Iván Pardo Pena, acusado de asesinar a la niña y encarcelado en la prisión de Zuera (Zaragoza)
Sucesos

El detenido por el asesinato de la niña de Sabiñánigo reconoce que la torturó

Los investigadores, sorprendidos por la frialdad de este hombre, vigilante privado de profesión

R. P.
ZaragozaActualizado:

Iván Pardo Pena, de 33 años, ha acabado confesando que le propinó una brutal paliza a la niña de 8 años, hijastra de su hermano, a la que también sometió a tormento físico durante horas. La pequeña acabó en estado crítico tras una cruel tortura. Falleció horas después, tras haber entrado en muerte cerebral.

Aunque el acusado sostuvo en un primer momento ante la Guardia Civil que la niña se había caído accidentalmente por las escaleras de casa -fue él mismo quien avisó a los servicios de emergencias el jueves, y la niña falleció el viernes-, al final ha acabado confesando la autoría del crimen. Las eviedencias recopiladas por los investigadores -incluido el testimonio de otra niña de la familia que estaba en la vivienda- acorralaron a Ivan Pardo Pena, que se encuentra en la cárcel de Zuera (Zaragoza) por orden de la juez de Jaca que instruye las diligencias por el brutal asesinato de esa niña.

El acusado convive con su madre en un piso de Sabiñánigo. Hijo de guardia civil, nació en Lugo, aunque a los tres años llegó con la familia al nuevo destino de su padre, en Sabiñánigo. Fuentes próximas a la investigación han destacado la frialdad con la que Iván Pardo ha encarado los interrogatorios ante los agentes encargados del caso y durante su comparecencia en el juzgado.

En una localidad de mediano tamaño como Sabiñánigo, todos se conocen. En el vecindario la mayoría guarda silencio. Sigue la consternación por lo ocurrido. Pero algunos recuerdan el pasado conflictivo del imputado por este horrendo infanticidio. Cuando todavía era niño empezó a protagonizar incidentes que le hicieron conocido de las fuerzas de seguridad.

Ahora llevaba años trabajando como vigilante privado. Según la información que él mismo compartía en las redes sociales, como agente de seguridad había pasado por dos empresas antes de ser contratado en la que ejercía actualmente.

En su cuenta de Facebook eran también habituales los mensajes que compartía desde páginas de corte ultranacionalista de derechas y con proclamas «patrióticas» por la unidad de España.

Los investigadores tratan ahora de desentrañar la mente de este hombre, descifrar qué le llevó a someter a esa tortura mortala una niña de 8 años que les había confiado el hermano del verdugo confeso para que pasara unos días en la casa familiar de Sabiñánigo. Es un domicilio en el que, habitualmente, conviven el ahora encarcelado, su madre y dos niñas de 12 y 15 años, hijas de una hermana de Iván Pardo.

De lo que ha trascendido hasta ahora, hasta ahora no habían tenido que intervenir los servicios sociales por casos de violencia o de conflictividad en el seno de esta familia de Sabiñánigo. No constaban denuncias previas por malos tratos.