Abdelbaki es Satty, imán de Ripoll
Abdelbaki es Satty, imán de Ripoll - ABC

El imán de Ripoll llamó a la yihad desde el altavoz de la mezquita

Los familiares de los terroristas atribuyen a Es Satty el proceso de radicalización

MadridActualizado:

Los familiares de los yihadistas de Cataluña atribuyen al imán de Ripoll, Abdelbaky es Satty, el cambio de actitud de los jóvenes terroristas, que les llevó de disfrutar del fútbol con los amigos, con una vida aparentemente común, a preparar un atentado mortal. Sin recato, el imán llamó a la yihad desde el altavoz del templo religioso.

El testimonio de la hermana de dos miembros del grupo yihadista, Hafida Oukabir, revela que no fue una sorpresa la influencia radical ejercida por el imán, que murió en la explosión del chalé de Alcanar (Tarragona). En una declaración ante los Mossos d’Esquadra, Hafida desveló que los sermones del imán en la mezquita de Ripoll eran mensajes «radicales». «Hablaba abiertamente, y por el altavoz, de la yihad y la lucha armada, por la cual había que matar a los infieles», manifestó la testigo ante los investigadores del caso.

Esta mezquita, el lugar de culto de los seguidores del islam, era la segunda de Ripoll (Gerona), y nació como una escisión de la originaria. Según declararon los allegados de los terroristas, la nueva era la frecuentada por los más jóvenes de la comunidad. Allí se toparon con Es Satty y todo cambió.

«Siempre con los niños»

El padre de otros dos miembros de la célula -Youssef y Said Aalla- también declaró que el imán de Ripoll pudo ser la influencia que convirtió a sus hijos en yihadistas. «Estaba siempre con los niños», manifestó a los Mossos, en una declaración que consta en el sumario del caso, al que ha accedido ABC. Este testigo, Brahim Aalla, narró a los agentes que su hijo Youssef consumía drogas y bebía alcohol hasta en torno al año 2015, cuando comenzó a asistir a la mezquita nueva y alteró su estética. Youssef, que llegó a ser expulsado de la escuela con anterioridad, se afeitó el bigote y se dejó crecer la barba.

El relato conjunto de los familiares y allegados de los terroristas coincide en señalar a Youssef Aalla como el primer yihadista que se plegó al ideario terrorista de Es Satty. Hafida Oukabir explicó a los Mossos que Youssef, de 22 años en el momento del ataque, pasó de ser un chico alegre a una persona fría, que dejó de saludarla y que ni miraba a las mujeres con las que se cruzaba. Youssef falleció en la explosión de Alcanar, el suceso que truncó los planes iniciales de la célula y precipitó los atentados del 17 de agosto. Esa jornada negra, los terroristas asesinaron a 16 personas en Las Ramblas de Barcelona, atropellando a la multitud que paseaba con una furgoneta, y atacaron con cuchillos y cinturones explosivos en el paseo marítimo de Cambrils, una localidad de Tarragona.

Hamid Oukabir, primo muy cercano a Moussa, tiene claro que el imán radicalizó primero a los terroristas más mayores, los que superaban los veinte años, comenzando por Youssef. A él le vio a menudo con Es Satty por Ripoll, una localidad que no alcanza los 11.000 habitantes previa a los Pirineos, donde se fraguó la célula terrorista.

«Todo es su culpa»

Otra hermana de Moussa, Hanane Oukabir, aseguró que «todo es por culpa» del imán, que daba clases de árabe y religión a los terroristas. El padre de otros dos miembros del grupo terrorista -Younes y Hossaine Abouyaaqoub- manifestó en cambio que él se alegró de la llegada del imán a Ripoll, porque desde ese momento sus hijos aprendieron a rezar bien, un cambio que pensó que era positivo.

Tras recopilar el testimonio de estos y otros familiares, los Mossos destacan la influencia del imán, aprecian una actitud endogámica de los radicales que conformaron la célula yihadista y señalan la mezquita nueva de Ripoll (conocida como Annour) como el lugar de referencia de los terroristas.

Un testimonio cuestiona el velo de desconocimiento que siempre ha envuelto a los familiares de los terroristas. Según la pareja sentimental de Driss Oukabir, Hafida Oukabir parecía disponer de información que ocultó. La testigo describió unos signos que según ella delatan a la hermana de Driss y Moussa, con la que se encontraba cuando se enteraron del atentado en Cambrils.

Según su testimonio, Hafida realizó un gesto de satisfacción en ese momento y mostró que «por fin» su hermano había completado algo que ella no hubiera hecho jamás. «La declarante cree que Hafida sabía alguna cosa de lo que iba a suceder o alguna cosa que le habría comentado Moussa, puesto que su actitud a posteriori así lo denotaba», explica el informe de los Mossos d’Esquadra.