a la gente con su lenguaje directo y rompedor, fuera de los esquemas tradicionales y aburridos de la casta política. Pero al final, el manjar, aunque sea caviar, indigesta y cansa si se come demasiado. Es lo que ha pasado con Grillo: su menú es cansino, reiterativo y sabe a plato recalentado. Su última iniciativa, sin ninguna posibilidad de éxito, ha sido promover un referéndum para que Italia salga del euro.

A la falta de proyecto político viable, se añade otro fracaso: la web, considerada por Grillo como una especie de religión, una verdad absoluta, no está produciendo la revolución política que había prometido. El cómico recorrió Italia proclamando la «revolución de la democracia digital». Su objetivo último era «cargarse» el Parlamento. De ahí su grito: «Todos a casa», acompañado de la consigna que reza «la Red es soberana». Grillo creó una plataforma en internet para permitir a los ciudadanos discutir sobre las propuestas de ley y otras iniciativas. «Un experimento sin precedentes», lo calificó. Poco más de un año después, queda muy poco del sueño inicial. El debate en el foro de internet controlado por Grillo se reduce cada vez más, y de los 90 textos presentados en la Red para su votación solo 7 llegaron al Parlamento, sin que ninguno de ellos fuera aprobado.

En definitiva, las redes sociales pueden tener en un determinado momento un arrastre inesperado, como le ocurrió a Grillo o ahora a Pablo Iglesias y su Podemos, pero ese poder amplificador puede terminar eclipsado y precipitarse en el vacío si no hay un proyecto político coherente y viable. El imparable retroceso del Movimiento 5 Estrellas se reflejó en los resultados catastróficos de las elecciones regionales celebradas el pasado 23 de noviembre, en Emilia Romagna (13 % de votos) y en Calabria (4,8 %).

Menos amigos

Los sondeos dan todavía al M5E el 19 por 100 de los votos. Pero en política los ascensos y las caídas pueden ser repentinos. Hoy muchos italianos se preguntan cómo Beppe Grillo ha podido perder en tan poco tiempo el enorme patrimonio político conquistado en las elecciones de 2013. La explicación es fácil. Suscitó esperanzas ante gentes angustiadas por la crisis, a las que prometió una revolución y la eliminación de la vieja clase política. Pero no ha hecho nada eficaz. Para mantenerse en la cresta de la ola ha disparado frases cada vez más agresivas y fuera de la realidad, perdiendo así en el camino amigos y simpatizantes. Hoy esas frases que antes parecían ingeniosas, ya no tienen gracia ni hacen reír. Suele ocurrirles a los cómicos cuando en el circo se repiten demasiado.