El alcalde de Vigo, Abel Caballero, atiende a los medios el día del desplome del muelle - EFE / Vídeo: La Xunta acusa al ayuntamiento por la falta de mantenimiento del muelle

Accidente en VigoCaballero desaparece mientras es señalado por el caso del muelle

El alcalde de Vigo acumula 48 horas sin dar explicaciones a su papel en el incidente

SantiagoActualizado:

Tan pronto como recibió la noticia del desplome de un muelle, con cientos de personas heridas, el alcalde de Vigo no tuvo remilgos en defender la celeridad de su respuesta: tardó «diez minutos», dijo, en personarse en la zona y ponerse al mando de un operativo que hasta entonces desconocía si entre las maderas y los cascotes se hallaban víctimas mortales. Después llegaron sus comparecencias ante la prensa, sus acusaciones al Puerto y sus afilados –y habituales–ataques contra la Xunta de Alberto Núñez Feijóo. Más tarde, dio paso al silencio. Abel Caballero acumula 48 horas sin ofrecer nuevas explicaciones del incidente, pese a las evidencias que señalan al Ayuntamiento como responsable último de que el festival O Marisquiño se celebrara allí: en una dársena que, lejos de ser inspeccionada en profundidad, pudo acabar siendo una trampa mortal.

El pasado lunes el regidor socialista firmó el inicio de una guerra política descarnada. Consciente de las sentencias que previamente habían condenado al consistorio por el mal cuidado del paseo, Caballero recalcó una y otra vez que el hundimiento se había producido por un «colapso estructural» del hormigón, y no por las «maderitas» que habían motivado las denuncias vecinales. Fue su primer despeje: una forma de salir al paso de lo que él llamó «interpretaciones políticas interesadas», y que ya entonces apuntaban a uno de los documentos que ponen en tela de juicio su argumentario.

Se trata del convenio que desde 1992 rige la gestión de la zona afectada, reformada de acuerdo con el proyecto «Abrir Vigo al Mar». El acuerdo –firmado entre el Ayuntamiento, la Zona Franca y la Autoridad Portuaria– cedía al municipio la responsabilidad durante cincuenta años del «mantenimiento» de la plataforma. Caballero, sin embargo, matizó el lunes que entre sus competencias únicamente figuraba el cuidado de las maderas y otros elementos de carácter meramente ornamental. «Que las maderas estuvieran mejor o peor, más o menos torcidas, no tiene que ver con un derrumbamiento. ¿Cómo va una ciudad a mantener un muelle?», se preguntó en una segunda comparecencia, ya por la tarde.

El otro de los documentos que compromete su versión es la ley de espectáculos públicos de Galicia, una normativa reciente que deja en manos de los ayuntamientos la aprobación de los planes de seguridad encargados por los organizadores. En ellos, tal y como dicta la norma, debe garantizarse la «solidez de las estructuras» (art. 7. 1.b). El alcalde defendió desde el primer momento la regularidad del plan y su cabida dentro de la «ley». La misma que obliga a los festivales a inscribirlo en un registro autonómico. El pasado martes, la Xunta denunció no tener constancia del texto. La instrucción judicial ya lo ha reclamado.

El PSOE, al rescate

La batalla entre el Gobierno gallego y el Ayuntamiento viene de antiguo, pero Caballero apenas dejó transcurrir 24 horas desde el derrumbe para azuzar su enfrentamiento conFeijóo y cambiar la orientación del debate. «Hoy habló mucho pero ayer no estuvo aquí», le espetó. Tanto es así, que llegó a acusar al mandatario autonómico de no acudir a visitar a los heridos en uno de los hospitales, cuando esa misma tarde el presidente de la Xunta se había personado allí para interesarse por los ingresados.

En clave de partido, la compleja situación que atraviesa el «alcalde de alcaldes» –preside la FederaciónEspañola de Municipios y Provincias (FEMP)– tampoco resulta ajena dentro de las filas del Partido Socialista. A pesar de pronunciarse sin ambages a favor de Susana Díaz, Caballero resaltó en todo momento el apoyo brindado por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, e incluso los mensajes de cariño enviados por José Luis Rodríguez Zapatero. Hasta su sobrino y líder del PSdeG, Gonzalo Caballero –con quien le une una vieja enemistad– salió ayer en su defensa: un gesto sin precedentes en los últimos tiempos. En declaraciones a Ep, el dirigente de los socialistas gallegos subrayó que su tío siempre estuvo «al pie del cañón».