Los problemas terrenales del hombre que pisó la Luna

Buzz Aldrin es el centro de una batalla legal y familiar por controlar su legado

CORRESPONSAL EN NUEVA YORKActualizado:

Quedan pocas figuras en EE.UU. como Edwin «Buzz» Aldrin, el segundo hombre en pisar la Luna, uno de los héroes de la época dorada de la exploración espacial. Neil Armstrong fue el primero en imprimir su huella en el polvo lunar, con una frase histórica, pero prefabricada: «Un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para la humanidad». Más improvisada y exquisita fue la reacción de Aldrin al ver el paisaje del satélite tras bajar de la nave Apolo XI: «Una desolación magnífica».

Desoladora es también la situación que vive a sus 88 años. Aldrin es el centro de una desagradable batalla familiar y financiera sobre su legado y negocios. Dos de sus hijos y su mano derecha durante años aseguran que hay un grupo de personas que trata de aprovecharse de él, y aseguran que su capacidad de juicio está afectada por su edad. El astronauta les ha denunciado por intentar «enriquecerse» a su costa.

Armstrong y Aldrin caminaron juntos en la Luna, pero de regreso a la Tierra su vida fue muy diferente. El primero abandonó la NASA en 1971, solo dos años después de su hazaña, y tuvo una vida muy discreta, sobre todo en los años previos a su muerte, en 2012. Fue profesor universitario, aceptó pocos compromisos publicitarios y acabó recluido en una granja. Aldrin, en cambio, ha sido una presencia constante en la vida pública de EE.UU.: ha escrito ocho libros -entre ellos, cuatro memorias-, ha participado en organismos oficiales sobre exploración espacial, ha salido en decenas de programas de televisión, ha tenido cameos en series y películas y ha cantado rap con Snoop Dogg.

Su última mujer, Lois, de quien se divorció en 2012, le convirtió en una máquina de hacer dinero. Participó en el «reality» «Bailando con las estrellas» - ¿quién sabría más de estrellas que él en ese programa?- y se convirtió en un agitador de la exploración espacial, siempre listo para animar la siguiente conquista, la colonización de la Luna o la llegada a Marte -ha vendido camisetas con la leyenda «Mueve tu culo a Marte»-.

Esta semana Aldrin interpuso una denuncia contra dos de sus hijos -Andy y Jan- y contra su manager y gestora de sus negocios, Christina Korps. Redactada por Robert Bauer, nuevo abogado del astronauta, les acusa de aprovecharse de Aldrin «para autocontratarse y enriquecerse» y detalla que han tomado control «de sus tarjetas de crédito, cuentas bancarias, fideicomiso, recuerdos del espacio, cuentas en redes sociales y los elementos de la marca Buzz Aldrin».

Korps y sus hijos apuntan a una realidad diferente. Aldrin sufre una creciente «confusión y pérdida de memoria» y buscan protegerle, aseguraban en una petición judicial en la que buscaban tutores para el astronauta, para proteger su legado y su patrimonio de los intereses de otros. Korps -insustituible en la vida de Aldrin en los últimos años, desde la supervisión de sus finanzas a la preparación de su ensalada favorita todos los días- aseguró en un comunicado que «hace algo menos de un año, algunas personas empezaron a ejercer una influencia indebida en Buzz» y buscaron «dividirnos a sus hijos y a mí de él en su propio beneficio».

Malas compañías

Parecía referirse a Robert Tourtelot, un viejo amigo y abogado de Aldrin; Lisa Labonte, una asesora empresarial; y Linn Leblanc, que aparece como directora de operaciones de una compañía de nuevo cuño, Buzz Aldrin Ventures, creada en abril, que al parecer busca gestionar el patrimonio del astronauta. Ellos pusieron como abogado a Bauer, que ahora critica que sus hijos y Korps traten a Aldrin «como un loco». Nada de eso es cierto, según Bauer, que asegura que Aldrin viaja solo, se ha echado novia y es totalmente capaz de tomar sus decisiones.

Los gestores de su fundación también se han posicionado contra sus nuevos socios y han mostrado preocupación por su «vulnerabilidad a la manipulación de quienes quieren controlar su fundación y sus recursos personales». Aldrin ha sido el que menos ha hablado. En una entrevista en el programa «Good Morning America», aseguró que se siente «más joven que nunca», que la situación es «lo más triste que le ha pasado a mi familia. Pero la familia es para siempre, y trataré de recomponerlo». Ojalá ocurra antes del próximo verano, cuando el mundo celebre el 50 aniversario de su extraordinaria hazaña.