Fotografía de Iván Pardo en 2017, cuando se produjo el crimen de la pequeña Naiara
Fotografía de Iván Pardo en 2017, cuando se produjo el crimen de la pequeña Naiara
Tribunales

Sobrecogedor relato de la Fiscalía de cómo fue torturada hasta la muerte la niña Naiara

El fiscal pide prisión permanente para el verdugo de la pequeña, su tío político

Zaragoza Actualizado: Guardar
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La niña Naiara, asesinada en Sabiñánigo (Huesca) en julio de 2017, fue víctima de continuos malos tratos, de días de sufrimiento y de horas de una tortura mortal que la Fiscalía ha reconstruido y que relata en detalle en el escrito de acusación con el que reclama prisión permanente para el verdugo de la pequeña, su tío político, Iván Pardo, que ahora tiene 35 años. Le considera autor de un delito de asesinato con alevosía, ensañamiento y vulnerabilidad de la víctima.

La niña, que tenía 8 años, fue víctima de un «inmenso sufrimiento» antes de morir y estuvo agonizando en casa durante más de dos horas, desamparada, sin que nadie avisara a los servicios de emergencias. Son algunos de los detalles que incluye este escrito del fiscal, que ha desvelado Heraldo y que va en línea con las pruebas y testimonios que se fueron acumulando durante la instrucción del caso que en su día desveló ABC. Entre esos testimonios, el del propio acusado de asesinato, que reconoció los tormentos que le propinó a la pequeña.

Además, el escrito del Ministerio Público apunta también contra la abuelastra de la niña, Nieves Pena, madre de Iván Pardo. El fiscal considera probado que no solo era conocedora de los malos tratos sino que habría convenido en someter a la niña a esos brutales castigos para, supuestamente, forzarla a estudiar más. Por eso, pide que la abuelastra sea condenada a tres años de prisión por un delito de violencia psíquica y física habitual en el ámbito familiar. La misma pena reclama también para el padrastro de Naiara, Carlos Pardo.

El padrastro y la madre biológica de Naiara confiaron el cuidado de la pequeña a la abuelastra. De ahí que estuviera en ese domicilio familiar en el que convivía con el acusado de asesinarla y con dos sobrinas de éste, de 12 y 14 años.

Según el escrito de la Fiscalía, la tortura que mató a la niña comenzó a las 8.30 horas del 6 de julio de 2017, después de haber sido sometida a severos malos tratos durante la noche anterior y tras haber sido víctima de conductas «violentas, vejatorias y atentatorias» durante las dos semanas previas.

A primera hora de la mañana de ese 6 de julio comenzó un martirio que se prolongó durante horas, con «patadas, golpes, agresiones y torturas» que causaron a la niña un «inmenso sufrimiento». Fue víctima de una violencia «salvaje, despiadada e inmisericorde». En el mismo escrito de acusación se indica, a partir de las pruebas recopiladas, que la niña fue golpeada con brutalidad por su tío político, su cuerpo presentaba quemaduras por todo el cuerpo por descargas eléctricas, fue atada de pies y manos con grilletes y una cuerda, y su cabeza fue golpeada con puñetazos y con botas con puntera de acero.

Tras horas de tortura, la niña quedó inconsciente. Su estado era gravísimo, agonizante. Sin embargo, permaneció en casa sin recibir asistencia médica. Según el relato de la Fiscalía, su verdugo dejó pasar dos horas sin pedir ayuda para la niña, que acabó sufriendo una parada cardiorrespiratoria de la que finalmente fue atendida por los servicios sanitarios de urgencia a las 15.45 horas, en el domicilio familiar. Para entonces estaba ya al borde de la muerte. Fue trasladada al Hospital Miguel Servet de Zaragoza, donde murió a las 19.45 horas de ese 6 de julio de 2017, once horas después de que hubiera comenzado el martirio que acabó con su vida.