El hambre emocional se distingue del hambre física en que nunca te sacias y te apetecen alimentos concretos
El hambre emocional se distingue del hambre física en que nunca te sacias y te apetecen alimentos concretos

Test para adelgazar: ¿Sufres de hambre emocional?

La especialista en «mindful eating» Laia Solé descubre en «Adiós al hambre emocional» las claves para descubrir los motivos que nos llevan a comer en exceso y cómo perder peso sin dietas ni contar calorías

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Imagina que llegas a casa con estrés y cansancio tras una dura jornada laboral. Puedes relajarte de muchas maneras, pero quizá seas de los que elijas como tu momento «relax» coger un trozo de chocolate y dejarte caer en el sofá, independientemente de que fate poco o mucho para cenar o de si tienes hambre o no... Pero el problema del «hambre emocional» no está en la comida, sino en la fuerza de voluntad. Tal como explica Laia Solé, experta en «mindful eating» y autora de «Adiós al hambre emocional», la clave está en la falta de consciencia y la escasa capacidad que tenemos para gestionar las emociones. «Cuando somos más conscientes de lo que pensamos, sentimos y hacemos; somos más capaces de identificar los estímulos que desencadenan nuestro comer compulsivo», revela.

Laia Solé, que durante gran parte de su vida estuvo en conflicto con la comida y con su cuerpo sufriendo ansiedad por comer, dándose atracones, saltando de una dieta a otra y machacándose en el gimnasio, propone en esta guía práctica un programa de reeducación con sencillos hábitos de alimentación consciente que desvía la atención del plato y lo pone en la persona y en el modo en el que comes. «Porque la comida es comida y por sí sola no engorda. Tu forma de comer, sí», aclara.

Pero, volvamos al ejemplo del chocolate. El estímulo que te llevó a comer ese dulce fue el estrés y el cansancio. Pero en lugar de darte cuenta de que lo que necesitas es descansar, lo comiste sin pensarlo. La experta opina que si uno es consciente de que lo que realmente le pasa puede encontrar formas más constructivas de afrontar el cansancio que no tengan que ver con la comida como llamar a un amigo, darte una ducha caliente, leer, salir a dar un paseo, respirar profundamente o ver una película. «La idea es introducir una pausa entre el estímulo y la respuesta de comer para darle a tu cerebro la oportunidad de tomar una decisión diferente a la comida», propone Solé. Así, cuando uno se encuentre en un punto crítico en el que esté a punto de comer emocionalmente, conviene hacer el siguiente proceso:

- Haz una pausa y respira hondo.

- Pregúntate si es hambre de verdad lo que sientes en ese momento o en realidad necesitas consuelo, entretenimiento, descanso, calma, compañía o cariño.

- Identifica qué necesidad tienes exactamente.

- Realiza una actividad altarnativa a comer que cubra mejor tu necesidad emocional.

Diferencia entre el hambre física y el hambre emocional

El hambre es una urgencia fisiológica cuya misión es absorber los nutrientes que el organismo necesita en ese momento. Sin embargo, tal como alerta Solé, pocas veces comemos como respuesta a las señales físicas que nos indican que tenemos un hambre real.

Aunque a simple vista quizá resulte difícil distinguir entre ambos tipos de hambre, lo cierto es que si uno se detiene a observar las señales se identifican varias diferencias, como revela la autora.

- Mientras que el hambre física es una sensación corporal localizada en el estómago que se puede presentar en forma de queja sonora o sensación de vacío en la tripa; el hambre emocional es más difusa, no está tan localizada en una parte concreta del cuerpo y puede sentirse en forma de ansiedad o vacío general.

- El hambre física es progresiva y paciente. El estómago va enviando señales de aviso, pero puede esperar a que se acabe de cocinar la comida, a que el camarero sirva el plato o a lo que sea necesario. La emocional es repentina, quiere ser satisfecha de inmediato, rápido y sin control. Y si no comes justo cuando aparece, tu ansiedad aumenta y te pones irritable.

- Si tu hambre es real, cualquier opción de comida te parecerá bien porque lo que tu cuerpo necesita es energía. Pero si tienes hambre emocional, no te satisface cualquier cosa, sino que tienes antojo por alimentos de confort (habitualmente ricos en azúcar, grasa no saludable o sal).

- El hambre física se satisface con comida y cuando estás confortablemente lleno, dejas de comer, te sientes satisfecho. Pero con el hambre emocional nunca te sientes saciado, no puedes parar de comer porque si lo que te llevó a comer no fue el hambre real, tampoco la saciedad hará que pares de comer.

Test: cómo saber si tienes hambre emocional

Este es el test que incluye Laia Solé en su libro «Adiós emocional» y que invita a contestar para descubrir si su guía puede o no resultar útil. «Si has respondido afirmativamente a cinco o más de estos puntos, este libro es para ti», destaca.

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