No poder atarse los cordones es una señal de que algo no va bien en tu salud.
No poder atarse los cordones es una señal de que algo no va bien en tu salud.

Esto es lo que le pasa a tu cuerpo si no te puedes atar los cordones

Esta actividad sencilla aporta datos relevantes sobre la flexibilidad, movilidad, coordinación y la fuerza de una persona

Me duele la espalda, ¿cómo puedo resolver esta situación?

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¿Puedes atarte los cordones de tus zapatos? No es una pregunta trampa, ni tampoco una broma, pues si la respuesta es negativa deberías realizarte un chequeo médico, tal como aconseja el quiropráctico Ata Pouramini, para quien el hecho de poder agacharse a realizar esta actividad sencilla resuelve dudas relevantes sobre la flexibilidad, movilidad, coordinación y la fuerza de aquella persona que acude a su consulta. Y no solo eso, sino que además el autor de «Escuela de la Espalda» revela que la incapacidad de atarse los cordones de los zapatos podría indicar que existe algún problema en relación a nuestras habilidades cognitivas.

Algunas de las personas que presentan dificultades para realizar esta sencilla tarea tienen lumbalgia, una de las epidemias globales de salud y uno de los grandes motivos de baja laboral. La lumbalgia se identifica como el dolor de espalda en general, pero el término se aplica a las molestias en la zona baja, donde se encuentras las vértebras lumbares. Este dolor suele tener origen mecánico y puede estar asociado a trabajos en los que se levanta mucho peso, especialente si se levanta estando en movimiento.

Otras causas pueden estar relacionadas con la ciática, un pinzamiento del nervio ciático que provoca un dolor intenso en la parte inferior de la espalda, que baja por el glúteo. O incluso con las hernias de disco, por último, pues el dolor puede estar en el origen de que no podamos agacharnos a abrocharnos los cordones.

La espalda no es la única culpable

Pero, el experto tiene identificadas otras razones por las que a veces no podemos atarnos los zapatos que tampoco deberíamos ignorar.

En el oído puede estar el problema y más concretamente en los llamados vértigos posturales benignos, que tienen su origen en la parte interna de este órgano y en los cambios que se producen en el líquido que circula por los llamados canales semicirculares. En el oído interno está la clave del equilibrio, por lo que si tenemos problemas, agacharnos producirá mareos y la sensación de que todo da vueltas a nuestro alrededor.

Más evidentes pueden ser los efectos que provocan las enfermedades autoinmunes como la artritis reumatoide, que se detecta en una analítica y que suele producir inflamación y molestias en las manos que impiden realizar las tareas básicas cotidianas, según revela el quiropráctico.

Aunque a veces se confunde con la artritis, la artrosis se produce por motivos de envejecimiento, de desgaste. Si la padecemos en caderas y rodillas, la flexibilidad y la movilidad se complican, por lo que Ata Poiramini asegura que resulta importante detectarla a tiempo.

A otro nivel, explica el experto, «desaprender» acciones sencillas como la que nos ocupa puede suponer un trastorno neurológico. Olvidamos una secuencia de acciones que consisten en agacharnos, realizar cierto tipo de lazadas y apretar. Tras esta situación pueden encontrarse enfermedades como el Alzheimer, según revela Pouramini.

Por último, hay que hablar de esa barriguita que cariñosamente llamamos «cervecera», pero que si nos impide abrocharnos los cordones de los zapatos con normalidad, deberíamos tomarnos más en serio. La obesidad ha pasado a formar parte de los grandes indicadores negativos en salud y, el volumen abdominal está relacionado con las enfermedades cardiovasculares e incluso con el cáncer.

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