La capacidad de ser feliz no se vende en lata, es una habilidad que se construye día a día con tus elecciones - Vídeo: El Día de la Felicidad

Ocho comportamientos que te impiden ser feliz

Ser consciente de cómo actuamos y saber por qué lo hacemos de esta manera es un primer paso para alcanzar la felicidad

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¿Dónde está la receta para la felicidad? La felicidad es aquello que todo el mundo anhela, el fin último que queremos alcanzar. Sin embargo, poca gente afirma que es feliz. «La buena noticia es que la felicidad depende de ti», asegura Zeneida Bernabé, politóloga experta en igualdad de género y coach especialista en la gestión del sufrimiento. Así, la experta afirma que puedes adquirir los hábitos y la actitud necesarias para empezar a ser feliz desde hoy, si así lo decides. «La capacidad de ser feliz es una habilidad que se construye a través de elecciones diarias», argumenta Bernabé, quien invita a descubrir los ocho errores que se interponen entre la felicidad y la persona a través de estas descripciones:

1. Creer en tus pensamientos

Estudios científicos recientes avalan que la mente humana genera unos 60.000 pensamientos diarios, de los cuales el 80% son negativos y el 94%, repetitivos. Esto genera una discordancia entre la realidad y lo que percibimos como real. Nunca nos han dicho que no creamos aquello que pensamos, sino todo lo contario. En cambio, hoy sabemos que, si lo hacemos, sólo estamos viendo la parte nefasta del puzzle. «Creer los pensamientos, dejarnos guiar por las historias que nos contamos a nosotros mismos acerca de la realidad nos conduce irremediablemente al sufrimiento, a la separación», afirma la experta. Los pensamientos condicionan las emociones y éstas a su vez determinan cómo actuamos y nos comunicamos con los demás. «Sólamente cuestionando nuestros pensamientos podemos ser libres y alcanzar la felicidad», añade.

Ejercicio para afrontar este error. Cada vez que te sientas estresado o dolido con alguien puedes decirte: «Esto que estoy pensando de esa persona, ¿es verdad?». Date después el espacio el tiempo necesarios y permite que tu voz interior conteste a la pregunta. Esta idea forma parte del método «The Work», de Byron Katie, una meditación sencilla para poner fin al sufrimiento.

2. Atender los asuntos de los otros

¿Has tenido alguna vez la sensación de no estar viviendo tu vida o de sentirte desconectado de ti mismo? ¿Te incomodan ciertos comportamientos de los demás? ¿Piensas que tu pareja debería escucharte más, que tu madre debería quererse más o que la vida no debería ser tal y como es? Entonces es que has dejado de estar en tus asuntos y vives pendiente de los asuntos de los demás o de los asuntos del mundo. Tendemos a observar lo que hacen los demás, a escudriñar sus vidas y a juzgar eso que hacen. Y la consecuencia inmediata es que nos dejamos de lado, desatendemos nuestros objetivos, nos alejamos de nuestro camino. Escuchamos el ruido del mundo, en lugar de nuestra voz interna.

Ejercicio para afrontar este error Cuando sientas que algo te molesta de la otra persona, pregúntate: «¿De quién es este asunto? ¿Cuál es realmente mi asunto?» Permanecer atento a tus propios asuntos te ayudará a recuperar tu autoridad y autonomía. Te permitirá respetar a los demás y a ti mismo mientras dejas de tomarte las cosas como algo personal.

3. Buscar el reconocimiento

Pretender la satisfacción personal obteniendo el reconocimiento del otro nos hace esclavos de esa persona. Sin embargo, este comportamiento es común y a menudo, inconsciente. Darnos cuenta de si actuamos para que nos feliciten o si lo hacemos obedeciendo a nuestro criterio es clave para ser libres. Si nos relacionamos buscando la «palmadita en la espalda» dejamos de respetarnos y nos volvemos dependientes de los otros. «No necesitas el permiso de nadie para ser feliz, sólo permitírtelo a ti mismo», propone Bernabé.

Y una cosa más, estar abierto a la crítica es decisivo para tu libertad. Eso sí, lo importante es cómo te percibes a ti mismo y cómo te tratas.

Ejercicio para afrontar ese error. Pregúntate: «¿Qué haría diferente si supiera que nadie me juzga?» Una vez que te hayas hecho esa pregunta, haz lo siguiente: durante 24 horas deja de buscar el reconocimiento o la palmadita de otras personas para sentirte mejor o reafirmarte. Hazlo y observa lo que ocurre.

4. Evitar hacer tu trabajo personal

Poner luz a nuestras sombras es el primer paso para entrar en la felicidad. Pretender ser felices sin haber aceptado e integrado las vivencias hasta verlas como un regalo es un engaño. Las resistencias a atender miedos profundos, dolores y traumas, generalmente originados en la infancia, nos mantiene atrapados en el sufrimiento, en el «vivir a medias». Esa actitud, además, nos lleva a ser deshonestos con lo que de verdad queremos y a arrastrar un sentimiento de pérdida, abandono, separación y confusión.

¿Hasta cuándo vas a dejar tus temas pendientes? Si sientes que no mereces ser feliz, si crees que eres una víctima de las circunstancias, si tienes sentimientos de rencor o quisieras ser alguien diferente a quien eres, es hora de reajustar esta perspectiva.

Ejercicio para afrontar este error: Invierte en ti. Si necesitas ayuda, busca a un profesional que te acompañe en tu camino de superación. Cuando comiences a trabajar por y para ti podrás descubrir una vida de posibilidades, recuperarás tu poder personal y honrarás la persona única y especial que eres.

5. Depositar en algo externo la felicidad

Depender de conseguir un ascenso, un coche nuevo, viajar por el mundo o un acercamiento hacia alguien que nos interesa para sentirnos felices nos vuelve prisioneros de las circunstancias. La distancia entre lo que tenemos ahora y lo que creemos que deberíamos tener es el argumento que nos decimos para no ser felices. A menudo pensamos que «la vida nos debe algo».

Lo cierto es que no requieres nada más de lo que ya tienes para ser feliz: date cuenta de tu grandeza, de tu poder personal y de la belleza que te rodea. Es sólo una cuestión de perspectiva. Sé consciente de que sólo tú eliges cómo vivir y experimentar cada situación. Cada instante es una oportunidad para dejar de enfocarte en lo que no tienes y darte cuenta de todo aquello que la vida te está dando.

Ejercicio para afrontar este error: No podemos controlar lo que sucede, pero sí cómo respondemos ante ello. Cuando nos sintamos ansiosos, tristes o desesperados por conseguir algo podemos preguntarnos: «¿Qué estoy buscando realmente?» Y después debemos comprobar qué es lo que hay detrás de eso que se quiere. Tal vez sea amor, reconocimiento, seguridad, equilibrio, libertad.. Si no lo tienes claro, sigue preguntándote… «Esto que estoy buscando fuera, ¿me lo puedo dar a mí mismo ahora? ¿cómo me lo puedo dar?». Quizá la respuesta te sorprenda.

6. Vivir sin estar presente

La dicha, la alegría, la abundancia está ahí, en cada momento. Pero ocurre que tratamos de vivir en otro tiempo y lugar. Vivimos anclados en el pasado o perdidos imaginando un mejor futuro. Mientras trabajamos soñamos con esas anheladas vacaciones y durante las vacaciones no somos capaces de desconectar del trabajo. Y así entre quebraderos de cabeza va pasando nuestra vida sin haber tomado parte.

Lo paradójico es que labrar un mejor futuro depende de nuestra capacidad para prestar atención a lo que acontece en el presente. El momento que pasa ya no volverá. La vida y la felicidad están en el aquí y el ahora.

Ejercicio para afrontar este error: Para vivir en el instante presente se necesita intención y práctica. Empieza dándote cuenta de las veces que dejas de hablar en tiempo presente. Cuando observes que estás rumiando una idea sobre el pasado, conecta con tu respiración. La meditación o el mindfulness pueden ayudarte vivir en el presente.

7. No escuchar al cuerpo

Es habitual no prestar atención al cuerpo y exigirle que nos sostenga y enfadarnos con él cuando enfermamos o cuando no responde a nuestras demandas. Vivir desconectados de nuestro cuerpo, como si fuera un ente aparte de nosotros, genera malestar y nos aleja de nuestra naturaleza sabia.

Ejercicio para afrontar este error: Puedes empezar cuidando tu cuerpo alimentándote adecuadamente, y visitar áreas en la naturaleza como parques, bosques y playas. Esto te ayudará a sentirte mejor y aumentará tu energía. También te resultará útil hacer ejercicio regularmente y descansar cuando así lo sientas.

Puedes escuchar a tu cuerpo que te habla a través del dolor, de los movimientos físicos y las tensiones musculares. Observa a través de él los momentos en que te privas de paz interior y pregúntate: ¿Qué situación o pensamiento está provocando esta sensación física?

8. Olvidar decir «gracias»

Cuando sufrimos creemos que nada tiene sentido, que la vida es injusta y sentimos que no hay nada que agradecer. Con el paso del tiempo somos conscientes de que lo que parecía nefasto fue lo mejor que podría haber pasado, que todo lo ocurrido encaja perfectamente ahora y que ha sido para mi máximo beneficio.

Agradecer sana las heridas, nos motiva, nos abre a lo que es, nos ayuda a aceptar lo que fue, lo que es y lo que será. Nos conecta con nuestro corazón y el corazón de los demás.

Ejercicio para afrontar este error. Antes de dormir revisa tu día y anota 3 cosas que agradeces. Verás cómo cada vez tu lista de agradecimientos será más larga y sentirás cada día una mayor felicidad.

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