Llevar demasiado peso en la oreja puede afectar a la musculatura del cráneo
Llevar demasiado peso en la oreja puede afectar a la musculatura del cráneo

Los pendientes largos, los collares y el sujetador que lleves pueden provocar dolores de espalda

Además del calzado, otras prendas de ropa y accesorios pueden producir dolor, inflamación y molestias en el cuello y la espalda

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Además de los zapatos de tacón y los pantalones vaqueros, cuyo uso frecuente puede perjudicar el aparato músculo esquelético, existen otras prendas de ropa y accesorios que pueden producir problemas de columnas, según explica Ata Pouramini, autor de «La Escuela de la Espalda» y «Tú eres tu medicina».

Dos de los ejemplos más llamativos son: la falda de tubo y los pendientes largos. Pero la explicación no está, según advierte Pouramini, en la estrechez de dicha falda o en el peso de los pendientes, sino en la cantidad de días que los llevemos puestos. En el primero de los casos, el diámetro de la prenda dificultará algunos movimientos como caminar, sentarnos y agacharnos. Así, el hecho de forzar las posturas puede producir dolores musculares, pero también algún pinzamiento o molestia más grave.

Igualmente, el peso de unos pendientes (de apenas unos gramos) no tiene por qué suponer un riesgo de malestar para quien los lleve, salvo que lo haga durante mucho tiempo y de forma continuada. Según el autor de «Escuela de la Espalda», las molestias o dolores de cabeza pueden producirse por el hecho de que llevar peso en movimiento puede afectar a la zona posterior de la oreja, donde se encuentra el hueso mastoide, y producir tensión en los suboccipitales, la musculatura bajo el cráneo. Y lo mismo puede suceder con los collares y con otro tipo de colgantes, como cordones y cadenas.

A la hora de vestir, menos es más

Para evitar dolores musculares, su recomendación a la hora de vestir es adoptar tendencias minimalistas en cuanto a los complementos, también en el caso de los hombres. Los relojes de muñeca son un ejemplo, explica, de cómo un accesorio puede empeorar los síntomas de lesiones ya existentes como el síndrome del túnel carpiano. Al irritar el nervio mediano de la muñeca incrementan no sólo el dolor, sino también el hormigueo y adormecimiento de la zona.

Otro complemento como puede ser una cartera en el bolsillo de atrás del pantalón puede producir ciática. Los hombres suelen llevarla llena de documentos de plástico duro, como por ejemplo las tarjetas, que producen un desnivel entre ambas partes de la espalda cuando se sientan. Esa asimetría continua puede pinzar el nervio ciático.

Otro problema de desequilibrio es el que se produce cuando insistimos en llevar un bolso siempre en el mismo lado. De nuevo, la colocación y el peso resultan fundamentales para no cargar la parte alta de la espalda y que esa mala distribución afecte en forma de dolor a través de la columna. Tanto en el bolso femenino como en el masculino, el peso no debe sobrepasar el 10% del propio del cuerpo. Debe procurarse, además, ir cambiando de hombro para evitar escoliosis y otros desequilibrios musculares menores.

Atención a la talla

Cuando el problema tiene su origen en la presión que ejerce la ropa hablamos de dos prendas básicas: sujetadores y leggings. En el caso de la ropa íntima femenina, es importante escoger bien la talla, con ayuda si es preciso, por la falta de concordancia entre marcas y modelos. Si el sujetador queda suelto, la molestia pueden producirse por el peso del propio pecho y si la talla es pequeña, la presión sobre los dorsales y pectorales puede provocar molestia y dolor.

Los leggins y los jeans apretados, advierte Ata Pouramini, comprimen venas y arterias, dificultando el retorno sanguíneo. Presionan sobre los músculos paraespinales, el psoas y los subglúteos. En todos ellos se apoyan la espalda y la pelvis, por lo que si los usamos continuamente perderemos capacidad de movimiento.

Tacones, en su justa medida

Los efectos negativos de los tacones sobre la salud de la espalda merecen un capítulo aparte. En palabras del experto, «a pocos objetos tan inocentes y bonitos se les puede atribuir tanto daño». Y es que los tacones modifican la postura del pie y a la vez de todo el cuerpo al desplazar el peso del mismo hacia adelante siguiendo la forma del zapato. El hueso que soporta esta postura natural es la columna, justamente la encargada del equilibrio. A partir de ahí, sufren la cadera, la rodilla, los músculos (sobre todo los gemelos, que aguantan el peso), y, por supuesto, los huesos y los tejidos del pie.

La recomendación, en este caso, es, en el caso de que sea necesario, llevar zapatos que sean anchos, con tacones de menos de tres centímetros de altura que además incluyan plataformas que nivelen talón y horma.

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