Javier Esparza, candidato de Navarra Suma a la presidencia foral
Javier Esparza, candidato de Navarra Suma a la presidencia foral - EFE

El dilema del PSOE en Navarra: el centro-derecha o los socios de Bildu

Esparza (Navarra Suma): «Si repiten los nacionalistas vascos, Navarra dejará de ser Navarra»

PamplonaActualizado:

Cuando el presidente de Unión del Pueblo Navarro, Javier Esparza, presentó la plataforma Navarra Suma el pasado 6 de marzo fue tajante, «el objetivo es sumar los votos constitucionalistas, que ningún voto se quede por el camino».

En las elecciones forales y municipales de 2015, los casi 10.000 votos de Ciudadanos se quedaron en el vacío al no alcanzar el 3% requerido para obtener parlamentarios. En aquella ocasión, los 114.000 votos que sumaron por su cuenta UPN, PP y Ciudadanos sirvieron para obtener 15 parlamentarios de los regionalistas y 2 de los populares.

En las elecciones celebradas el pasado domingo se demostró la utilidad y necesidad de esa unión. Con una subida de 10.000 votos respecto a los 114.000 de 2015, la unión de UPN, PP y Ciudadanos logró 19 parlamentarios, que pueden convertirse en 20 si en el recuento que se hará mañana de los 6.500 votos que faltan por contar, la plataforma Navarra Suma logra 24 votos más que Bildu. Estos 20 escaños resultarían fundamentales para aspirar a gobernar Navarra en los próximos cuatro años. La plataforma constitucionalista tendría 20 escaños por 19 del cuatripartito que ha gobernado hasta ahora en la Comunidad Foral.

Pero más allá de una simple estrategia electoral, la formación de la plataforma Navarra Suma ha ofrecido una imagen de unidad. De unidad constitucionalista. Por un lado están los constitucionalistas en torno a Navarra Suma. En el lado contrario los nacionalistas de Geroa Bai, los radicales de Bildu y la izquierda extrema de Podemos e Izquierda Unida, los que abogan por cambiar la Constitución o suprimirla para cambiar el estatus de España como Nación.

Dos bloques bien definidos que deja a los socialistas en medio y con la obligación de elegir. Ayer mismo lo dejó claro el presidente de UPN, Javier Esparza, «a partir de ahora el PSN tiene que elegir entre dos opciones, o un Gobierno de Navarra Suma o un Gobierno de todos contra Navarra Suma». O se suman al bloque constitucionalista o traicionan a la Constitución que el mismo Pedro Sánchez aseguró defender como una línea roja frente a los independentistas catalanes. Los socialistas navarros han defendido durante toda la campaña un acuerdo con Geroa Bai, coalición comandada por el PNV. Ayer mismo, la formación nacionalista tentó a la secretaria general socialista, María Chivite, a «conformar un gobierno progresista y que refleje la pluralidad de Navarra» y le pidió que tome la iniciativa. Y no le faltaba razón, con la abstención siempre interesada de Bildu, los números le dan a María Chivite para presidir un gobierno amalgama de independentistas y radicales de izquierdas.

Pero los socialistas también saben qué puede llegar si se reedita en Navarra el cuatripartito que tanto han criticado en la última legislatura. Albert Rivera lo dijo cuando firmó con UPN la coalición Navarra Suma, «veo a Navarra como estaba Cataluña hace diez años. Y no quiero que acabe como hemos terminado en Cataluña». También el presidente del PP, Pablo Casado, afirmó en Pamplona que «si repiten los nacionalistas en el Gobierno foral, en cuatro años Navarra dejará de ser Navarra».Pero para lograr ese Gobierno sin los constitucionalistas se requeriría la unión de cinco fuerzas políticas. En el otro lado, tendría un solo bloque, una unidad que UPN, PP y Cs han sabido configurar en Navarra por interés electoral, sí, pero también como forma constitucionalista de frenar el avance del nacionalismo vasco. Ya lo dijo ayer Javier Esparza, «Navarra Suma es una plataforma de éxito, una plataforma que gana como lo hizo en las elecciones generales y este domingo en las autonómicas y municipales».