Abuín, a unos metros del padre de Diana Quer
Abuín, a unos metros del padre de Diana Quer - EFE
GALICIA

El Chicle se desmarca de la agresión sexual: «Solo quería el móvil»

La víctima de Abuín reconoce que el intento de rapto le cambió la vida. «Ahora apenas salgo de casa»

Santiago Actualizado: Guardar
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Los ecos del crimen de Diana Quer resonaron ayer en cada una de las explicaciones que José Enrique Abuín ofreció al tribunal encargado de juzgarlo por la tentativa de rapto y agresión sexual de una joven en Boiro en las Navidades de 2017. Al igual que defendió en la reconstrucción de su encuentro con Diana , el Chicle mantuvo ayer que se encontró con la chica cuando iba a robar gasolina de los camiones y que solo quiso robarle el móvil. «Como necesitaba dinero, le pedí el teléfono. Solo fue eso y nada más», afirmó el procesado, que se enfrenta a casi 16 años de prisión, a preguntas de la fiscal.

Abuín declaró ante la atenta mirada del padre de Diana y de la madre de la víctima, que permanecieron toda la mañana a escasos metros de él. Pero su presencia no amedrentó al acusado, que ocupó la silla con gesto aburrido por momentos y en posición semirrecostada. Sobre los hechos que estos días se juzgan, el Chicle negó que hubiese intentado introducir a la muchacha en su coche, ni que la hubiese reducido usando un cuchillo. Su relato contrasta con uno de los audios que la joven grabó con su móvil y que ayer fue reproducido en sala hasta en dos ocasiones. El espeluznante contenido revela amenazas del tipo «métete en el coche o te rajo», pero tras escucharlo, Abuín dijo no reconocerse en ese audio.

Más vívido fue el recuerdo de la presunta víctima, que nada más activarse la grabación rompió a llorar. Amparada por un biombo en todo momento para proteger su imagen, la chica se retrotrajo guiada por las preguntas de la Fiscalía a ese 25 de diciembre, «el día que me cambió la vida». Narró, con todo lujo de detalles, que eran las diez de la noche cuando, mientras caminaba absorta en su móvil, se encontró con el Chicle y su coche bloqueándole el paso. Sin darse casi cuenta, notó un cuchillo en la nuca y se inició un forcejeo que acabó con una súplica para que Abuín la dejase ir. «De repente cambió de actitud y me dijo que si era Carla, que perdonase pero era una broma de mi novio», anotó la boirense.

Ella aprovechó el momento para alejarse del vehículo retrocediendo de espaldas, pero él la terminó agarrando para introducirla en el maletero. Dentro de él, y con las piernas colgando, recordó el pensamiento que, a la postre, la salvó. «Me dije: intenta salir de aquí, porque como cierre el maletero, no sales más». En ese momento, la aparición de dos jóvenes en el lugar frustra el presunto intento de rapto y provoca que la joven se refugie en ellos mientras su supuesto captor se da a la fuga tan rápido que «incluso se le caló el coche». Sobre el escenario del presunto delito, la joven de Boiro destacó que la calle estaba poco iluminada y que en el interior del maletero no había ninguna garrafa de gasoil, pero sí «una sábana blanca».

La primera jornada del juicio, que previsiblemente finalizará hoy, también contó con la declaración de los chicos que auxiliaron a la joven y de algunos de los agentes de la Policía Judicial implicados en la investigación, que desde los primeros compases conectaron con el caso Quer. Uno de estos agentes fue el que estableció el primer vínculo de Abuín con el crimen de Diana, al reconocer su voz en la nota de audio, fundamental a la hora de demostrar los delitos de intento de rapto y agresión de los que se le acusa. Además de esta prueba, ayer se reprodujo la grabación de una cámara de seguridad que captó al Chicle merodeando por las inmediaciones de la calle la noche de los hechos y que muestra que dio varias vueltas hasta que esta chica se cruzó en su camino.

«Ahora tomo pastillas»

La fatal coincidencia marcó el día a día de la supuesta víctima, que a través de un pequeño agujero del biombo miró a la cara al acusado a petición de la Fiscalía para reconocer que «sí, es él». «Yo antes era muy sociable. Salía con mis amigos y ahora apenas. El psicólogo me dice que salga a la calle sola como terapia, pero cualquier ruido me asusta. Desde entonces tomo pastillas y tengo muchas pesadillas, me despierto por cualquier cosa, aunque en casa estoy más tranquila», reveló la joven para dar cuenta de la huella que ha dejado en ella este episodio, entendido por las acusaciones del caso Quer como un conato de lo que sucedió la noche de la desaparición de Diana.