Protesta frente al Ministerio de Justicia por la sentencia de la manada
Protesta frente al Ministerio de Justicia por la sentencia de la manada - Maya Balanya

Condenan a casi 14 años de cárcel a un hombre por violar en varias ocasiones a una niña de 12 años

El TSJM ratifica el fallo de la Audiencia Provincial contra el acusado, que amenazaba a la menor con matarla si contaba algo

MADRIDActualizado:

El Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) ha confirmado la condena de 13 años y ocho meses de prisión a Paul Oswaldo P. C., un hombre de 30 años que agredió sexualmente a la hija de 12 años de una antigua compañera de piso al acceder a la vivienda con una copia de la llave que había guardado.

Con ello la Sala de lo Civil y de lo Penal del TSJM desestima en una setencia el recurso delya condenado y confirma el fallo emitido en su día por la sección primera de la Audiencia Provincial de Madrid, tanto por agresión sexual como por allanamiento de morada.

El procesado, de nacionalidad peruana y sin antecedentes hasta la fecha, compartía un piso en alquiler en Alcalá de Henares con la madre y su hija, junto a un compañero de trabajo. Tras dejar la vivienda y entregar la llave a su compañero en marzo de 2017, en noviembre accedió sobre medianoche al inmueble aprovechando que la madre de la menor y el otro inquilino no estaban en la casa con una copia que había hecho sin consentimiento del resto de moradores.

En ese momento entró en la habitación donde dormía la niña para agarrarla por la espalda, desnudarla y abalanzarse sobre ella, comenzando a besarla con la clara oposición de la menor e incluso llegando a penetrarla.

Justo entonces fue cuando la menor le propinó una patada que dejó afectado a su agresor y tras vestirse rápidamente abandonó la vivienda.

Amenazas de muerte

Ese día, cuando la menor se dirigía al instituto, vio que el hombre la esperaba en las inmediaciones del centro para amenazarla de que la mataría si contaba algo a su madre, llegando incluso a enseñarle unas fotos que tenía de ella.

Al día siguiente, sobre la misma hora, el procesado entró del mismo modo en la vivienda y, al comprobar que tampoco estaban la madre y el compañero de piso, volvió a agredirla pese a los ruegos de la niña. De nuevo, el condenado la esperó a la puerta del instituto y en este caso la amenazó con matar a su madre si revelaba la violación.

Al tercer intento de volver a agredir a la niña, fue sorprendido por su antiguo compañero de piso aunque prosiguió con sus amenazas. Fruto de la agresión sexual, la menor sufrió bloqueos emocionales y tuvo que ir a tratamiento psicológico.

En el fallo judicial ahonda en que se da plena credibilidad a la versión de la menor, que se ha mantenido «firme y persistente» a lo largo de todas las actuaciones, «ofreciendo un relato espontáneo, veraz y contundente, expuesto con la afectación propia de quien se ha visto sometida a las agresiones sexuales que relata».