Desfile de Isabel Núñez
Desfile de Isabel Núñez - DE SAN BERNARDO/B. DÍAZ/A. DE ANTONIO

Desierto y arena en la Mercedes- Benz Fashion Week Madrid

En el último día clave, fueron recurrentes los tonos ocre, el terciopelo y los grandes flecos

MadridActualizado:

En el último día clave de la pasarela madrileña, fueron recurrentes los tonos ocre, el terciopelo y los grandes flecos. Beatriz Peñalver desfiló con una colección cargada de ocres, naranjas y tonos tierra, inspirados en la luz del desierto, una idea recurrente entre los desfiles del día de ayer. Presentó una serie de vestidos con gran movimiento y largos flecos, buscando simular las ondas cambiantes de las dunas del Sahara. Les añadió detalles y accesorios en plexiglás, otra clara tendencia actual.

Isabel Nuñez presentó una serie delicada con un colorido en tonos naturales combinados con tonos lilas y azules, inspirándose en la obra de Monet. Sus vestidos en tejidos clásicos, contaban con superposiciones de otras prendas plastificadas de gran originalidad. Sus trajes de chaqueta en plata y en marrón fueron llamativamente elegantes. Nuñez creó una serie de vestidos inspirados en el modelo Delphos de Mariano Fortuny cuando se cumplen 110 años desde la fecha de su invención, con telas de minúsculo plisado y ausencia de mangas. La peletería corrió a cargo de Ramiro Guardiola.

Miguel Marinero, que lleva trabajando sin cesar desde 1975, presentó una colección variada y trabajada, no solo centrada en su especialidad -que son las pieles- sino también enfocada a conjuntos de tweed y trajes en satén y lana en tonos ocre. Marinero, que llamó a la colección «ARCHIVO», recuperó sus siluetas de varias décadas atrás.

Jorge Vazquez brilló con su colección inspirada en las grandes casas de Tánger, concretamente en Sidi Hosni, la mansión de Barbara Hutton. La riqueza oriental, el estilo arabizante y la inspiración en los atardeceres del desierto desembocaron en deliciosos vestidos de noche de colores cálidos, ligeros y livianos, como flotando en el aire. Las prendas drapeadas, las grandes capas y las mangas abullonadas dieron espectacular grandeza a unos modelos realizados en cashmere, alpaca, estampados de tipo ikat con flecos y lazos. Los zapatos, sandalias con plumas, y salones de potro forman parte de su colección, al igual que la bisutería en tono oro viejo, cargada de piedras semipreciosas. La marca ya ha abierto tienda en el Corte Ingles de Plaza del Duque en Sevilla y en el de Castellana en Madrid, aunque su sede central es la tienda propia de Serrano.

Marcos Luengo ha sorprendido por su tremenda evolución, saliendo de su zona de confort, el cuero y las pieles, y escogiendo un cromatismo de tonos malvas, violetas y verdes, que se alternaron con los amarillos, naranjas y sepias. Sus prendas de día en lana doble, desfilaron en versión bicolor y en motivos de tartán. Mezcló con maestría siluetas de capa y abrigos rectos. Para la noche, Luengo escogió terciopelos de seda y tejidos bordados con paillettes. Finalizó con dos espectaculares vestidos de novia que brillaron por su aparente simplicidad, elegancia y por el maravilloso color gris perla del satén en el que se llevaron a cabo. Cerró el día Malne, con un desfile inspirado en Grace Jones que alternó abrigos en paño de tono rojo de mangas en forma circular tamaño extra large, con trajes de minifalda y pantalón en tejidos oro y plata y joyas, de la marca francesa Dinh Van.