«Muchos niños etiquetados de vagos en realidad tienen problemas de aprendizaje»

Entrevista con el neuropediatra Manuel Fernández, médico especializado en TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad)

MADRIDActualizado:

«Si las notas no son las esperadas, quizás sea el momento de ver qué ha fallado», sugiere Manuel Antonio Fernández, más conocido como El Neuropediatra, y médico especializado en distintos problemas de aprendizaje.

¿Cuando debe encenderse la luz de alarma?

Cuando las notas no son las esperadas, o cuando se detecta un rechazo del niño hacia el estudio. Creo que ese es el momento de ver si hay algún problema añadido. Me temo que aunque no sea nada agradable de oír, estas situaciones se dan cada trimestre mucho más de lo que nos gustaría a todos. Tanto es así, que la cifra de fracaso y abandono escolar en España lleva años en cifras muy elevada que rondan alrededor del 20-25%. Aquí no se llegan a incluir los chicos que solo repiten curso o tienen suspensos que necesitan recuperar en septiembre o al año siguiente.

Estas cifras se mantienen desde hace décadas y no bajan a pesar de las millonarias inversiones que se hacen cada año en materia de educación en nuestro país. Son cifras abrumadoras por no decir bochornosas a pesar de que se cree mucho revuelo cada vez que aparecen en los informes que solemos conocer como el PISA y similares.

Podemos enfadarnos ante estos datos o negarlos ciegamente, pero no resolveremos nada si no cambiamos lo que estamos haciendo en la actualidad. Lleva demostrándose años que este sistema no cumple las expectativas suficientes. No está a la altura de las necesidades de nuestra sociedad y por supuesto, de las necesidades de los chicos que están cursando ahora los diferentes ciclos de educación obligatoria.

Nos encontramos en esta misma situación cuando aparecen informes que comparan los resultados de los chicos de diferentes regiones o comunidades de nuestro país. Podemos poner el grito en el cielo aferrándonos a unas absurdas teorías de la conspiración que intentan desprestigiar a las autonomías que salen más desfavorecidas, o podemos ponernos manos a la obra para solucionar el problema y hacer desaparecer estas diferencias.

Partiendo de esta cruda y tozuda realidad, mi experiencia me deja claro cada día que lo primero que deberíamos hacer, como padres, cuando nuestro hijo llega con unas notas que están por debajo de lo que esperamos o encontramos en él un gran rechazo o desmotivación por los estudios, es plantearnos cuál es el motivo.

Lo que veo cada día en mi consulta es que hay una gran cantidad de chicos con dificultades en los estudios que son catalogados de forma habitual como alumnos de baja capacidad o poco interés por los estudios. Dicho de forma popular para que quede más claro, la dinámica habitual por parte de muchos educadores, padres e incluso profesionales sanitarios especializados en educación, definan a estos niños como torpes o vagos.

¿En qué se basan para etiquetarlos como vagos?

Muchos de estos casos llegan a nuestro centro con estudios realizados en el centro escolar o en algún otro centro psicopedagógico o psicológico que se basan en diferentes pruebas para la evaluación del Cociente Intelectual (CI). Si este test resulta con un resultado en el límite bajo o directamente bajo, se diagnostica al chico de baja inteligencia o inteligencia límite. Si los resultados son normales, se le cataloga como desmotivado o falto de interés.

Evidentemente, esto tiene una enorme repercusión tanto para el propio niño como para sus padres debido a las consecuencias que se derivan de estos hechos. Los niños se auto asignan la etiqueta de vagos o torpes, igual que hace el resto de su entorno y en base a esto, actual todo el mundo.

En mi opinión debería cambiar este paradigma. No porque sea una mera invención mía sino porque los datos científicos así lo demuestran. Parto de la base de que por pura naturaleza humana, todo niño tiene un estímulo innato por el aprendizaje y la evolución. Solo aquellos que tienen alguna dificultad que les limita esta capacidad, muestran problemas al respecto.

¿Cuáles son los principales causantes de problemas de rendimiento escolar?

Para exponerlo con mayor claridad, creo que es importante conocer algunas cifras. Actualmente, los principales causantes de problemas de rendimiento escolar son tres. Por un lado está el Trastorno por Déficit de Atención y/o Hiperactividad, conocido como TDAH, que presenta un 7% de los niños en edad escolar entre los 6 y los 14 años. Por otro está la dislexia, que encontramos en un 8% de los niños de estas edades. Finalmente, hay un 9% de niños con altas capacidades que en la mayoría de los casos no están detectadas y por lo tanto, pueden sufrir contratiempos en su proceso de aprendizaje. Se considera que 3 de cada 10 niños superdotados presenta problemas de aprendizaje.

Si sumamos estas tres cifras podemos ver como tenemos un 24%, dato bastante cercano al de fracaso escolar. Por tanto, cuando nos encontramos problemas de rendimiento académico en nuestro hijo, lo primero que deberíamos plantearnos es qué está ocurriendo porque es más que probable que nos encontremos alguna de estas tres situaciones y podamos encontrar una solución al problema que tenemos

¿Qué pruebas se sugieren?

En la línea de lo que he mostrado anteriormente, sería importante poder valorar la existencia de alguno de estos tres problemas en cualquier niño que presente problemas de rendimiento académico sin causa definida.

Para ello, debemos seguir un proceso muy sencillo pero ordenado que nos garantice un resultado claro y nos evite equivocaciones. Y me temo que este método es completamente el contrario al que nos encontramos en la mayoría de los casos hoy en día, tanto en los centros educativos como en diferentes gabinetes. Muchos de nuestros casos, son familias que llevan años dando vueltas sin que nadie les diera una respuesta clara al problema de sus hijos o que llevan mucho tiempo escuchando que su hijo no se motiva, no estudia porque no quiere, no tiene capacidad…

¿Por dónde pueden empezar a tirar del hijo unos padres que se encuentran en esa situación?

Precisamente para ayudar a los padres que se encuentran en esta situación y no saben qué camino seguir y para aquellos que ya tienen unos resultados que no encajan con lo que ellos mismos ven en su hijo, hemos creado una guía gratuita para padres que pueden conseguir directamente en nuestra web elneuropediatra.es.

Esta guía tiene un nombre muy ilustrativo. Mi hijo tiene problemas de aprendizaje y/o conducta. ¿Por qué? ¿Qué hago para solucionarlos? En ella le explicamos a los padres el camino a seguir para tener una orientación inicial al respecto. Empezamos explicando las principales causas que llevan a los problemas con los estudios y le damos la posibilidad de realizar una serie de tests rápidos cuya puntuación les orienta de forma muy ajustada sobre la causa más probable del problema de su hijo. Estos tests están divididos por edad y están en la secuencia correcta para evitar resultados equivocados. Los padres solo tienen que marcar las respuestas correctas de los test que les presentamos y con eso reciben una aproximación bastante fiable de cuál es el problema y el camino a seguir en cada caso para buscar un profesional adecuado.

Usted ha mencionado antes que el primer paso a valorar es la probabilidad de existencia de TDAH. ¿Por qué?

Esto es así porque los chicos con TDAH pueden presentar problemas de lectoescritura imposibles de diferenciar de un caso de dislexia. De este modo, un chico con este trastorno al que se le evalúa por una sospecha de dislexia puede tener un resultado falsamente concordante con dislexia si no se tiene esto en cuenta y no se ha tratado previamente el TDAH. Si tratas al chico como si fuera disléxico, no conseguirás mejorar nunca.

Del mismo modo, un chico con TDAH tendrá más fallos en los tests de inteligencia sin que el motivo sea una falta de esta sino causados por déficit de atención, hiperactividad o impulsividad. Nos podemos encontrar con diagnósticos equivocados de retraso mental en estos chicos. Además, podemos pasar por alto chicos con altas capacidades que también tengan el citado trastorno.

El segundo paso, una vez descartado el TDAH, ¿sería entonces valorar una posible dislexia?

Así es. Si no lo hacemos y realizamos directamente el test de inteligencia, nos podemos encontrar con fallos debidos a los problemas de lectura o escritura del chico. Caeríamos entonces en el mismo error de antes.

De esta forma, el test de inteligencia debería realizar en último lugar, cosa que no es habitual. De hecho, suele ser una de las primeras pruebas a realizar en los colegios. Es verdad, que estas pruebas pueden hacerse de forma simultánea siempre que el profesional tenga una gran experiencia para saber diferenciar los problemas y reconocer cada una de las situaciones de forma adecuada. De lo contrario, nos podemos encontrar con errores garrafales con graves consecuencias para el futuro del chico.

También es importante las herramientas que usamos para hacer estos test. En nuestro centro, incorporamos la última tecnología para basar nuestras pruebas en datos reales y objetivos gracias a diferentes tests.

Si todo es normal, ¿qué podemos hacer?

Siguiendo con el ejemplo anterior, también nos podemos encontrar con resultados normales a pesar del que haya problemas como los que hemos comentado.

El mejor ejemplo es uno que vemos habitualmente en la consulta con adolescentes de entre 13 y 16 años. Se trata de niños que siempre han ido bien en los estudios, incluso con muy buenas notas los primeros cursos con muy poco esfuerzo. Conforme pasan los años, esa situación va cambiando y las notas van cada vez peor o de repente, un año se encuentra con varios suspensos. Lo llevan a evaluar porque nadie entiende lo que está pasando. El chico tampoco. Los resultados son completamente normales y aquí empiezan aún más problemas porque todo se achaca a falta de interés, motivación y mil cosas más sin sentido. En la mayoría de las ocasiones, estos casos son chicos en los que coinciden altas capacidades y TDAH. Los primeros cursos hay poca exigencia y con poco esfuerzo, como son muy listos, consiguen muy buenos resultados. Cuando pasan los cursos, deberían dedicar más tiempo pero el déficit de atención no les deja. Además, les frustra esta situación porque tampoco han aprendido ningún hábito de estudio. No lo han necesitado nunca, pero cuando llega la necesidad, ya es tarde.

¿Está sugiriendo que los test de inteligencia no son infalibles?

Hace falta mucha experiencia para detectar estos casos. De hecho, algo fundamental es ser capaz de interpretar correctamente los resultados de las pruebas. No son normales porque no ocurra nada sino porque el TDAH no permite que los chicos tengan el resultado que se merecen en los tests de inteligencia. Por el otro lado, las referencias de los test para TDAH, están hechas con niños de coeficiente intelectual normal. Esto hace que en un superdotado, pueda pasar desapercibido el TDAH en los tests porque se le está comparando con niños de inteligencia media.

Todo esto es un juego de matemáticas complejo, pero es la clave de muchos de los problemas educativos de nuestro sistema. Si no hacemos nada para solucionarlos, las cifras de fracaso escolar seguirán sin mejorar por mucho que invirtamos

Por otro lado, es evidente que también hay casos en los que los problemas se deben a otras cuestiones como problemas emocionales, sociales, económicos… del propio chico o su familia. En estos casos, la situación es muy diferente y las medidas a tomar también, pero en comparación con los temas que estamos tratando, las cifras con mucho más bajas.

A todo esto le podemos sumar que las técnicas de estudio no son las adecuadas...

En relación a las técnicas de estudio, algo habitual entre los niños con déficit de atención es que tengan problemas de memoria a corto plazo. Algo parecido a lo que le pasa a Dori, el pez azul de la película Buscando a Nemo. De los tres principales componentes de la atención, Dori tiene una buena atención selectiva y esto le permite responder a los diferentes estímulos que le salen al paso. Además, tiene una buena velocidad de respuesta y por eso es capaz de responder tan rápido a esos estímulos. Lo que le falla es la memoria a corto plazo o atención sostenida. No es capaz de mantenerla más de 1 o 2 segundos y esto hace que no sea capaz de aguantar mucho tiempo haciendo nada. Precisamente por eso tiene problema para conseguir terminar las cosas y conseguir sus objetivos.

Si equiparamos esto al estudio, hace que los niños con TDAH no puedan dedicar periodos largos. Necesitan hacer paras cada poco tiempo y esto les dificultad establecer rutinas de estudio adecuadas, planificar y organizarse. Precisamente por esto, es fundamental reforzar este área en cualquier chico con problemas de rendimiento en los estudios.

¿Cómo deben afrontar este verano estas familias?

Una vez que tenemos clara la causa de los problemas, lo que tenemos que hacer es ponernos manos a la obra para solucionarlos. Cada caso requiere una actuación. En los casos de TDAH, en función de las dificultades, se determina si es necesaria medicación o solo terapia. La medicación puede ser algo que sorprenda o incluso asuste a algunos padres que no conocen el tema pero es el tratamiento más efectivo para estos casos……

En caso de que haya dislexia, es necesario establecer un plan de terapia específica personalizada.

Si estamos ante un chico superdotado, tenemos que valorar cuál es le perfil y sus necesidades específicas para conseguir aprovechar todo su potencial

Con estos ejemplos lo que deben ver a los padres es que si la causa de las malas notas es un problema de aprendizaje derivado de alguna de estas situaciones, habrá que solucionarlo cuanto antes y darle a los chicos las herramientas necesarias para poder trabajar en igualdad de condiciones que los demás de su edad. De lo contrario, no habrá castigo y estrategia que solucione la situación. Actuar de forma equivocada solo acabará complicando más la situación y distanciando al chico de su entorno más directo en el momento en el que más ayuda necesita del mismo.

¿Qué pautas de estudio deben seguir los chicos durante estos dos meses? ¿Horarios fijos, tiempos de descanso...?

Esto es algo que enlaza de nuevo con las técnicas de estudio que hemos mencionado antes. Es algo completamente válido para cualquier estudiante pero es especialmente necesario para los que tienen algún problema de aprendizaje como los que hemos definido.

Si ponemos remedio al problema detectado, podremos empezar a ver mejores resultados. A pesar de ello, debemos ser conscientes de que habrá que conseguir que el chico se ponga al día de todo lo que no ha podido aprender y asimilar correctamente.

Siempre pongo el mismo ejemplo cuando hablamos de esto. A alguien que no ve, cuando le devuelves la vista no le puedes pedir que empiece a leer. Necesita que le enseñen como cualquier otra persona. Tu le devuelves la concentración que necesita a un chico con TDAH, pero luego necesitas ayudarle a entrenar todas sus capacidades, de lo contrario, te puedes acabar dado de bruces con la cruda realidad y no avanzar apenas en la solución del problema.

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