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Ortega Cano y Ana María Aldón, una boda marcada por las ausencias

Faltó José Fernando, el hijo del diestro, que se encuentra ingresado en una clínica de Madrid, y Rocío Carrasco, que declinó la invitación

MadridActualizado:

Una boda es, por defecto, un evento que invita al reencuentro. Los familiares y amigos suelen hacer hueco en sus agendas con bastante antelación para acompañar a sus seres queridos en un día tan especial. Sin embargo, este no ha sido el caso del enlace entre José Ortega Cano (64) y Ana María Aldón (41). Casados legalmente -y en la intimidad- desde el pasado martes ante el conocido notario zaragozano Honorio Romero, el extorero y su pareja aguardaron hasta ayer para celebrar el «sí, quiero» junto a sus allegados en la finca El Maestre, de Sanlúcar de Barrameda. Hasta allí se desplazaron muchos rostros conocidos, pero destacaron dos ausencias que ensombrecieron la ceremonia: José Fernando (23) y Rocío Carrasco.

El hijo del diestro y de la desaparecida Rocío Jurado no pudo asistir al enlace porque se encuentra ingresado en el centro San Juan de Dios de Ciempozuelos de Madrid. El joven, adoptado por el matrimonio con seis años junto a su hermana Gloria Camila (quien sí asistió a la boda) permanece en esta clínica madrileña desde el pasado mes de junio para recuperar su estabilidad emocional, quebrada por diversos procesos judiciales.

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Por su parte, la primogénita de «la más grande» y del boxeador Pedro Carrasco rechazó la invitación a esta fiesta sin argumentar ninguna excusa, algo que ya anticipaba Ortega Cano cuando confirmó que contaba con ella: «Yo la voy a invitar a mi boda porque creo que eso le gustaría a Rocío (Jurado) y como ella está muy presente en todo lo que hacemos, lo voy a hacer. Ya está en ella el que quiera venir o no».

Quien sí acudió fue el exmarido de Rocío Carrasco, Antonio David Flores. Vestido con un traje de chaqueta y un chaleco gris marengo a juego con su corbata, se desplazó en su propio coche junto a su mujer Olga y sus tres hijos: Rocío y David -fruto de su matrimonio con Rociíto- y Lola, la pequeña de seis años que el ex guardia civil ha tenido con su actual pareja. «Es un día muy especial, venimos a disfrutar y a estar con los novios», señalaba a su llegada al recinto. Así mismo, Michu, la madre del hijo de José Fernando, tampoco se quiso perder el convite y llegó a la finca con su hija, María del Rocío -nieta del novio- en brazos.

Antonio David con su mujer Olga, a su llegada a la finca
Antonio David con su mujer Olga, a su llegada a la finca - GTRES

«Pletórico»

Pese a esta situación, el torero manifestó a los medios presentes en el enclave gaditano que se encontraba pletórico. «Es un día estupendo, en un sitio maravilloso, donde estamos disfrutando muchísimo», apuntó. En estas declaraciones, también quiso hacer referencia a la buena cocina que el catering sevillano Lebrija les había preparado: «Estamos muy a gusto, disfrutando de una gran comida, de la compañía de la familia y los amigos, y todo muy bien», un menú en el que no faltaron productos de la tierra como el atún de la almadraba, los langostinos de Sanlúcar o el trampantojo de foie.

Los invitados, entre los que destacaron la presencia de los maestros Miguel Abellán y Jaime Ostos -este último acompañado por su mujer María Ángeles Grajal -también pudieron degustar otros productos como pulpo, corvina o solomillo o cocina en directo. El que más sonrisas consiguió arrancar fue José María Ortega, el hijo de 5 años del recién estrenado matrimonio, quien vivió un día de ensueño, ajeno a las ausencias que han marcado esta boda.