María Dolores de Cospedal, en el Congreso en una imagen de archivo - MAYA BALANYÀ/ VÍDEO: ATLAS

Cospedal anunció a Casado que deja la política antes de fin de año

El líder del PP fuerza a la ex secretaria general a renunciar a su puesto en la Ejecutiva del partido

MadridActualizado:

La situación de María Dolores de Cospedal en el PP resultaba extremadamente incómoda dentro el partido desde la semana pasada, cuando se conoció el contenido de las grabaciones del excomisario Villarejo en 2009. En los últimos días se han ido desvelando algunos de los «trabajos puntuales» que Cospedal y su marido encargaron a Villarejo. En Génova se esperaba que hubiera noticias de la diputada a lo largo del fin de semana, pero al no producirse ninguna ayer por la mañana se la convocó en la sede nacional del partido, y allí se «acordó» su renuncia al puesto que tiene en el Comité Ejecutivo Nacional, el máximo órgano de dirección del PP. Fuentes parlamentarias próximas a Cospedal confirmaron que la ex número dos del PP se comprometió días atrás con Casado a dejar la política antes de fin de año.

El líder del PP mostró a Cospedal la puerta de salida el jueves pasado, en Huelva, cuando aseguró que su único compromiso era con los militantes del PP y advirtió de que cualquier conducta no ejemplar tendría su rechazo absoluto. En Génova creían que este golpe sobre la mesa sería suficiente para que Cospedal diera un paso al lado. Llegó el viernes, y se conoció que la entonces secretaria general encargó en aquellos tiempos de sus reuniones con Villarejo un informe sobre Javier Arenas. La situación era insostenible, pero el fin de semana transcurrió sin novedades, mientras en el equipo de Casado se seguía esperando un movimiento de Cospedal. No ocurrió nada. La exdirigente del PP no parecía darse por aludida.

Otro sobresalto

Ayer, en Génova se desayunaron con otro sobresalto en la prensa, al desvelarse otro encargo, esta vez el espionaje al hermano de Rubalcaba. El goteo de este tipo de informaciones es letal para el PP, mucho más que para otros partidos o incluso para el Gobierno, ya que sobre los populares sigue pesando de forma muy especial el estigma de la corrupción, por mucho que hayan pasado página con un congreso extraordinario y un liderazgo renovado. El fantasma de la vieja y mala política y los escándalos seguía presente, y lo estaría mientras Cospedal copara los titulares informativos.

A primera hora de ayer, Casado y su entorno más cercano deciden convocar de forma inmediata a Cospedal al despacho del presidente del partido. Desde Génova se llamó por teléfono a la antigua secretaria general. Más tarde, su sucesor en el cargo daría la cara ante los medios de comunicación en la rueda de prensa habitual de los lunes para dar cuenta de una renuncia supuestamente «acordada».

Libre designación

La realidad fue que, en el despacho del presidente, se le pone sobre la mesa la invitación a renunciar al Comité Ejecutivo Nacional, donde ocupa un puesto de libre designación, como decidió Casado tras el Congreso para «integrar» en los órganos del partidos a todos sus rivales en las primarias. Soraya Sáenz de Santamaría tenía reservado otro de esos puestos de libre designación, pero la exvicepresidente lo rechazó.

Casado ofreció a Cospedal «vender» su renuncia como una decisión de «mutuo acuerdo». La verdad es que la diputada no tenía otra salida, su posición en el Comité Ejecutivo Nacional era ya claramente incómoda, y el líder del PP no quería que su proyecto se viera contaminado por el escándalo de las cintas de Villarejo ni un día más. Además, su salida debía contentar a los que pedían dentro del partido un golpe de autoridad del presidente, el primero de estas características en esta etapa. Como efecto colateral importante, la dirección del PP creyó que la renuncia de Cospedal dejaría en una posición muy incómoda a la ministra de Justicia, Dolores Delgado, quien sigue en su sillón del Consejo de Ministros, a pesar de haber mentido sobre su relación con Villarejo y de un contenido altamente inflamable en las grabaciones que se le hicieron.

En la reunión entre Casado y Cospedal se deja aparcada la posible renuncia a su escaño en el Congreso, que, junto a la presidencia de la Comisión de Exteriores y su puesto en la Diputación Permanente, es lo único que le queda a quien fuera todopoderosa secretaria general hasta hace pocos meses. La razón de dejar al margen su acta de diputada está en que la semana pasada, Cospedal anunció a Casado que tenía pensado dejar la política antes de final de año. Quería sus tiempos, y pedía que se le dejara elegir el momento. La antigua número dos del partido ve totalmente injusto lo que le está pasando, se quiere ir con la cabeza bien alta, y prefiere desligar su adiós del ruido mediático actual.

En Génova, sin embargo, no saben si Cospedal podrá aguantar hasta final de año, dada la presión que se está produciendo. Eso sí, todos daban por hecho ayer que antes o después renunciará a su acta de diputada, y con ello a los puestos que tiene en el Congreso.

Cintas «manipuladas»

El comunicado de Cospedal lo hizo público Génova. Son tres párrafos, en los que la diputada del PP justifica su decisión ante los «múltiples ataques» que ha recibido en los últimos días, y para evitar que esos ataques se hagan extensivos al partido y a su presidente. Aprovecha para subrayar que ella no ha mentido nunca acerca de su conocimiento de Villarejo y de las reuniones que ha mantenido con él. En el escrito explica que actuó siempre pensando que era su obligación como secretaria general para tener toda la información posible acerca de hechos que pudieran perjudicar a su formación.

Cospedal denuncia que se están haciendo «manipulaciones» de las cintas publicadas, que tratan de ofrecer una imagen distorsionada de la realidad. Según advierte en el comunicado, los audios son «extractos editados» que solo tratan, a su juicio, de dañar su imagen.