Francisco Granados, en su detención por la Púnica
Francisco Granados, en su detención por la Púnica - REUTERS

Así llevaban su dinero a Suiza los cerebros de la Púnica

Granados entregó dinero en metálico a un gestor financiero en el despacho que utilizaba como consejero de Madrid

MadridActualizado:

Francisco Granados y David Marjaliza, los cabecillas de la trama Púnica, compartieron hasta el gestor financiero que les ayudó a ocultar dinero en Suiza. Amigos de sus inicios en la política en Alianza Popular, el auge de Granados a la alcaldía de Valdemoro en 1999 (y el horizonte de negocios corruptos que vislumbraba con tal poder) volvió a unir sus caminos. Marjaliza, empresario, era entonces un «promotor mediano» de Valdemoro, como él mismo se describió ante el juez en su confesión; Granados, alcalde de la localidad, tenía el mando sobre las adjudicaciones inmobiliarias.

En aquella época, Granados ya disponía de dinero en Suiza. El exsecretario general del Partido Popular de Madrid abrió una cuenta en el país de Centroeuropa en 1996, cuando trabajaba en el sector privado en banca de inversión para la firma Societé Generalé. Los 320.000 euros que guardaba pasaron en 1998 a otra cuenta en la entidad BNP Paribas, porque su agente cambió de entidad. Así lo explicó el propio Granados en su declaración ante el juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco cuando le interrogó el 31 de octubre de 2014, según informaron entonces fuentes jurídicas.

El político, en prisión desde aquel día, utilizó para llevar el dinero a Suiza al gestor de cuentas Michael Trevor Langdon, a quién entregó dinero en metálico incluso en su despacho de consejero de transporte de la Comunidad de Madrid, cargo que ocupó en 2003 y 2004. Así lo confesó al juez el propio Langdon en su declaración, a cuya grabación ha accedido el diario ABC.

Langdon, intermediario en España de la sucursal en Suiza del banco francés BNP Paribas, narró al magistrado que Granados le entregó dinero en dos ocasiones en un despacho situado «más o menos cerca de Reina Victoria y el Corte Inglés de la Castellana», cuando ya era consejero del Gobierno de Esperanza Aguirre, en el 2003 o 2004.

Ante esa confesión, el juez concluyó que debía de ser en su despacho como com o consejero de transporte de la Comunidad de Madrid, cargó que ocupó aquellos años, a lo que el gestor responde: «Creo que sí porque ya había agrandado el metro» de Madrid.

Estas entregas de dinero, que más tarde también realizó el empresario David Marjaliza, se realizaban siempre en metálico. «No había huella», explicó Trevor Langdon, quien también aseguró que en aquella época –hasta que Estados Unidos comenzó a presionar, preocupado por la utilización del secreto bancario por grupos terroristas internacionales– los bancos suizos no controlaban si el dinero de sus clientes provenía de actividades delictivas.

«Época loca de España»

Granados cerró esta cuenta en Suiza en el año 2006 pero puso en contacto a Marjaliza con el financiero suizo, quien recogió dinero –«a veces 20.000, 50.000 euros»– del número dos de la trama Púnica en su propio domicilio del madrileño barrio de Almagro, en la cafetería del hotel Intercontinental de Madrid, o en una oficina, según su versión ante el juez. La entidad suiza pidió explicaciones a Marjaliza en dos ocasiones entre 2006 y 2011 sobre el origen de su dinero. «Las explicaciones debieron de ser muy convincentes, porque el banco siguió autorizando las operaciones», señaló.

En su declaración de trece horas ante el juez, Marjaliza confesó al juez que Granados le presentó al gestor de cuentas para sacar de España todo el dinero negro que había acumulado en la burbuja inmobiliaria. «Yo promuevo unas 20.000 unidades hipotecarias (pisos, locales, trasteros, garajes...) En esa época loca del país muchísima gente nos compraba con dinero negro, incluidos inspectores de Hacienda. El que menos nos daba 3.000, 6.000, 10.000... 20.000, 30.000 euros. Le digo a Paco que si conoce a alguien para sacarlo fuera. Nunca quise tenerlo en casa porque me daba miedo, por mi familia y por mi. Lo tenía en cajas de seguridad y decido dar un paso cuando tengo cantidad importante. El me pone en contacto con un señor que se llama Michael Trevor Langdon que vive en Madrid y tiene una gestora de cuentas en Suiza y abrimos una cuenta», explicó el constructor al juez de la Audiencia Nacional.

En febrero de 2014, Marjaliza regularizó ante Hacienda unos 11 millones de euros que tenía en Suiza a través de dos sociedades en cinco cuentas bancarias: cuatro en BNP Paribas y una en el banco Union de Banques Suisses (UBS), según informaron fuentes jurídicas. Abrió su primera cuenta en 2003 a través de Langdon.