Younes Abouyaaqoub y Youssef Aalla, dos de los yihadistas de Cataluña, en la actividad preparatoria del ataque - ABC | Vídeo: Se hace público parte del sumario de los atentados (ATLAS)

Un yihadista de Ripoll, a un amigo: «Déjame jugar, tío, que de aquí a poco ya no voy a estar aquí»

Los familiares y conocidos de los terroristas apreciaron un cambio de actitud durante el Ramadán de 2017

Los testigos atribuyen la radicalización de los yihadistas a la llegada a Ripoll del imán Es Satty, muerto en Alcanar

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«Déjame jugar, tío, que de aquí a poco ya no voy a estar aquí, que me vas a echar de menos»... Así se expresaba a comienzos de agosto del año pasado Said Aalla –entonces un joven marroquí desconocido, residente en Ripoll, miembro de un grupo terrorista en ciernes–, mientras pasaba la tarde con su amigo Hamid Oukabir.

Quince días después, el 17 de agosto, Said, que en ese momento solo quería jugar con el móvil, fue abatido por los Mossos d’Esquadra en el paseo marítimo de Cambrils mientras trataba de asesinar a la mayor gente posible, armado con cinturones explosivos y cuchillos.

Nunca pensó Hamid que Said y sus demás amigos, quienes le abroncaron por no rezar tanto como ellos, fueran a cometer un atentado terrorista. Así lo manifestó Hamid en su declaración como testigo ante la Guardia Civil, que consta en el sumario del caso, al que ha accedido ABC. El testigo es además primo de Moussa y Driss Oukabir, también miembros de la célula.

Hamid se hizo amigo de Said Aalla desde que éste le invitó a jugar al fútbol cuando llegó a España, en 2008. El tercer integrante de la cuadrilla era Moussa, quien dejó de responderle a los mensajes de Whatsapp en el verano de 2017, meses antes de sembrar el terror en Cambrils antes de ser abatido también por los Mossos.

Según su testimonio, Said Aalla y Moussa Oukabir cambiaron su actitud, y se volvieron más serios y esquivos con la gente del pueblo de Gerona de 11.000 habitantes en torno al Ramadán, el noveno mes del calendario musulmán, que en 2017 se extendió del 27 de mayo al 25 de junio.

Hamid aseguró a la Guardia Civil que desconoce la razón de ese cambio en Said y Moussa, pero aventuró que se debía a su mayor interés en la religión. «Iban al culto a la nueva mezquita, en lugar de a la antigua, alegando que esa era para los viejos», manifestó el testigo, según la transcripción que consta en la causa. Hamid también notó un comportamiento extraño en otro de los terroristas abatidos en Cambrils, Omar Hichamy. «El trabajo me da igual, porque sé que va a venir algo más bueno», le comentó.

En una ocasión, a comienzos del verano, Hamid pidió a Moussa y a Omar que le llevasen a Barcelona, adonde se desplazaban mucho. Ellos le respondieron que debía rezar más.

Dejaron de jugar al fútbol

Otro declarante, Jawad El Aaadaoui, atribuyó el cambio de costumbres de todos los miembros de la célula a la llegada del imán Abdelkabi Es Satty, de 45 años, considerado el cerebro del grupo terrorista y el artífice de la radicalización de todos sus integrantes.

Según el testigo, amigo de Moussa Oukabir, Hossaine Abouyaaqoub, Mohamed Houli Chemlal, Said Aalla y Omar Hichamy, todos ellos llevaban una vida normal para su edad hasta la llegada del imán. Desde ese momento, (primero los más mayores y después todos, miembros de varias familias amigas), dejaron de ir a jugar al fútbol, practicaban rezos todos los dias y no saludaban a las chicas. Hichamy y Yousef Aalla le sermonearon en una ocasión.

El Aaadaoui también relató a los agentes que los atacantes solían reunirse en el Quick Kebab de la localidad gerundense, en el que trabajaba uno de ellos, y que se salieron de varios grupos de la red social Whatsapp, que antes empleaban para quedar para ir al río.

El rol del imán de Ripoll es destacado por otro testigo, Mustapha Chaire, amigo de tres miembros del grupo terrorista. Según su testimonio, los jóvenes Younes Abouyaaqoub, Mohamed Hichamy, Omar Hichamy y Yousef Aalla ya rezaban antes de la aparición de Es Satty, pero desde ese momento se volvieron más estrictos y «solo hablaban de rezar y de religión». Aun así, manifestó que nunca les escuchó ningún comentario que anticipase sus planes terroristas.

Un amigo de Hossaine Abouyaaqooub, el testigo David Lizana, se distanció de él el último año, pero llegó a conversar con él por Whatsapp la misma tarde de los atentados, antes del ataque en Cambrils. En ese diálogo, hablaron de ir a competir a los karts.

Este vecino de Ripoll considera que Younes Aalla, de 22 años en el momento del atentado y muerto en la explosión de Alcanar, fue el primero en radicalizarse y el que contagió a los demás, empezando por los hermanos mayores y continuando con los más pequeños. Según su testimonio, Youssef pasó de fumar hachís, e ingerir alcohol y marihuana, llegando a estar «muy pasado», a desaparecer de Ripoll. Cuando volvió, probablemente de Bélgica o Francia, había tornado de costumbres y era extremadamente religioso».