Arrimadas y Rivera escuchan a Valls en un acto por la Constitución, el pasado mes de diciembre
Arrimadas y Rivera escuchan a Valls en un acto por la Constitución, el pasado mes de diciembre - Inés Baucells

Guerra abierta entre Valls y Ciudadanos tras la ruptura en Barcelona

El recién elegido edil ve «irresponsable la estrategia del cuanto peor, mejor»

Barcelona - MadridActualizado:

Tras la ruptura, ataques frontales. Manuel Valls reapareció ayer para reafirmar la postura que adoptó el pasado sábado al arropar a Ada Colau en Barcelona y evitar así un alcalde independentista y acometió duramente contra Ciudadanos (Cs), la formación con la que hasta hace poco iba de la mano en su aventura municipal, y de la que lamentó, sin tapujos, su «estrategia del cuanto peor, mejor».

«Es de una enorme irresponsabilidad ir a buscar siempre lo peor», dijo con contundencia en una multitudinaria convocatoria –la primera desde que se consumara el divorcio con Cs y la primera también de él como edil y desde las dependencias municipales–. Valls criticó el viaje ideológico de la formación naranja, que «además de sectaria, ha sido y es una estrategia equivocada».

Con contundencia, el ex primer ministro francés remarcó: «Cs se ha convertido en una formación que ahora pacta de hecho con una formación iliberal, reaccionaria y antieuropea. No vale esconderse detrás del PP. Cada uno es responsable de sus actos». Hubo tiempo para más dardos. «La ruptura es fruto de una opción muy equivocada de un partido con el que he compartido esfuerzos, ilusiones y desengaños propios de una campaña», confesó Valls. Con todo, quiso descartar que el divorcio con los naranjas se haya debido a una mala relación con Albert Rivera: «Ha sido por un problema político, un problema grave».

«Tener a Colau en el Ayuntamiento es tan mala idea como tener a Maragall»
Inés Arrimadas , Portavoz del Comité Ejecutivo de Ciudadanos

Valls también dejó claro que no ha regresado a Barcelona para «inventarse» un nuevo partido. «No voy a crear partidos», apuntó, pero sí a «ayudar» al constitucionalismo a conseguir una estrategia unitaria. Además, acalló rumores sobre su futuro en el Ayuntamiento: «Vine por un compromiso personal y político. Me quedo, no solo en Barcelona, sino también ejerciendo mis responsabilidades», sentenció.

Cs no acepta «lecciones»

Si Inés Arrimadas fue la encargada de hacer pública el lunes la decisión de romper con Valls, también respondió ayer a sus ataques. Tras asistir a la constitución del Parlamento navarro dejó a un lado su buena relación con el líder de Barcelona pel Canvi y le espetó que no aceptará «lecciones» de quien ha investido «a una de las personas más sectarias y populistas» de España.

Aunque el desencuentro con Valls viene de largo, desde que PP y Cs se hicieron con la Junta de Andalucía con el apoyo externo de Vox, Arrimadas ignoró los reproches de Valls por acercarse a una «formación reaccionaria» y se centró en la Alcaldía de Barcelona. La portavoz de la Ejecutiva liberal insistió en que Colau es «tan mala» como Ernest Maragall (ERC) y recordó que su primera iniciativa fue devolver el lazo amarillo a la fachada del Ayuntamiento. Esto, sin embargo, no le ha cerrado las puertas del partido a Celestino Corbacho, que también aupó a la común.