Vivir en las pequeñas urbes aumenta el grado de felicidad
Vivir en las pequeñas urbes aumenta el grado de felicidad

Dime dónde vives y te diré cómo de feliz eres

Los españoles más felices habitan en ciudades con menos de 200.000 habitantes que no son capitales de provincias

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Los atascos en hora punta, los retrasos en el transporte público y las prisas en cualquier momento del día son una constante en la vida de cualquier gran ciudad. Por eso no es de extrañar que los españoles más felices vivan en urbes más pequeñas. De hecho, nueve de cada diez habitantes de ciudades españolas que no superan los 200.000 habitantes y no son capital de provincia, confiesan que tienen una vida plena, según revelan los datos del I Estudio de Salud y Estilo de Vida de Aegon.

De acuerdo con el informe, los españoles que habitan en las capitales son menos felices que aquellos que viven en las ciudades más pequeñas. A pesar de estos datos, los encuestados de las urbes con menos de 10.000 habitantes no se muestran más felices que los que residen en localidades con muchos más habitantes. Es más, el porcentaje de felicidad (81,2%) de los habitantes de las ciudades pequeñas (menos de 10.000 habitantes) se sitúa por debajo que el que manifiestan los habitantes de las grandes urbes o capitales de provincia (84,4%).

Las prioridades cambian con la edad

Sin embargo, la felicidad de los españoles no solo depende del lugar de residencia, sino también de otros aspectos y preocupaciones que cambian a lo largo de los años.

La mitad de los españoles confirma que sus prioridades son ahora distintas a las que tenían hace 10 años. Así, a medida que maduramos, la salud y la familia van ganando peso, mientras que otras variables, como el éxito profesional, decaen. Por eso, si para el 26% de los «millennials» es muy importante el éxito en su trabajo, para aquellos españoles que superan los 65 años es prácticamente irrelevante.

En cualquier caso, tal y como apuntan las cifras del estudio, el cambio de prioridades vitales se produce entre los 18 y los 34 años. «Es comprensible que una persona en ese rango de edad tenga que sentir que aporta algo a la sociedad», explican en el informe de Aegon.

Por el contrario, esta cifra decae en otros grupos de edad y sus prioridades para ser felices son distintas. Así, los españoles entre los 34 y 45 años valoran mucho más la estabilidad familiar, sus relaciones de pareja o poder criar a sus hijos.

Del mismo modo, los encuestados mayores de de 64 años se preocupan más por cuestiones personales como su salud (66%), tener un buen círculo de amigos y disfrutar de sus más allegados.

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