Vecinos de Zamora en el autobús que viajaron para manifestarse en Madrid
Vecinos de Zamora en el autobús que viajaron para manifestarse en Madrid

«Nos sentimos como los indios de las reservas»

ABC viaja en uno de los autobuses fletados desde Zamora para reivindicar en Madrid la España vaciada

ZAMORAActualizado:

Salieron de noche de sus pequeñas localidades para armar estruendo con sus tambores en la capital de España. No les importó madrugar. Bárbara Palmero, una pastora de un pueblo de Tierra de Campos puso el despertador a las 4.45 horas para viajar a Madrid. Su pueblo zamorano, Prado, tiene 55 habitantes censados, pero solo cuatro son población activa y hay dos jóvenes que el año que viene se irán a estudiar fuera. Esa radiografía demográfica se repite en muchos municipios de la España Vaciada contra la que este domingo se han rebelado miles de personas en la manifestación de Madrid.

Subida en el autobús que desde Zamora le llevó a la manifestación, Bárbara detalla sus razones de acudir a la «revuelta del Paseo de Recoletos», que justifica porque a la zona rural «nos han dejado como si fuéramos el último mohicano, nos sentimos encerrados como los indios en la reserva». Se queja de lo difícil que resulta el día a día en comparación con la capital de España. «¿Podríais imaginar que en Madrid el médico solo pasara consulta una hora a la semana o que la basura se recogiera un día a la semana?», se pregunta.

Esa denuncia de falta de servicios la reiteran la multitud de pancartas que portan los manifestantes, como la de todos los manifestantes entre los que no faltan pancartas como la que porta Antonio Mansilla, que reclama un servicio de Internet decente para Checa (Gualadajara) y lamenta que al igual que él, que emigró a Barcelona, cada vez son más lo que se marchan porque en los pueblos no hay porvenir. «Es la pescadilla que se muerde la cola, se va la gente y se pierden servicios y al perderse servicios se va la gente», indica Ángela Santos, vecina de Fariza, un pueblo del «desierto demográfico» de la raya hispanolusa. Allí se dibuja una de las grandes áreas de despoblación de la Península Ibérica junto a la Serranía Celtibérica, ambas con una densidad de habitantes inferior a la de Laponia.

Futuro: «cero»

La falta de habitantes la padece como nadie Soria, que es la provincia española con menor población aunque paradójicamente, en la movilización ha sido la que ha tenido mayor presencia de manifestantes. Algunos son sorianos en la diáspora, como Rosario Rejas, que explica que «mis padres eran de Berzosa y tuvieron que emigrar a Soria ciudad y yo me he tenido que ir a Madrid, ya no queda gente ni en los pueblos ni en la capital» soriana, comenta mientras porta una pancarta con una gráfica que refleja la pérdida de habitantes y la proyección de futuro hasta llegar a cero.

Entre las causas de ese declive poblacional no falta la reivindicación de infraestructuras, como autovías o líneas de tren como la que pide Teruel con un tren de cartón-piedra que refleja la precariedad del servicio ferroviario. Mariví Rochela, vestida de factor ferroviario, narra las penalidades de las líneas de tren de la zona, recuerda que las zonas rurales «lo que necesitamos es la igualdad, no queremos ser más pero tampoco menos» y culpa de la situación a los políticos. Por ello, aunque en la protesta se han visto ministros como Magdalena Valerio o Luis Planas, cargos del PP como la exministra Isabel García Tejerina y dirigentes como el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, a la clase política se le ha relegado a un segundo plano en la protesta por petición expresa de los convocantes.

Entre los participantes de esta revuelta rutal también se han visto responsables empresariales y agentes económicos de las zonas que sufren la depresión demográfica. Uno de ellos, el director de Caja Rural de Zamora, Cipriano García, confiesa que es la primera vez que se manifiesta, pancarta en mano, lo hace para pedir «cambios novedosos en el ámbito fiscal» para ayudar a las zonas azotadas por la despoblación. Pueblos que «se están muriendo», según asegura otra manifestante, que lamenta que lleven «décadas totalmente abandonados por las instituciones».

Orgullo rural

Las reivindicaciones de los manifestantes no sólo van dirigidas contra la Administración, también reclaman «un cambio de mentalidad, tenemos que reivindicar el orgullo de ser rurales, pero que la sociedad también lo aprecie».

Los problemas comunes han hecho emerger los movimientos ciudadanos impulsores de la manifestación, con Teruel Existe o Soria Ya a la cabeza. En Zamora, la provincia que más habitantes ha perdido en los últimos años en relación a su población, ha costado más contar aglutinadores que reivindiquen medidas contra la España despoblada. Hace algo menos de dos años nació Zamora10, una asociación impulsada por el empresariado y la sociedad civil con el objetivo de revitalizar e impulsar proyectos contra la despoblación y el envejecimiento «los dos grandes males» de la provincia, según expone el gerente de Zamora10, Francisco Prieto.

Catástrofe nacional

El promotor de esa plataforma reivindicativa comprobó, lista en la mano, a las siete de la mañana que todos los inscritos estaban presentes y se llenaron los autobuses que fletó Zamora10 para acudir a la manifestación. Prieto lamentó que en Zamora somos menos reivindicativos, estamos más acomodados o quizá no somos tan conscientes del problema que ya tenemos y del que se avecina». La toma de conciencia, aunque tarde, comienza a vislumbrarse en esa provincia, que será la que más población pierda de toda España, un 20% menos de habitantes en los próximos quince años, según las proyecciones del INE.

Para intentar cambiar ese negro futuro, en los últimos años han surgido colectivos presentes en la manifestación de este domingo como la Coordinadora Rural o la Plataforma Viriatos. La portavoz de ésta última, Ana Morillo, recuerda que la despoblación afecta al 53% del territorio español. «No es una cuestión de Teruel, Soria, Gualadajara o Zamora,es una catástrofe nacional y debe tratarse como una cuestión de Estado porque estamos hablando de una sostenibilidad insostenible en el medio rural», expone mientras despliega una pancarta en la que se lee «Zamora despoblada ha sido traicionada».