Belén Díaz/A. de Antonio/De San Bernardo
Mercedes-Benz Fashion Week Madrid

La original elegancia de Marcos Luengo

Sigue pisando con fuerza sobre esta pasarela madrileña que está a punto de finalizar el diseñador asturiano. Hoy nos ha vuelto a demostrar su originalidad y su buen gusto.

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El diseñador asturiano, que apenas lleva cinco colecciones presentadas en la pasarela madrileña, siempre gusta. Gusta por su originalidad, su buen gusto, su elegancia nada estrombótica ni recargada.

Amante de la pintura y de visitar tiendas de antigüedades, según nos confesaba en el backstage, el diseñador aplica los colores de un cuadro de Joaquim Mir, el llamado pintor de la luz y de los colores; los modifica sin perder su esencia y los estampa en sus prendas. Y la paleta de colores resultante es realmente bonita: malvas, violetas, rojos, sepias, amarillos, naranja, azul y verde océano.

De ahí sale uno de los hilos conductores de sus colecciones. Pero hay otro: un complemento siempre presente en sus desfiles: las alforjas. Recordemos que sus primeros «pinitos» fueron en la marroquinería. Ese elemento fue capaz de integrarlo en sus propuestas diurnas, donde predominaban los de pelo de cordero de Mongolia, hasta en los looks de fiesta. Con un resultado sobresaliente. Solo se rompe la armonía de los colores con la irrupción en pocas ocasiones de tartán de doble faz.

Esas alforjas son las que utiliza para marcar la cintura en sus looks, contrarrestado con los volúmenes en las mangas, pero no la manga jamón que hemos visto en muchas colecciones de esta edición, eran mangas cortadas al bies que proporcionaban el volumen casi en la muñeca.

La superposición de prendas sigue ganado terreno en sus propuestas, donde la combinación de tejidos enriquece el resultado. Sus vestidos, monos, pantalones, kaftanes, faldas vaporosas, y especialmente las chaquetas, amplias, en terciopelos de seda, bordadas con paillettes resultaron originalmente elegantes. Dos novias, sencillamente elegantes, en gris perla cerraron el desfile.