La ex de Bisbal Elena Tablada (desde la derecha) junto a su abuela Elena Moure, su tía Vivian, su madre Elena, y una amiga en Madrid
La ex de Bisbal Elena Tablada (desde la derecha) junto a su abuela Elena Moure, su tía Vivian, su madre Elena, y una amiga en Madrid

El clan de las Tablada regresa a Cuba

La expareja de David Bisbal le da hoy el «sí, quiero» a Javier Ungría en la iglesia de San Juan de Letrán de El Vedado, donde se casaron los abuelos de ella

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Su desembarco en España hace casi medio siglo obedece al mismo patrón que el de otras muchas familias cubanas: personas de clase media-alta, exitosas en sus carreras profesionales, desesperadas por huir de la miseria económica y social derivada del régimen castrista. Los lazos del clan Tablada con nuestro país comienzan a tejerse en 1970. Ese año, Elena Moure (abuela de la expareja de David Bisbal) y Jorge Tablada lograban escapar de una Cuba impracticable gracias a las virtuosas manos de él. Por el quirófano del reputado cirujano Tablada había pasado recientemente la mujer del director de emigración, resultando un éxito la intervención. La paciente le preguntó cómo podía compensarle y el doctor Tablada lo vio claro.

El matrimonio puso rumbo a España con una mano delante y otra detrás, dejando en La Habana toda una vida y a su hija Elena Tablada (sí, las tres generaciones del clan llevan el mismo nombre), a la que le quedaba un curso para finiquitar la carrera de Medicina. Tras separarse de su primer marido (acumula cuatro matrimonios), Elena intentó huir en una embarcación rumbo a Miami, pero la detuvieron y pasó 33 días en prisión. En 1974, por fin conseguía abandonar el país para reunirse con su familia, pero viajaba sin los papeles que certificaban sus estudios renunciando a su sueño de ejercer como médico.

Al instalarse en Madrid el amor volvió a cruzarse en su vida, concretamente en la embajada cubana. Se enamoró de un apuesto doctor, Federico Montes, con el que tuvo dos hijas: Elena y Naelé (Elena al revés). La familia se mudó a Miami y cuando Elena tenía 8 años, el matrimonio se divorció definitivamente tras muchas idas y venidas. Nunca más volvieron a saber de él y, en cuanto pudo, Elena se desprendió del apellido paterno.

Elena Tablada junto a Javier Ungría
Elena Tablada junto a Javier Ungría

La familia Tablada siempre fue muy ambiciosa en los negocios, aunque algunos les han dejado en situaciones económicas delicadas, y supo codearse con acaudalados empresarios y artistas. En parte gracias a las conexiones de Rafael Lozano, el marido de Vivian Tablada (tía de la ex de Bisbal) quien trabajó como mánager de Rocío Jurado y hombre fuerte de Julio Iglesias.

Tres generaciones de Tablada que disfrutaron de un apacible anonimato hasta que en 2005 la pequeña del clan comenzaba un sonado noviazgo con David Bisbal. Ella, una niña bien. Él, con una prometedora carrera musical por delante. A partir de entonces, la familia Tablada aprendió a convivir con los flashes y a leer todo tipo de informaciones sobre ellos. Una expectación que no hizo más que multiplicarse después de que la pareja anunciase su ruptura en 2011, tras siete años de relación y una hija en común, Ella.

A golpe de exclusiva

La falta de entendimiento entre ambos ha nutrido páginas y páginas y la propia Tablada se ha encargado de alimentar ese interés concediendo suculentas exclusivas. Como suele ocurrir en la mayoría de las exparejas poco avenidas, el principal punto de fricción es su hija de 8 años. Tablada estalló en cólera después de que Rosanna Zanetti, la actual mujer del cantante, subiera a su cuenta de Instagram, una foto con la pequeña Ella en la Feria de Almería. Posteriormente, arremetía contra su ex en una dura entrevista concedida a «¡Hola!». «Me dejó sola durante el embarazo», «había muchas rivalidades familiares», «todo eran problemas y dejé de admirarlo».

Esta guerra sin cuartel, aireada en los medios, causa estupor en la familia de su recién estrenado marido Javier Ungría. Alérgica a los escándalos y la notoriedad, contemplan con repudio cómo su apellido se asocia a las broncas de Tablada.

Hoy las dos familias se verán las caras y emparentarán en La Habana, donde Elena y Javier celebran su boda religiosa. La ceremonia se oficiará en la iglesia San Juan de Letrán de El Vedado, un lugar con mucho significado puesto que aquí se casaron los abuelos de ella, Jorge Tablada y Elena Moure. La pareja ya se dio el «sí, quiero» por lo civil el pasado 15 de agosto en Miami.

Familia Ungría

El padre del novio es el abogado Javier Ungría López, que dirige la empresa familiar Ungría Patentes y Marcas, dedicada a la defensa de la propiedad industrial. Además, los Ungría controlan el 10% del Banco Gallego y el 13% de la Inmobiliaria Valdebebas. El padre estará en la boda junto su actual mujer, Beatriz, con la que tiene una hija de 9 años. También se espera la asistencia de su primera mujer y madre del novio, Marisa García Brines. Más dudas alberga la presencia de su tía Miriam Ungría, viuda de Kardam de Bulgaria, primogénito del Rey Simeón, quien reside en Londres. Javier padre tiene otros tres hermanos más Alfredo, Bernardo y Carlos, cuya asistencia también es una incógnita.

Por parte de la novia, la ausencia más notable será la de su progenitor. Estarán para arroparla una nutrida nómina de amigos y rostros conocidos como el cantante Alejandro Sanz, padrino de Ella; Lucía Hoyos, Mariló Montero o Rocío Martín Berrocal. Pero sin duda, quienes no faltarán son ellas. La abuela, la madre y la tía, quienes han emprendido el viaje de vuelta a la tierra en la que nacieron y de la que huyeron para ver casarse a la benjamina del clan, profundamente enamorada.