Un engaño sexual femenino mantiene la paz entre los bonobos

Las hembras lanzan falsas señales sobre su ovulación, lo que hace a los machos menos competitivos por aparearse

MADRIDActualizado:

Los bonobos son junto a los chimpancés los parientes vivos más cercanos al ser humano. Pero mientras los chimpancés pueden ser dominantes, guerreros y muy agresivos, los bonobos son admirados por ser pacíficos, juguetones... y sexualmente muy activos. Entre ellos, el sexo tiene una función de unión social, pacificadora y de reducción del nivel de estrés. Es normal que tanto machos como hembras tengan más de una pareja. Ahora, investigadores del Instituto Max Planck en Leipzig, Alemania, han descubierto que son las hembras de bonobo las que han podido conseguir la paz social por medio de una estratagema sexual.

En concreto, ellas engañan a los machos sobre cuándo pueden concebir gracias a sus hinchazones sexuales de larga duración, con genitales que pueden permanecer inflamados hasta 31 días, independientemente del momento del ciclo en el que se encuentre la hembra. De esta manera, al macho le resulta difícil monopolizar y reservarse a su compañera para asegurarse de que él engendra a su descendencia y no otro. Esto puede reducir la competencia entre «donjuanes» y la coacción sexual hacia las hembras, lo que se traduce en sociedades relativamente tranquilas. Al menos entre los bonobos, los hippies tenían razón: el amor libre funciona.

Las hinchazones sexuales exageradas se producen en algunas especies de primates no humanos, en los que la piel que rodea los genitales femeninos cambian en el tamaño, forma, turgencia y el color durante las fases del ciclo menstrual. Muchas hembras de primates muestran hinchazones sexuales tumescentes para anunciar a los machos que están listas para aparearse y que tienen grandes probabilidades de concebir. Sin embargo, esto no parece ser un indicador fiable de la fertilidad en los bonobos salvajes.

«Las hinchazones sexuales de las hembras de bonobo aparecen para enviar mensajes contradictorios a los varones, por lo que resulta mucho más difícil para ellos coordinar con éxito sus esfuerzos de apareamiento», explica la autora principal del estudio, Pamela Heidi Douglas, del Max Planck. «A veces las hembras anuncian que son fértiles cuando no están ovulando y por lo tanto es poco probable que conciban. Durante otros ciclos, las hembras no mostraron que eran fértiles a pesar de que estaban ovulando». Los investigadores hicieron observaciones durante tres años en la comunidad Bompusa de bonobos salvajes en Luikotale, Parque Nacional de Salonga, en la República Democrática del Congo.

Dominación femenina

La competencia entre machos se produce cuando los hinchazones sexuales son un indicador fiable de la condición de una hembra. Pero si son indicadores menos precisos, esto hace que sea más difícil para los machos predecir cuándo la hembra está ovulando y elegir con precisión el momento para intentar aparearse. Esto sugiere que las tácticas de apareamiento agresivas y coercitivas en las que se vigila a la compañera pueden no ser beneficiosas para las estrategias de apareamiento de los machos bonobos.

Los machos pueden tener que depender de otras señales, como llamadas vocales o formas de comportamiento, para detectar cuándo es probable que un hembra conciba. También pueden tener que utilizar otras técnicas para aumentar su éxito en el apareamiento, como pasar más tiempo con las hembras en lugar de competir con otros machos por la oportunidad de un encuentro sexual. Esas estrategias de apareamiento alternativas pueden haber sido uno de los mecanismos por los cuales las comunidades de bonobos se convirtieron en relativamente pacíficas en comparación con las de otros primates.

Los autores sugieren que si los machos ya no pueden confiar en los hinchazones sexuales como signos de fertilidad y las hembras son libres de elegir pareja sin ser coaccionadas, esto podría haber conducido a la dominación femenina en esta especie.

La investigación aparece publicada en la revista BMC Evolutionary Biology.