Varios vecinos de Santa María de Valverde (Zamaora) esperan a la consulta del médico junto al Ayuntamiento
Varios vecinos de Santa María de Valverde (Zamaora) esperan a la consulta del médico junto al Ayuntamiento - M. ÁLVAREZ

«Los políticos nos tienen olvidados»

La percepción de abandono y falta de futuro lleva a pueblos como Santa María de Valverde (Zamora), con casi la mitad de sus vecinos octogenarios, a afrontar con escepticismo el proceso electoral

Alberto Ferreras
ZamoraActualizado:

Entre la llanura de la comarca de Benavente y los montes de Sanabria se encuentra uno de los municipios con más octogenarios de Castilla y León y de España: Santa María de Valverde (Zamora). Quizá uno de los mejores exponentes de lo que se ha dado en llamar últimamente la «España Vaciada». Difícil es encontrar a alguien con el que hablar por sus calles, donde la huella del hombre sólo se percibe en los restos de excrementos de animal de la ganadería y en el humo de algunas chimeneas. Ya solo hay un negocio, un bar, que únicamente abre por las noches porque su dueño tiene que atender las labores del campo. La campaña electoral no va con ellos y todos coinciden al ser preguntados por los políticos que «solo se acuerdan de nosotros cuando se acercan las elecciones». Ese pensamiento tan generalizado se extiende con más fuerza si cabe por muchos municipios despoblados de España, los pueblos remotos que sufren de forma galopante la despoblación y el envejecimiento.

Sus votos, claves el 28-A

Aunque con pocos habitantes, en ellos también se instalarán urnas el próximo 28 de abril. Individualmente no serán muchos, pero conjuntamente ya han hecho oír su voz recientemente en Madrid y sus votos tienen el valor añadido de que en las próximas elecciones los escaños de provincias pequeñas como la zamorana pueden ser claves para el resultado. El pulso de esas voces de la España rural en la que ahora se fijan las miradas de los candidatos a las Elecciones Generales puede calibrarse en una provincia como la de Zamora, que es la que más pérdida de población ha sufrido en la última década y la que tiene una mayor edad media de sus habitantes.

María Martín, una de las vecinas de Santa María de Valverde (Zamora)
María Martín, una de las vecinas de Santa María de Valverde (Zamora) - M. ÁLVAREZ

Dentro de ese territorio del noroeste español, un Ayuntamiento pequeño como el de Santa María de Valverde se lleva la palma. En él, el 45 por ciento de los habitantes (y también de los votantes porque no hay ningún menor censado) son mayores de ochenta años. Los sufragios de octogenarios y nonagenarios decidirán aquí el color político del colegio electoral. Pero para la mayoría de los vecinos no existen diferencias en cuanto a las esperanzas de que alguno de los partidos vayan a hacer algo por el futuro del pueblo y sus necesidades del día a día.

El primer escéptico que alza la voz es el propio alcalde, Calixto Blanco, que aunque elegido por el PP, no hace diferencias en cuanto a partidos y critica que «los políticos sólo vienen a vernos en elecciones». Cuando se refiere a los candidatos a la Presidencia del Gobierno confiesa que «para mí no aprueba ninguno». El mismo desencanto expresa Carmen Galende, de 81 años de edad, que, camino del consultorio médico y bastón en mano, reconoce que a los pueblos pequeños, «como hay poca gente, los políticos de Madrid nos tratan todos más o menos por igual». Y eso que ella tiene claro a quién votará dentro unos días: «Cada uno tiene su opción, yo soy del PSOE y veo bien lo de mi partido, los otros me dan igual», declara.

Esa falta de confianza en que vengan de fuera a solucionarles sus problemas se mezcla en este pueblo, como en la mayor parte de la España Vaciada, con un interés muy alejado de los temas de actualidad política que aparecen en los telediarios.

Aquí el tema estrella no es la independencia de Cataluña o los pactos de Gobierno, la política consiste en que el médico acuda puntualmente a su cita todos los martes y jueves o en que les solucionen el problema del agua potable, ya que les cortan el suministro todas las noches. También les preocupa, según expone el máximo responsable municipal, que cese la discriminación que sufren en los planes de empleo. Para acceder a ellos necesitan sumar al menos cinco parados, sin tener en cuenta que los tres existentes son muchos comparados con los cuatro trabajadores en activo de este pueblo de 55 habitantes. Lo que tienen claro todos los vecinos, población activa y jubilados, es que en el pueblo queda poco futuro.

Olivia Morán, de 84 años, regresa a Santa María de Valverde varios meses al año
Olivia Morán, de 84 años, regresa a Santa María de Valverde varios meses al año - M. ÁLVAREZ

María Martín, una octogenaria que conserva intactas las fuerzas para trabajar el huerto con su azada, resume el panorama negro por el que deberían preocuparse los políticos: «Hay poca gente joven, se marchan a estudiar y ya se quedan por ahí».

«El que se va no vuelve»

También hay quienes marcharon y ya de mayores regresaron al pueblo, pero sólo a temporadas y sin visos de que sus hijos y sobre todo sus nietos vayan a hacerlo, salvo algún fin de semana. Es el caso de Oliva Morán que, a sus 84 años, pasa seis meses en Santa María y los otros seis en Valladolid con sus hijos. La suya es la radiografía de buena parte de los habitantes de la España Vaciada que clama para que los políticos les presten mayor atención porque «lo que menos hacen es acordarse de nosotros».

También a sus espaldas tienen una historia de emigración a Madrid y regreso intermitente al pueblo tras la jubilación, como Nemesia Alfonso y Faustino Martín. Este matrimonio advierte que «nos están vaciando a la carrera» y por ello reclama a los políticos, sean del siglo que sean, «que incentiven la repoblación para que venga gente joven» porque si no llegará un día en que «ya no habrá ni votantes».