Víctor García de la Concha, director honorario de la RAE y coordinador del «Libro de estilo de la lengua», en la presentación de la obra
Víctor García de la Concha, director honorario de la RAE y coordinador del «Libro de estilo de la lengua», en la presentación de la obra - MAYA BALANYÁ

Un libro (de estilo) abierto para escribir y hablar como los ángeles

La RAE presenta el «Libro de estilo de la lengua española según la norma panhispánica»

MadridActualizado:

La historia de este libro no es interminable, pero tiene ya unos cuantos años. Diecisiete, en concreto, pues fue en 2001 cuando se habló, por primera vez, de él. Lo hizo el académico Francisco Rico, que advirtió, en el Congreso de la Lengua que se celebró entonces, de la necesidad de contar con un libro de estilo del español, centrado en la ortotipografía. Antes, la RAE remató todo lo referido a los códigos: gramática, ortografía... y hasta publicó el que, dicen, será el último Diccionario sólo en papel. El tiempo fue pasando, pero no el empeño de Rico, que hace dos años recordó, en la Comisión de Publicaciones de la magna institución, que estaba pendiente abordar tan ardua tarea. Así fue como le «cayó en suerte» la coordinación de la obra a Víctor García de la Concha, director honorario de la RAE y maestro de ceremonias, ayer, en la presentación a la prensa del «Libro de estilo de la lengua española según la norma panhispánica» (Espasa).

Pero, ojo, poco tiene esta obra que ver con esos manuales de estilo que todos los periodistas nos encontrábamos cuando llegábamos a una Redacción. Para su elaboración, la RAE ha partido de la definición de estilo que marca su Diccionario (DRAE), en su tercera acepción: manera de escribir o de hablar peculiar de un escritor o de un orador. Con los grandes códigos, quedó fijada la norma, pero, cada día, la lengua va cambiando. Y hoy, con 570 millones de hispanohablantes en todo el mundo, está más viva que nunca. Tanto que, mensualmente, la versión online del DRAE recibe 60 millones de consultas. De ahí la necesidad de este «Libro de estilo», que plantea y describe usos, recomendaciones, nunca sanciones.

García de la Concha explicó que se han centrado en «las dudas más frecuentes y arraigadas en los hablantes», y se ve que no debemos tenerlo muy claro en lo que a cuestiones de género se refiere. Al menos, gramaticalmente, porque la primera aclaración del libro de estilo (página 21) es esa, el género, con mensaje no tan subliminal incluido para la vicepresidenta Carmen Calvo y su petición de un informe sobre el lenguaje inclusivo en la Constitución: «En español el género masculino, por ser el no marcado, puede abarcar el femenino en ciertos contextos. De ahí que el masculino pueda emplearse para referirse a seres de ambos sexos (...). Desde un punto de vista lingüístico, no hay razón para pensar que este género gramatical excluye a las mujeres en tales situaciones». Por cierto, ayer también hubo «noticia» al respecto: a lo largo de diciembre, sabremos el «veredicto» de la Academia sobre el dichoso informe.

Píldoras

Pero, volviendo al «Libro de estilo», tras resolver, a modo de píldoras de fácil digestión, las cuestiones gramaticales (pósteres, espaguetis) y ortográficas (hierba/yerba, pero hielo, no yelo), la obra se centra en lo que García de la Concha denominó «grandes estudios». Gracias a la ortotipografía (escritura que se realiza con signos ortográficos), sabremos, por fin, que al referirnos a Alfredo Di Stéfano como la Saeta Rubia debemos escribir el artículo «la» en minúscula y las iniciales ese y erre en mayúscula, y sin necesidad de comillas ni cursiva.

En el caso del apartado dedicado a la pronunciación y la elocución, García de la Concha tuvo «especial interés en que se introdujera, porque, como espectador de televisión, todos los días quedo fastidiado con las bellas locutoras que realmente no siguen ningún orden en la entonación». Todo vale para fomentar la belleza de la lengua: desde las adecuadas pronunciaciones de doctor o extraordinario, por poner sólo dos ejemplos, a la medición de la velocidad del habla («puede considerarse normal la comprendida en un rango que abarca desde las ciento treinta hasta las doscientas palabras por minuto»).

Y llegamos, por fin, a la principal novedad de este «Libro de estilo», que es nuestro pan de cada día desde hace años: la escritura y comunicación digital. Sabe García de la Concha que «los medios digitales y las nuevas tecnologías están cambiando el mundo» y que «hoy todos somos comunicadores». Pero, precisamente por eso, y aunque hay un plano coloquial y otro académico, «la escritura digital debe respetar todas las normas lingüísticas generales». Por tanto, cuando escriban un correo electrónico (mejor que email), utilicen abreviaciones, empleen emoticonos, etiquetas y hasta compartan memes en las redes, deben «escribir con fidelidad a la ortografía y la gramática, con normalidad».

La misma que usó García de la Concha para, tirando de veteranía, que siempre es un grado, desmentir, en el turno de preguntas, la «profunda división» que, supuestamente, vive la RAE, que el próximo 13 de diciembre elegirá nuevo director, tras la decisión de Darío Villanueva de no presentarse a la reelección. Éste, por cierto, quiso despedirse con una buena nueva: la firma de un acuerdo entre Pedro Sánchez y el presidente chino, Xi Jinping, por el que la plataforma «Enclave RAE» servirá para aprender español como asignatura optativa en los institutos de China.