Imagen de archivo de Vilagarcía de Arousa
Imagen de archivo de Vilagarcía de Arousa - EPA
TRIBUNALES

Juzgan a dos hombres que fingieron ser guardias civiles para robar a una mujer a la que retuvieron y amenazaron

Aseguraron que descuartizarían a su hija y que a ella le irían cortando los dedos. Después, que tenían amigos en el Instituto Armado y se enterarían en caso de denuncia

SANTIAGOActualizado:

Disfrazados de agentes de la Guardia Civil, dos individuos retuvieron en contra de su voluntad a una mujer, junto a su empleada del hogar, y la amenazaron para que les indicara donde guardaba el dinero y otros bienes materiales. Ahora se enfrentan a casi 14 y 12 años de prisión, respectivamente. Los hechos sucedieron en Vilagarcía de Arousa en 2013 y comienzan a juzgarse el martes, día 23, en la Audiencia Provincial de Pontevedra, sección segunda.

De acuerdo con el escrito de acusación, el 20 de noviembre de 2013 los dos sujetos, «en unión de otra persona no identificada», acudieron al domicilio de la víctima «vestidos con uniformes de Guardias Civiles, llamaron al telefonillo» y cuando la mujer «contestó, le dijeron que querían entregarle una citación para su hija, ante lo cual les abrió el portal por el que accedieron a la finca».

Tras franquearles el acceso a la vivienda, le pidieron el DNI. «Cuando se lo entregó, la abordaron tirándola hacia dentro, empujaron la puerta y entraron a la fuerza en el interior del domicilio (...) y le dijeron que se la llevaban detenida». En ese momento salió de la cocina la empleada del hogar y uno de los acusados le indicó que también se la llevaban detenida. «Acto seguido, privándoles de su libertad de movimiento, le ataron a cada una las manos a la espalda con unas bridas que portaban y las obligaron a bajar al garaje», prosigue el escrito de acusación.

Los sujetos introdujeron a ambas en un coche que se encontraba aparcado en el garaje, con las llaves puestas, les colocaron a cada un pasamontañas y las trasladaron a una nave industrial abandonada. Continúa la Fiscalía: «Una vez allí, las bajaron a un sótano y las ataron a una columna con las manos a la espalda».

A partir de este momento, los acusados, con la concertada intención de obtener un ilícito beneficio económico, comenzaron a exigirle» a las dos mujeres «que les dijeran donde tenían el dinero o las mataban; al no obtener inicialmente la respuesta deseada» uno de los hombres «le puso una pistola que portaba en la cabeza» a la dueña de la casa, «insistiéndole en que le dijera donde tenía el dinero, y le enseñó unas fotografías de su hija, diciéndole que la iba a descuartizar. También cogió un cuchillo, le estiró la mano (...) y le dijo "¿por que dedo quieres que empiece a cortar?».

«Tenemos amigos en la Guardia Civil»

«Las mantuvieron así retenidas varias horas en esta nave», continúa el escrito de acusación, hasta que la mujer les indicó «donde tenía dinero, momento a partir del cual los acusados se alternaban en ir al domicilio, en donde revolvieron las distintas estancias, picaron el suelo del garaje, rompieron las cajas de electricidad de un dormitorio y se apoderaron del dinero y joyas que encontraron, volviendo a la nave en donde las mantenían atadas y privadas de libertad y vigiladas en todo momento por uno de los acusados portando la pistola».

«Sobre las 17:00 horas las vuelven a subir al mismo coche y las trasladaron de vuelta al domicilio, en donde las dejaron atadas antes de abandonar el lugar, diciéndole, con el ánimo de amedrentarlas "tenemos amigos en la Guardia Civil y vamos a saber lo que declaráis"». Los tres hombres se marchan, llevándose el mismo vehículo y un segundo que también se encontraba en el garaje. Este último lo abandonan delante de un concesionario. El primero, en una carretera secundaria de la localidad de Meis. Para deshacerse del automóvil, «le plantaron fuego, resultando totalmente calcinado».

No consta que las mujeres sufrieran lesiones y no se ha establecido el valor de las joyas sustraídas. El total de dinero en efectivo sustraído asciende a la cantidad de 3.000 euros. La Fiscalía considera que estos hechos constituyen un delito de detención ilegal en concurso con un delito de robo con intimidación, así como un delito de daños, aplicables a ambos acusados. Uno de ellos es reincidente, de ahí que la Fiscalía solicite 13 años y 9 meses y 12 años de prisión, respectivamente.